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jueves, 27 de septiembre de 2012

Ellos son el bosque, intangibles como el río y la fauna que protegen con su libre existencia

Un Informe del Banco Mundial asegura que los pueblos indígenas en aislamiento voluntario son la mejor barrera contra la deforestación del planeta, y la prueba de ello es que la incidencia de los incendios forestales es menor en los bosques habitados por pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Esto supone que la intangibilidad de los bosques y rios protegidos incluye necesariamente a estos singulares seres humanos que son parte esencial de la biodiversidad. En Bolivia este concepto es corrompido por el gobierno etnocida de Evo Morales y su gabinete populista, haciendo creer a los pueblos indígenes que si sus territorios son declarados intangibles, ellos perderán su derecho a disfrutar los recursos naturales de sus ríos y bosques. Este perverso engaño no ha sido denunciado ni por las ONG`s “ecologistas”, como el Cejis, que pretenden suplir al Estado en el control político y económico de territorios indígenas como el Tipnis…
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Los Awa, grupo no contactado pero bien protegido en el Brasil.
Niños Yanomani, parientes de los árboles.
Hombre y floresta, milenaria simbiosis.
Estos son los paraísos que la Humanidad está perdiendo a medida en que los obsoletos paradigmas del desarrollo capitalista persisten en imponerse.
Un guaraní ante una carretera, alza los brazos blandiendo una maraca mbaraka que expresa su protesta.
© Wilson García Mérida

LA DESTRUCCIÓN ETNOCIDA DE LA INTANGIBILIDAD
El pasado 30 de julio, un cabildo en la comunidad de Oromomo “coptado” por el Gobierno de Evo Morales mediante el obsequio de motores fuera de borda y otras prebendas, decidió “levantar” la intangibilidad del Tipnis y anular la Ley 180 de Intangibilidad promulgada por el mismo Evo Morales en octubre del 2011, tras la VIII Octava Marcha Indígena, prohibiendo obras en la reserva. El Gobierno intentó anular esa Ley, por presion de sus bases cocaleras para construir una carretera por medio del bosque, lo que motivó una nueva marcha indígena, la misma que fue neutralizada por el Ministro de la Presidencia dividiendo y corrompiendo a algunos dirigentes indígenas.
Los indígenas “oficialistas” fueron convencidos por Quintana que si se mantiene la intangibilidad “ni ellos mismos podrán explotar los recursos naturales de la zona”.
El dirigente Gonzalo Mayko justificó la decisión de anular la intangibilidad, destacando que “el Gobierno se preocupó por nuestros pueblos y quiere desarrollo para nosotros. No podemos decir que no, queremos progreso y eso lo alcanzaremos anulando la intangibilidad y construyendo la carretera”.
Durante una incursión del Evo Morales llevando sus “regalos” a los indígenas, el propio gobernante dijo que “cuando algunos hermanos nos dicen que esta zona debe ser intangible nos dicen que no debe haber ningún desarrollo, no puede haber industria ni minería, no podemos hacer camino”.
Dentro su política “desarrollista”, Evo Morales insiste en construir la carretera por medio del territorio protegido, a partir de destruir el autogobierno indígena en la zona prescrito por el actual régimen constitucional de autonomías.

Según un nuevo estudio del Banco Mundial, que promueve la participación de las poblaciones indígenas en el desarrollo, los pueblos originarios son la clave para preservar los bosques del planeta, y las reservas medioambientales que los excluyen sufren como resultado de esa exclusión.
El análisis muestra cómo la deforestación —la destrucción de la masa forestal— disminuye sustancialmente en lugares donde los pueblos indígenas continúan viviendo en las áreas protegidas y no se los obliga a marcharse de ellas. Este dato se debe al fuerte vínculo entre un pueblo indígena y su territorio, y el respeto fundamental que las comunidades indígenas tienen hacia los ecosistemas de los que dependen. Según la organización conservacionista WWF, el 80% de las “ecorregiones” más ricas del mundo están habitadas por comunidades indígenas.


En todo el mundo, millones de indígenas han sido expulsadas de sus hogares en nombre de la conservación medioambiental. Sólo en la India, cientos de miles de personas han sido expulsadas de parques y más de tres millones viven dentro de los mismos, pero el Banco Mundial asegura que la evidencia muestra que “la conservación de los bosques no tiene que hacerse a expensas de los modos de vida locales”.
Mediante datos obtenidos por satélite monitoreando incendios forestales para establecer niveles de deforestación, el estudio mostró que la incidencia fue de un 16% menor en las zonas indígenas, para el periodo 2000-2008. El 80% de las áreas protegidas del planeta son territorios de comunidades tribales, que han vivido en ellas durante milenios. No es mera coincidencia, los expertos reconocen cada vez más el vínculo entre la presencia de pueblos indígenas y su capacidad para beneficiar a los bosques inhibiendo la deforestación.
El científico Daniel Nepstad describe las tierras indígenas como “la mejor barrera en la actualidad contra la deforestación de la Amazonia”. Pero a pesar de que el Banco Mundial ha reconocido los beneficios que los pueblos indígenas suponen para esos territorios, ha prestado su apoyo a varios proyectos polémicos que amenazan directamente su existencia.

Más de 200 millones de terrícolas dispersos en 70 países son indígenas, y han sido tradicionalmente tratados como habitantes de segunda clase por los Estados “modernos”. Sus identidades, culturas, tierras y recursos se encuentran estrechamente entrelazados y son especialmente vulnerables a los cambios que causan los programas de desarrollo.

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