viernes, 8 de marzo de 2013

Indígenas aseguran que justicia originaria no protege a mujeres

La justicia originaria no protege a las mujeres cuando son víctimas de violencia de parte de sus propias parejas, admitió la vicepresidenta de la Central de Mujeres Indígenas de La Paz (Cmilap), Miriam Pariamo, quien además lamentó que ésta se parcialice a favor de los hombres en las comunidades.

Aseveró que algunos casos son trasladados a la justicia ordinaria, sin embargo, las indígenas no continúan con el proceso por cuestiones económicas, por lo que muchos de estos hechos son tratados en las poblaciones.

“Muy pocos casos de violencia a las mujeres llegan a la justicia ordinaria y la mayoría mueren en las comunidades. Se ha visto que la justicia indígena no funciona y hay mucho por trabajar, hay muchas cosas por explicar a los hombres para hacerles entender que las mujeres necesitamos respeto”, declaró Pariamo a la Agencia de Noticias Indígenas de Erbol.

SIN INVESTIGACIÓN

En las comunidades indígenas, los casos de violencia intrafamiliar no son investigados, contó la dirigente. Dijo que “errores” que cometen las mujeres como el adulterio son sancionados con “chicotazos”.

“La justicia indígena no funciona en esta parte (norte de La Paz) porque vemos que cuando la mujer erra, sólo dicen hay que castigarla a ella porque no debería actuar de esa manera (…) Vemos que con la justicia indígena no se ayuda a las mujeres y al contrario las hunde, porque apoya más a los hombres y no ven lo que pasa en las familias”, manifestó.

Añadió que las mujeres prefieren seguir con el agresor antes que perder a sus hijos, el hogar y a ser juzgadas por los pobladores de la comunidad donde viven.

“En el norte de la Paz; tanto en tierras altas, como en bajas, aún se ve la violencia día tras día y vemos que aquellas mujeres que por miedo a perder a sus hijos, por miedo a que el marido le quite todo, aún siguen callando. Vemos que el machismo aún sigue dominando en esta época”, puntualizó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada