lunes, 9 de abril de 2012

Hay 298 territorios indígenas titulados en toda Bolivia

“Jallallas” y sonidos de pututus de campesinos recibieron hace 21 años, en La Paz, a la primera marcha indígena que partió desde Trinidad hacia la sede de Gobierno, un 15 de agosto de 1990. La finalidad de esa movilización fue pedir al Gobierno de Jaime Paz Zamora (1989-1993) el reconocimiento de los territorios ancestrales.

Luego de cinco días de negociaciones, al final el Gobierno de entonces resolvió que el Parque Nacional Isiboro Sécure (ahora TIPNIS), El Ibiato y el Bosque Central de Chimanes se declaren territorios indígenas, mediante decreto supremo. “Indígenas recuperaron territorio en el Beni”, informó entonces El Diario.

En la actualidad hay 298 territorios indígenas titulados, según datos proporcionados por el Viceministerio de Tierras. La mayoría está en los departamentos de Oruro, con el 30% (92 en total) y Potosí, con igual porcentaje (91).

A éstos les siguen el departamento de La Paz, con el 14% (44 territorios titulados), Santa Cruz, con el 7% (22) y Beni con el 5% (16). Mientras que en Cochabamba hay 14, Chuquisaca 13, Tarija cuatro y Pando dos.

El director de la Fundación Tierra, Gonzalo Colque, explica que la primera marcha indígena de tierras bajas es “la más histórica”, ya que en el fondo reclamó por la “dignidad”. Sostiene que los originarios querían ser reconocidos como pueblos, con derechos propios y territorios.

“Sus territorios no tenían ninguna garantía y estaban siendo invadidos por diferentes actores en estas zonas. En ese marco nacen los territorios indígenas”, dice el especialista.

Agrega que gracias a esta movilización, la Ley de Tierras de la gestión 1996 incluye por primera vez el tipo de propiedad Tierra Comunitaria de Origen, “una figura que se crea para responder al derecho de propiedad que exigían los pueblos indígenas de tierras bajas”.

Mauricio Díaz, investigador del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), sostiene que a partir de la marcha de 1990 se da el “reconocimiento legal” a la existencia de territorios indígenas.

Acota, sin embargo, que es a partir de 2006 que se tiene propiamente este tema de las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) -afirma- con “gradualidades y matices”, sobre todo en la diferenciación entre tierras altas y bajas.

Díaz explica que los procesos de saneamiento y titulación fueron más ampliamente desarrollados en tierras bajas , debido al reconocimiento de territorios ancestrales.

Esto no ocurre en las zonas altas, donde además del tema de las culturas aymara y quechua, que se consideran naciones y en donde hay un alto discurso político de reivindicación. “Hemos subido hasta la Cumbre y este lugar es el sitio de la victoria y no retornaremos al Beni si el Gobierno no atiende nuestros planteamientos”, dijo un dirigente indígena cuando la primera marcha llegó a La Paz. (PP).

Punto de vista
Gonzalo colque Director de Fundación TierraUn poco tarde, pero las organizaciones indígenas que nacen en tierras bajas son posteriores a las última experiencia de tierras altas, donde se anula la hacienda y el Movimiento Nacionalista Revolucionario (Reforma Agraria) crea sindicatos de campesinos, forma en que en tierras altas hasta hoy la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia se organiza a nivel territorial, regional y nacional. La Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia imita esta dinámica y en los 70 empieza a organizarse así y demanda reconociendo de autogobierno, pero con base en los territorios que ellos tenían identificados: hoy Tierras Comunitarias de Origen (TCO).

Estas TCO, la mayoría diría, han pasado por un proceso que se llama gestión territorial indígena que fue el fortalecimiento de sus organizaciones, y que consistió en dotar una institucionalidad indígena mucho más fuerte y sólida a estos territorios.

Entonces, se trata de tener normas propias, asambleas, espacios públicos y colectivos de decisión de su vida, las formas de elección de sus autoridades. Entonces la gestión territorial indígena, que fue un proyecto de Danida, apoyó al fortalecimiento de la organización dotándoles reglamentos, normas internas, formas de elección, una vida colectiva y de la manera en que tienen que tomar sus propias decisiones.

Estas organizaciones en cada una de las TCO tiene una organización matriz, que es la titular del derecho de propiedad de tierra comunitaria de orígenes en estas zonas.

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