domingo, 4 de diciembre de 2011

Más de cien naciones indígenas se extinguieron en Bolivia

Diversos estudios especializados han estimado que más de cien pueblos indígenas se extinguieron desde la época de la colonia en lo que es hoy el territorio de Bolivia. “Han sido más de 185 nominativos de grupos étnicos los que se han podido rescatar de un contexto bibliográfico muy limitado y quizás algo impreciso en cuanto a la identificación de la diversidad étnica”, dice el estudio.

El documento titulado “Regionalización y diversidad étnica cultural”, elaborado por José Teijeiro, señala que de los más de 185 posibles grupos étnicos, hoy sólo existen alrededor de 30 en las tierras bajas y sectores del subandino. “La diferencia restante, desparecida, ha tenido que pasar por un vertiginoso y violento proceso de desestructuración étnico espacial”.

Explica que los karaí-castellano, a nivel nacional y las étnicas de significativa presencia regional como los moxos, guaraní y chiquitanos se convirtieron, inducidos o no, en los principales núcleos de atracción y/o imposición cultural que, entre otros aspectos, ha provocado la reducción de la diversidad étnica cultural.

El investigador señala que en algunos círculos interpretativos se intenta minimizar el tema del etnocidio dado entre “culturas nativas” señalando criterios como el cambio se dio dentro del mismo gran sistema cultural, era un contacto cultural equilibrado basado en intercambio y un ambiente compartido y que tal vez guerreaban por religión, ritual o venganza, pero no para conquistar o destruir completamente a la otra sociedad.

Teijiro sostiene que es bastante complicado tratar de entender lo que se ha debido interpretar por guerra, venganza, relaciones de poder.

Advierte además que muchos de los grupos étnicos existentes en la actualidad no fueron mencionados en las crónicas u otros documentos a los que se puede acceder mediante investigación bibliográfica, lo que permite deducir que en el tiempo de las investigaciones realizadas no fueron contactados o que se trataría de grupos que recientemente han ingresado al territorio de lo que hoy es Bolivia, y cita como ejemplo a los machineri.

Señala que todas las actividades socioeconómicas realizadas a gran escala por el karai-castellano e incluso por grupos étnicos de origen andino, quienes han extendido la frontera agrícola en las tierras bajas, se han desarrollado sobre un espacio geográfico que prácticamente ha sido ocupado sin ninguna consideración con la vida del habitante del lugar.

Ese y otros factores, agrega, han provocado el surgimiento de serias afectaciones a la dinámica socio cultural de la mayoría de los grupos étnicos, los que también han generado una serie de crisis de carácter existencial ya que, como se pude suponer, cuando se usurpa un fundamental medio de sobrevivencia, es la sobrevivencia la que experimentará serias y profundas deficiencias.

Explica que gran parte de la Amazonía centro, es una región en la que el sistema dominante es la sabana compuesta principalmente por inmensas extensiones de pastos naturales. Esa característica natural ha incidido en que en ella se genere una intensa y extensa actividad ganadera, implantada y fomentada desde la época de las Misiones y/o reducciones jesuíticas y continuada, una vez expulsados los jesuitas, por una serie de grupos criollo-mestizos de origen cruceño en su mayoría.

“Las haciendas reemplazaron a las Misiones pero sin cumplir las mismas funciones y los indígenas o se quedaban o huían. Muchos prefirieron lo último”.

Agrega que una vez establecidas las haciendas, nunca dejaron de usurpar cada vez más espacio en detrimento de lo indígena. “Estos espacios se fueron convirtiendo en descomunales territorios privados en los que estaba, y está, prohibida cualquier actividad realizada por extraños”, como se denominó luego a los antiguos habitantes del lugar.

La intensa presión exógena sobre los núcleos habitacionales y espacios de sobrevivencia, principalmente relacionados con caza, pesca y recolección, genero ya en la contemporaneidad, la institucionalidad pública de una respuesta multiétnica contra los permanentes abusos, dice el investigador.

Esa institucionalidad, agrega se fue corporizando en el proceso de la organización política que, para el caso de la región de tierras bajas está representada en la Central de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB), organización de la que se afirma, logró cambiar la historia de las relaciones inter-étnicas, al promover la primera Marcha por la Tierra y el Territorio, el año 1990.

Datos.

Grupos amazónicos

Entre los 84 grupos étnicos amazónicos identificados en la época colonial desaparecidos, se cita a Carayos, Omalpalcas, Yuquimonas, Mayas, Moveotes, Arechuchos, Maisas, Lipiones, Satarunas, Yuriri, Marupas, Sugasisas, Marquieris, Chiriaponas, Sillanmes, Paraba, Manesono, Jubirana, Cañacure, Manique, Moporrubio, Churiemana, Itene, Rahuno, Motilones, Torococies, Timbues Cahavayonos, Chahaguanas, Mayurianas, Punnuanas, Cañacures, Canisies.

También desaparecidos

Citumuanas, Ducuicumas, Curuguamas, Caridionos, Maremos, Churimas, Marhiones, Churimanes, Meposrouboucano, Canisianas, Chumacacas, Puduyaras, Fundibularios, Casebonos, Morochionos, Punubocanos, Morochinas, Cayapimas. Suruguanas y Cumapalcas.

Presentes

Entre los grupos étnicos presentes se menciona a Musos, Toromonas (como evocados), Guarayos, Lecos, Chamas, Esse Ejja, Araona, Mosetenes, Moxa, Cayubaba, Antiono, Cañisona, Movimas y Tacana.

