jueves, 18 de diciembre de 2014

Pueblos Mosetén y Leco eligen asambleístas

Los pueblos Leco y Mosetén del departamento de La Paz eligieron a sus asambleístas para la gestión 2015-2020 del Legislativo paceño, quienes fueron presentados ayer por la Cpilap.

Lucrecia Josesito fue elegida como legisladora titular de los mosetenes y va como suplente José Flores. Mientras José Antolin Durán representará a los lecos en la Asamblea Departamental y Verónica Quispe es la legisladora suplente.

El presidente de la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (Cpilap), Eusebio Wasna, informó aún restan que las naciones: Tacana y Araona elijan a sus representantes.

“Ya está decidido entre los indígenas de ambos pueblos, hay acuerdos que se han respetado y ahora van como asambleístas”, declaró Wasna a Erbol.

El afroboliviano y kallawaya también tienen una representación directa, cada uno, ante la Asamblea Legislativa Departamental de La Paz, sin embargo, no se definió quiénes los representarán.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Piden proteger elementos culturales de los yamparas

Tras la declaratoria del Pujllay y el Ayarichi como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, la reconocida antropóloga Verónica Cereceda propuso encarar un proyecto integral de recuperación y preservación de todos los elementos de las expresiones yamparas para beneficio de las comunidades en base a sus usos y costumbres.
El pasado 27 de noviembre, la UNESCO anunció que el “Pujllay y Ayarichi: música y danzas de la cultura yampara” ingresaban a la lista mundial de Patrimonio Inmaterial. Fue el resultado de un proceso que empezó en 2010 cuando la Fundación para la Investigación Antropológica y el Etnodesarrollo “Antropólogos del Surandino” (ASUR) en acuerdo con la Gobernación de Chuquisaca emprendió las investigaciones para la carpeta de postulación según los requerimientos de la UNESCO.
El estudio de respaldo estuvo a la cabeza de Verónica Cereceda quien trabajó estrechamente con la etnomusicóloga Rosalía Martínez y la especialista en etnodanza Laura Flety, entre otras personas.
El reconocimiento de la UNESCO en lugar de ser un fin es sólo el inicio, pues trae consigo una serie de compromisos para preservar las expresiones culturales de los yamparas, señaló Cereceda.


PUNTOS CRÍTICOS
La investigadora identificó algunos puntos críticos que deben motivar acciones para garantizar la autenticidad del Pujllay y el Ayarichi.
“No puede ser que lleguen miles de visitantes y vean que los bailarines no tienen abarcas o están tocando con instrumentos de plástico. No pues, la danza tiene que ser perfecta, con todo su esplendor. Por ejemplo, en el Pujllay se ha perdido el tocoro, un pinquillo grande, ahora tocan con pinquillos pequeños hechos de tubos de plástico, tendremos que rehacer todo eso”, señaló.
Sobre el turismo dijo que debe ser controlado para evitar el impacto nocivo de grandes flujos de extranjeros a las comunidades indígenas, vulnerando sus usos y costumbres.
Asimismo, es necesario recuperar la calidad de los textiles de antaño ya que de un tiempo a esta parte, según observó la antropóloga, el enfoque comercial provocó que las tejedoras jóvenes dejen de prestar atención a la calidad de los hilos, el entramado y otros elementos. Para ello propuso trabajar con unas 300 tejedoras de alta calidad que se constituyan en guías para el resto de las mujeres y transmitan sus saberes.

Gestiones

Cereceda indicó que sostendrá una reunión con el titular de Culturas, Pablo Groux, para elaborar una agenda de compromisos e impulsar todas estas acciones.

Crean instituto de la lengua y cultura guaraya

En un ambiente de fiesta, al son de violines y guitarras, en Ascensión de Guarayos se dio por creado el Instituto de la Lengua y Cultura Guaraya, dependiente del Instituto Plurinacional de Estudio de Lengua y Cultura (Ipnelc). La Resolución Administrativa 35/ 2.014 fue entregada por el ministro de Educación, Roberto Aguilar.

