lunes, 29 de agosto de 2011

Agosto huele a Pachamama, sueños y tradiciones ancestrales

Agosto huele a k’oa, copal e incienso. Todas las noches de este mes estos aromas se mezclan con el ambiente a partir de las 22.00, horario en que algún ciudadano alteño ofrece a la Pachamama una ofrenda como dictan las tradiciones ancestrales que, con el paso del tiempo, se mantienen entre los bolivianos, afirmó la yatiri Candelaria Choque.

“La tradición y respeto a la Pachamama está intacta, nada hace que pueda perderse esta tradición, al menos aquí en El Alto, porque conozco gente que aunque se ha vuelto cristiana o evangélica sigue k’oando a la Pachamama en agosto y se encomienda para todo el año. Esta tradición es una herencia de nuestros abuelos”, explicó.

Benigna Balboa, de 34 años, es alteña y el viernes último rindió su segunda ofrenda del mes a la deidad andina. A las 21.00, salió al patio de su vivienda con un atado de leña bajo el poncho rojo a cuadros, que era su único escudo para combatir el frío nocturno.

Aterida por el helado viento que soplaba a esa hora, se apresuró a armar el lecho de madera y fuego donde se colocará la ‘mesa’ para quemarla.

Una vez que el fuego alzó altura, por encima del armazón de madera, Benigna se inclinó sobre sus pies, velando la llama en silencio, aunque su mirada que reflejaba el fuego revelaba lo que saboreaba en su mente: los anhelos, deseos y ese auto que hace tanto tiempo sueña tener.

“Cada año, en agosto le ofrendo por lo menos tres mesas a la Pachamama, ella siempre me ha cuidado y me ha bendecido. Gracias a ella pude comprarme mi terrenito y después de mucho esfuerzo pude construir mi casita, la cual pude terminar este año. Ahora quiero tener mi autito, uno sencillo para ir a pasear con mis hijos”, expresó la mujer.

OFRENDAS MASIVAS

La yatiri Candelaria Choque indicó que hasta el momento ofreció más de 150 ceremonias, contratada por familias, quienes rindieron honores a la Madre Tierra a través de una ofrenda nutrida con dulces, plantas aromáticas y figuras que representan los anhelos de las personas como salud, trabajo, dinero, amor y la adquisición de casas y vehículos.

Choque explicó que en este mes la ofrenda o ‘mesa’ que se ofrece a la Pachamama debe contar con el sullu o feto de llama, aunque varias familias optan por ofrendar el corazón y la sangre de una llama blanca que es sacrificada momentos antes de quemar la mesa para que el aroma de dulces y plantas aromáticas llegue hasta la Madre Tierra.

“Cuando todo está quemado hay que enterrarlo en una esquina de la casa o en las apachetas, porque este mes la Pachamama abre la boca, entonces hay que alimentarla como para todo el año, para eso se quema y se entierra la ofrenda, porque como le hemos alimentado ella nos va retribuir con las bendiciones para la familia”, contó la yatiri consultada.

Este es el ritual que Benigna repite tres veces en agosto de cada año. Una vez que la capa superficial de madera se convierte en carbón encendido, la mujer saca una bolsa negra que contiene la ofrenda y el sullu, además de coca, canela, azúcar, vino para k’oar y cigarrillos (de fabricación artesanal que eran muy consumidos por los mineros en el siglo pasado).

La mujer acompañó la coca con cigarrillos y tras unas bocanadas sacó el envoltorio con la ofrenda, lo abrió en el suelo, acomodó las figuritas y comenzó la parte final del ritual.

Una lluvia de azúcar, coca y canela cayó sobre la y como toque final Benigna puso el sullu como si se tratara de una figura de cristal. Con el mismo cuidado colocó la ofrenda sobre el fuego, a la cual hechaba en determinados momentos chorros de vino y cucharadas de incienso. Invitados por su mamá, sus hijos repitieron el proceso y pidieron que la Pachamama les ayude en sus estudios.

Una vez que el fuego envolvió la ofrenda y la consumió, la mujer se aseguró de taparla con una batea de aluminio y se retiró junto a sus hijos a dormir. Al día siguiente, estas cenisas se convierten en una masa negra, de sueños, bendiciones, dulces, nuez moscada, ofrendas y plantas aromáticas que deben ser enterradas en una esquina de la casa.

MESAS Y SIGNIFICADOS

Existen dos tipos de mesas: las blancas y coloridas (por los símbolos que contienen), cada una viene con su botella de alcohol, vino y dulces de colores.

Cada mesa contiene un sullu, el cual es envuelto con papel dorado y plateado en señal de riqueza, luego es cubierto con lana blanca o de colores como señal de prosperidad y abundancia. Uno de los principales elementos es la almendra, porque cuando la semilla es descubierta y sale en forma de sapo es señal de prosperidad, pero si tiene otra forma es signo de mal augurio.

Cada una de los dulces pastillas tiene distintas representaciones gráficas, como por ejemplo, la figura de los doce platos sirve para que nunca falte comida, el cofre es símbolo de riqueza y el Cóndor Mamani es el vigilante de la salud desde las alturas.

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