En el chaco se mantiene un tercio

En la región del chaco boliviano se mantiene un tercio de los grupos indígenas identificados en la época colonial, según un estudio especializado.

De un total de 8 grupos, actualmente se mantienen por lo menos tres. Estos son Chiriguano, Mataguayos y Tapiete.

De los 8 grupos dos son considerados extinguidos. Se trata de los Guaykurús y Vejoses.

Los grupos considerados ausentes son los Tobas, Chanes y Chorotis.

Se explica que el Chaco fue un territorio de significativa atención especialmente en la época colonial, ya que a través de ese territorio se comunicaban, entre otros, la colonia paraguaya y la ciudad de La Plata-Chuquisaca, centro civil, religioso, intelectual y económico de la colonia Alto peruana.

Los franciscanos fundaron en ese territorio 22 misiones entre los años 1775 y 1860, pero la mayoría de ellas nunca pudieron establecer una sólida institucionalidad debido a que los chiriguanos, de una u otro manera lo evitaron.

Los chiriguanos hoy exigen ser llamados guaraníes. Llegaron a detener el avance del expansionismo inca que no pudo ingresar a esa región.

Quedan sólo 10 de 84 grupos amazónicos identificados en la época colonial

En la región amazónica del país quedan diez de los 84 grupos étnicos amazónicos identificados en la época colonial, destaca el investigador José Teijeiro, en el estudio “regionalización y diversidad étnica cultural en las tierras bajas y sectores del sub andino amazónico”.

Explica que el limitado referente etno histórico relacionado con la cuantificación de la diversidad étnica cultural de la región amazónica y parte de su franja sub andina, se empieza a estructurar en la época dela conquista y posterior coloniaje mediante al documentación de las vivencias inter étnicas iniciadas por el conquistador y posterior colono.

El colono se convierte en el nuevo actor étnico cultural que fue uno de los sustentos sociales de la configuración de los karaí-castellano, señala.

Una de las principales actividades que caracterizó al proceso emprendido por el nuevo actor étnico cultural fue las expediciones que, desde el año 1539 hasta el año 1736, trataron de llegar hasta el reino del Paitití, Candire o Imperio del Dorado.

Ninguna de estas expediciones tuvo un desenlace exitoso, dice el investigador, al explicar que esas empresas siempre se encontraron con una serie de tribus que fueron más o menos descritos por quienes realizaban los informes a los que accedieron varios investigadores en su afán de recuperar y analizar los datos obtenidos.

Según esas investigaciones, se realizó un listado de grupos étnicos ubicados en su mayoría en la región emplazada entre los ríos Alto Beni, Madre de Dios, Mamoré e Iténez, que comprendería partes del Sub andino Amazónico, la Amazonía centro, el sur de la Amazonía norte y el norte de la Amazonía sur.

El investigador señala que no es plenamente creíble que los 84 grupos étnicos identificados sean todos los grupos étnicos que en ese tiempo se encontraban asentados en ese territorio. Y también se duda del hecho de que todos los identificados sean realmente grupos étnicos, “ya que es posible que algunos, nominativamente diferenciados, sean parte de un grupo étnicos extendido, tipo clanes por ejemplo, o quizás, debido a la diferenciación lingüística de los nuevos actores étnicos, éstos pudieron haber tergiversado varias veces la fonética de un nominativo nativo ya existente”.

“De todas maneras, con o sin dudas respecto a la cantidad de grupos étnicos identificados, lo real es que se trató de una gran diversidad”.

Señala que “sin embargo, esa gran diversidad se redujo notablemente, ya que 70 no existen por lo menos con el mismo denominativo étnico y uno evocado, aún hoy en día no ha sido contactado, como es el caso de los toromonas.

Explotación de goma afectó a las étnias indígenas

La explotación de la goma, a inicios del siglo pasado en la región amazónica norte del país, afectó de manera importante a la existencia e identidad de los pueblos indígenas que habitaban esa región del país, señala una investigación de José Teijeiro, sobre “regionalización y diversidad étnica cultural”.

Sobre el proceso de etnocidio de esos grupos, el investigador afirma que no sólo se produjeron las reducciones de las misiones jesuíticas, “ya que este drama se recreó con mucha violencia durante la época de intensa explotación de los recursos naturales de mayor demanda mundial, como fue el caso de la goma principalmente, la quinina, posteriormente la castaña y otros”.

“La intensa explotación (extracción) de la goma sólo pudo darse, como tal, empleando mano de obra local extraída de las varias comunidades indígenas, generándose de esta manera, un principio socio-cultural altamente desestructurante”, señala.

Agrega que “estos indígenas fueron prácticamente depositados en las distintas barracas donde aglomeraba varios de ellos bajo el mando de un capataz y sus guardias. En estas circunstancias todo intento de fuga era sancionado con la propia vida del infractor”.

Señala que uno de los argumentos de mayor evocación para la realización de esas sanciones era la deuda que éstos, de manera inevitable, llegaban a contraer con sus patrones.

“La desestructuración socio-cultural de las comunidades no sólo era provocada por la desmembración familiar, sino también por los permanentes traslados que debían realizar en un espacio cada vez más ajeno y más integrado a la actividad extractivista de la goma”, dice el documento.

Agrega que los indígenas eran expulsados o escapaban porque sus territorios pasaban a pertenecer a los varones de la goma, quienes no sólo eran los dueños del espacio sino también, en cierto sentido, de la vida de los indígenas.



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