“El instituto se constituye en una autoridad en cuanto a orientación, realización, investigación y normalización de la lengua, que cada día se está perdiendo, porque tiene menos hablantes, dijo la autoridad de la educación.

Eladio Uraeza, presidente de la Central de Organizaciones de Pueblos Nativos Guarayos (Copnag), dijo que la lengua viene a ser como un arma para luchar contra la aculturación, en este caso particular del pueblo guarayo.

A su vez, el ministro Aguilar prometió hacer una nivelación en cuanto a pagos de horas trabajadas a docentes para acabar con la “deuda a los maestros que trabajan 120 horas al mes pero que el Estado les paga solo 88”/DA

De Gengis Khan a los Urus

Días atrás, científicos afirmaron que migraciones provenientes de Asia, poblaron extensas áreas de lo que hoy es América Latina, corroborando la explicación del desaparecido antropólogo Mario Montaño Aragón, respecto a que, por ejemplo, los idiomas “aymara y quichua son de orígenes turco-antaicos”. Es decir, dos variantes dialectales de la familia turco-antaico. El frondoso vocabulario es similar con características fonéticas tan próximas que ya no acepta discusión alguna sobre el particular.

Aconsejo, dijo, viajar a las tierras de Gengis Khan para que se convenzan que los idiomas aymara y quichua tienen su origen en las lenguas turco-antaicas de Centro Asia.

El antropólogo destacó también que la palabra “ayllu” es la choza mongola llamada “aul” y en ella viven el aulo o ayllus. “Cuando estuve en Shangai, prosigue Montaño Aragón, pregunté cómo se dice criatura en el idioma chino, me respondieron sencillamente ‘wawa’ o ‘guagua’ como en aymara o quichua”.

Es decir, que los habitantes andinos tenemos sangre y genes de aquellas latitudes y, de esta herencia tampoco se salvan muchas etnias bolivianas, entre ellas, la de los Urus que puebla el lago Poopó, en el departamento de Oruro.

Comentemos algo sobre los hombres del agua, como gustan ellos, llamarse.

HISTORIA

Para comprender el hondo significado de la etnia Urus es imprescindible referirnos a su particular historia; a una execrable y distorsionada historia, a una leyenda negra que tiene sus raíces en el Collado; que se acentúa con el gobierno Inca; que se hace fuerte en la Colonia y cuya detestable herencia la estamos presenciando hoy mismo.

LA COLONIA

Los cronistas de la Colonia española, Ludovico Bertonio, el padre Acosta y el padre Calancha, coinciden en que los Urus son: “Una nación que de ordinario son pescadores”; “Ellos mismos no se tienen por hombres. Cuentan ellos, que preguntados qué gente eran, respondieron que ellos no eran hombres, sino Uros, como si fueran otro género”; “Son aquellos pescadores de la Laguna y los isleños de aquel archipiélago, gente belígera, guerreadora, temeraria en lo que intenta y sin miedo de la justicia en lo que acometen o porque tienen fácil la huida, o porque es dificultoso prenderlos o porque los más los aborrecen de muerte a los españoles y les enamora poco la Ley Evangélica” ( Citado por Mario Montaño Aragón en Síntesis histórica de Oruro, 1972).

La visión de los cronistas de la Colonia ha influido, definitivamente, en la visión algunos historiadores bolivianos (con honrosas excepciones), que repiten esta leyenda negra.

ASOMBROSO GRUPO

Por el contrario, el arqueólogo e historiador boliviano, Roy Querejazu Lewis, en su obra Bolivia Prehispánica, Editorial Juventud, 1989, refiriéndose al pueblo Urus, afirma que es un: “asombroso y curioso grupo étnico” y prosigue: “Esta etnia proviene, al parecer, de las antiguas migraciones proto-agrícolas y pre-cerámicas que se produjeron a través del Estrecho de Behring hace más de 8 mil años antes de Cristo(…) De todas maneras, los Urus de hoy se nos presentan como la única supervivencia de pueblos proto-agrícolas, de cultura también cazadora, pescadora y recolectora, en todo el territorio andino de Bolivia. En origen pertenecerían a la Cuarta Cultura Sudamericana, portadora de las puntas líticas de jabalina tipo Ayampitín. Una vez llegados a Suramérica, ocuparon las regiones lacustres del Altiplano Andino, dando origen al denominativo de “Hombres de Agua”.

LOS MÁS ANTIGUOS

Ni los cronistas de la Colonia, ni historiadores influidos por corrientes europeas del Siglo Diecinueve, comprendieron por qué preferían ser “Urus y no hombres”. La explicación es simple: para ellos, ser diferentes fue y es una forma de sobrevivencia contra el avasallamiento cultural y de sus tierras.

Los Urus están conscientes de que, además de ser el pueblo más antiguo que pisa el altiplano andino; más viejo que el sol, tienen otra gran diferencia respecto a los “hombres secos”: ni el viento, ni las heladas ni el intenso frío, les hacen daño y por último, según sus portavoces, “tienen sangre negra” que les hace aún más diferentes del resto de los mortales. Es decir, que su propia visión, es la única defensa que tienen contra el mundo exterior.

Según el antropólogo Jehán Vellard, los Urus llaman a los otros hombre “Kont sun’chay” que traducido a la lengua española, significa “los hombres secos”, los “hombres terrenales”. Vellard, reproduce una conversación que tuvo con un anciano Urus, que a la letra dice: “Nosotros, el pueblo del lago, los kot-Suñs, no somos hombres. Mucho antes que los incas, antes que el Padre del cielo, Tatitu, creara a los hombres, los aymaras, los quechuas y los blancos, aún antes que el sol alumbrara el mundo, antes de la última aurora, que anunciaba la época actual, cuando la tierra estaba aún sumergida dentro de una semioscuridad. Iluminada solamente por la luna y las estrellas, más brillantes que hoy, el lago Titicaca mucho más extenso que el que tú conoces, se extendía hasta los confines del altiplano. Ya antes, nuestros padres vivían aquí. Nosotros no somos hombres. Nuestra sangre es negra, es por eso que nosotros no podemos ahogarnos; nosotros no sentimos el frío del lago durante las noches de invierno; las neblinas, las heladas que penetran a los hombres y les hacen morir de neumonía no nos hacen mal. El rayo no nos puede golpear. Nosotros no hablamos la lengua de los hombres y ellos no comprenden lo que nosotros decimos. Nuestra cabeza es diferente de aquella de otros indios. Somos un pueblo aparte, muy viejo, el más viejo, el pueblo del lago. Los Kot Suñs, nosotros no somos hombres”.

Indígenas lucharon desde una maloca contra el cambio climático

Desde una maloca -casa comunitaria de los pueblos de la Amazonia-, que formaba parte de la muestra "Voces por el Clima”, los indígenas en Lima plantearon sus iniciativas y conocimientos para enfrentarse al cambio climático.
"Voces por el Clima” formó parte de las actividades paralelas a la COP20 y planteó que la lucha contra el cambio climático tiene que ser asumida por todos los ciudadanos y no solo por los gobiernos y las autoridades.
La Maloca Indígena ocupaba un área de 320 metros cuadrados y fue instalada con apoyo del Gobierno de Noruega. La casa comunitaria formó parte del "Pabellón de los Pueblos Indígenas”, que comprendía cuatro áreas de exhibición, denominadas "Vida plena indígena”, un auditorio y un total de 40 paneles temáticos.
El viceministro peruano del Ambiente, Gabriel Quijandría, enfatizó que este pabellón era "un espacio habilitado para todos los pueblos indígenas del mundo”.
"Voces por el Clima”, que se mostró en la sede del Jockey Club de Lima, fue inaugurada por el presidente de Perú, Ollanta Humala. "No olvidemos que esta lucha contra el cambio climático puede darnos la oportunidad de forjar la alianza más grande y profunda de la humanidad y que nos permita reconciliarnos con el planeta”, remarcó el gobernante.
La exposición reflejó las propuestas e iniciativas en relación al cambio climático e hizo énfasis en temas como Bosques, Montañas y Agua, Océanos, Energía y Ciudades Sostenibles. Los visitantes entraron al lugar por el pabellón Umbral, en el que se explicaba qué es el cambio climático, las metas de la COP20 y los avances de Perú en este tema.
En el pabellón dedicado a los bosques se informó que casi el 60 % del territorio peruano está compuesto por bosques. En el pabellón sobre los océanos se mostró que estos "juegan un rol crítico en la regulación del clima y el amortiguamiento del cambio climático a nivel global” y que se debe reducir el impacto de actividades humanas.
En el pabellón sobre montañas y agua se expuso la forma en la que el cambio climático y el crecimiento demográfico y urbano están produciendo cada vez mayores cambios en las montañas. El pabellón de la energía se refirió a la segunda política transversal de mitigación y adaptación frente al cambio climático y transmitió la posibilidad de diversificación de la matriz de energía, utilizando más energías limpias.
El último pabellón, sobre ciudades sostenibles, se dedicó a un tema considerado emblemático en Perú, en el que en los últimos 50 años se ha duplicado el número de habitantes en las ciudades. (EFE)

sábado, 13 de diciembre de 2014

La diabetes estalla en el pueblo Xavante al establecer contacto con la “modernidad”

Hasta hace pocas décadas, los xavantes eran nómadas, se movían por las grandes extensiones de la sabana tropical del Mato Grosso, viviendo de la recolección de frutos y de la caza. Sin embargo, estas áreas fueron paulatinamente ocupadas por la agricultura moderna —sobre todo con la plantación de soya—, por la crianza de ganado y por el surgimiento de nuevas ciudades. Esto ha provocado un contacto directo entre los indígenas y la cultura occidental, la sustitución de los alimentos tradicionales, una disminución de su actividad física y la adopción de un estilo de vida ajeno a sus hábitos y su cultura ancestral…

Hasta hace pocos años la diabetes mellitus tipo 2 era una enfermedad desconocida para el pueblo Xavante. Una investigación reciente de la Universidad de São Paulo descubrió qu el mal tiene hoy una altísima prevalencia en esta población aislada de la Amazonia, brote que los científicos atribuyen a cambios radicales en la alimentación y estilo de vida indígena.
Con el cuerpo pintado para celebrar un rito llamado Wai’a estos niños Xavante pasaron a la adolescencia cumpliendo una ceremonia que todavía se celebra en la aldea Pimentel Barbosa, en el Estado de Mato Grosso. | Foto Rosa Gauditano

Con el cuerpo pintado para un rito llamado Wai’a, estos niños Xavante pasaron a la adolescencia cumpliendo una ceremonia que aún se celebra en la aldea Pimentel Barbosa, Estado de Mato Grosso. | Foto Rosa Gauditano

Pueblo emblemático del Mato Grosso (un popular equipo del fútbol profesional brasileño se llama Xavantes), como muchos otros pueblos en la Amazonia no escapa al acelerado contacto con la “modernidad” que rompe los límites de su territorio aislado en los bosques cada vez más invadidos por la agricultura soyera, la sobre explotación de la madera y actividades extractivas de alta intensidad como la minería y la industria petrolera.
ataviados con rompaje de un bambú llamado tebe, estos niños cumplen el ritual para pasar de la niñez a la adolescencia cantando y bailando toda la noche. | Foto Rosa Gauditano

Ataviados con rompaje de un bambú llamado tebe, estos niños cumplen el ritual para pasar de la niñez a la adolescencia cantando y bailando toda la noche de choza en choza. | Foto Rosa Gauditano

Al romperse el aislamiento voluntario de los pueblos indígenas, el equilibrio de la naturaleza tambien se rompe y las poblaciones originarias obligadas hoy a entrar en contacto con los megaproyectos agroindustriales y extractivistas —que dan surgimiento a nuevas ciudades en medio de la deforestacion—, se exponen también a enfermedades que jamás conocían y ante las que no han desarrollado los anticuerpos necesarios, pues su ritmo de evolución fisiológica es distinto al de las poblaciones euro-americanas.

Los ríos están contaminados y los niños son las principales víctimas mortales de enfermedades como la difteria o la hepatitis. Entre los adultos la diabetes es una de las enfermedades que apareció en el mundo Xavante como el SIDA en el mundo occidental de los años ochenta, producto de un abrupto cambio en el medio ambiente.

El periodista José Pichel Andrés, de la agencia noticiosa DiCyT*, entrevistó al investigador Amaury Dal Fabbro que acaba de publicar los resultados de su estudio en en la revista Ethnicity & Disease. “La diabetes mellitus era desconocida para ellos hasta finales del siglo pasado”, dice el académico.


Sedentarismo, diabetes y obesidad

“Vivían en el aislamiento, con poco contacto con la población brasileña, y se alimentaban de frutos, raíces, carne de caza y pescado”, relata dal Fabbro, que dirigió el equipo investifgador de la Universidad de Sâo Paulo. La creciente aproximación de las ciudades a estas poblaciones indígenas ha introducido en su dieta alimentos antes desconocidos a la vez que ha alterado su forma de vida, “adoptando un estilo más sedentario que antes”. El resultado es una obesidad creciente y, de acuerdo con esta investigación, que ha incluido a casi 1.000 adultos, una cifra de diabéticos sorprendente.
La prevalencia de diabetes mellitus entre personas de 20 años o más se sitúa en un 18,4% en hombres y un 40,6% en mujeres, una tasa altísima en comparación con el 12% del conjunto de la población brasileña. Además, “estos individuos tienen una alta prevalencia de obesidad asociada a la diabetes, un 50,8%”, destaca el científico. Por el contrario, la hipertensión arterial se sitúa en un 17,5%, una cifra que no es muy elevada pero que contrasta con el 4% que tenían los indígenas xavantes en un estudio realizado en la década de 1960.
El caso de los xavantes no es único. Amaury Dal Fabbro ha estudiado también a los japoneses emigrados a Brasil y los resultados son muy similares al de los indígenas. “Estos dos grupos étnicos tenían una prevalencia muy baja de la diabetes mientras se alimentaron de acuerdo con su modo de vida tradicional, pero tras el contacto con la cultura occidental comenzaron a cambiar sus hábitos y a mostrar índices más altos”, apunta el investigador, que trata de investigar cómo el cambio en el estilo de vida provoca este efecto y cuál es la base genética que contribuye a que suceda.
Hasta hace pocas décadas, los xavantes eran nómadas, se movían por las grandes extensiones del Cerrado, una amplia región ecológica de sabana tropical del Mato Grosso, y vivían de la recolección de frutos y de la caza. Sin embargo, poco a poco estas áreas fueron ocupadas por la agricultura moderna —sobre todo con la plantación de soya—, por la crianza de ganado y por el surgimiento de nuevas ciudades. Esto ha provocado un contacto directo entre los indígenas y la cultura occidental, la sustitución de los alimentos tradicionales, una disminución de su actividad física y la adopción de un estilo de vida ajeno a su cultura ancestral.

Labor urgente de prevención

Con este panorama, las enfermedades crónicas pueden aumentar. Por eso, la principal utilidad de este estudio es alertar sobre la necesidad de realizar acciones preventivas.

De hecho, a la vista de los resultados, ya se están realizando múltiples acciones de educación para la salud, que incluyen un video narrado en idioma xavante en el que los investigadores hablan acerca de la diabetes, de la comida tradicional de los indios y de estilos de vida saludables.

“Los profesionales de la salud que atienden a los pueblos indígenas ya están siendo advertidos acerca de la diabetes mellitus y de la obesidad y tienen fármacos disponibles en las aldeas”, indica Amaury Dal Fabbro.

Además, los investigadores están muy interesados en realizar un seguimiento de la salud de estos pueblos a lo largo del tiempo, de manera que su objetivo a partir de ahora será comprobar las posibles complicaciones que se asocian a la diabetes y mejorar el trabajo de asistencia y prevención.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Estudio revela que ayoreos descienden de los asiáticos



El Instituto de Investigaciones Técnico Científicas de la Universidad Policial (IITCUP), a partir de estudios genéticos, reveló que los urus descienden de polinesios y los ayoreos de asiáticos. La institución tiene el reto de identificar el origen genético de las otras 34 naciones indígenas.

“Lo que se ve en el árbol filogenético (relación evolutiva de especies) es que los urus son un grupo vinculado a los polinesios y los ayoreos a los pueblos asiáticos. También queda claro que los urus y ayoreos tienen orígenes evolutivos distintos, no están emparentados genéticamente”, reveló uno de los investigadores del IITCUP, Ruddy Luna.

Esta investigación es una de las 45 mejores, que serán presentadas en la Feria Nacional Universitaria de Investigación, Ciencia y Tecnología “Buenas i-deas”, que se realizará en abril de 2015 en el Círculo de Oficiales del Ejército.

Según el director del IITCUP, Iván Rojas, uno de los objetivos del estudio es la reconstrucción de la historia genética de los 36 pueblos indígenas de Bolivia, a través del estudio del ADN. En el país existen 36 pueblos indígenas originarios reconocidos en la Constitución Política del Estado, entre ellos los urus, que habitan en Oruro y La Paz, y los ayoreos en Santa Cruz.

Exámenes. Daniela Arteaga, perito bióloga del IITCUP, indicó que el estudio comenzó en 2010, con las muestras de células bucales de 13 personas de distintas familias del pueblo Uru de Santa Ana de Chipaya y Llapallapani, del lago Poopó, ambos en Oruro.

En 2011 se tomó otras muestras a 50 ayoreos del municipio de Concepción (Santa Cruz). Después se hizo el estudio de ADN mitocondrial (pequeñas estructuras celulares) para amplificar y analizar su secuencia. Parte del estudio utilizó el Mitomap, una base de datos del genoma humano.

El siguiente paso fue el análisis, que duró de 10 a 15 días; en ese tiempo se encontró información que permitió construir cladogramas (diagramas), que son árboles filogenéticos en los que se ve la relación de parentesco entre las muestras analizadas, dijo Luna.

Según el investigador, en un primer árbol se observa la relación que hay entre los pueblos Uru y Ayoreo, de un ancestro común: el africano. En un segundo árbol existe la relación de ayoreos con los pueblos Yanomama (Venezuela), Ojibwa (Canadá) y Bella Coola (Australia), todos ellos forman el grupo con descendencia asiática. En tanto, los urus están más emparentados con grupos de Polinesia.

“Esto lleva a concluir que los urus tienen parentesco con los polinesios, y tomando en cuenta las teorías recientes de los viajes que los polinesios hicieron hasta Sudamérica, podemos decir que los urus son descendientes de los primeros polinesios que llegaron hasta las costas de Sudamérica, probablemente hace 1.000 o 1.500 años antes de Cristo”, señaló Luna.

Al respecto, el antropólogo Milton Eyzaguirre destacó los resultados del IITCUP. “Estaríamos abriendo un nuevo vértice de análisis. Se confirman ciertas teorías como la ascendencia de los ayoreos de Asia, ya que tienen ojos rasgados y piernas pequeñas”. Los weenhayek, itonamas, tacanas, lecos, entre otros que están en proceso de extinción, figuran en la lista del instituto para su investigación.

Resultados y el apoyo

Pueblos

El IITCUP también concluye en que los genomas de ambos grupos estudiados están conservados, lo que no sucede con otros, como el quechua.

Trabajo

La investigación contó con el apoyo de la UMSA.