viernes, 11 de marzo de 2011

El riesgo de la extinción de los ‘pueblos aislados’

Se plantea una política pública dirigida a estos grupos, la mitigación de su vulnerabilidad al etnocidio y la protección de sus territorios y recursos naturales.

Un estudio estableció que los grupos denominados “voluntariamente aislados” son los más sensibles de los pueblos indígenas debido a su carencia de defensas inmunológicas para hacer frente a enfermedades virales exógenas, al estrechamiento que vienen sufriendo de sus territorios, a la contaminación de sus recursos naturales y la disminución poblacional.

Los datos corresponden a la publicación Pueblos Vulnerables, editada por el Componente de Transversalización del Ministerio de la Presidencia. La investigación se refiere a que las condiciones de vida antes mencionadas están vigentes también en los pueblos indígenas denominados “en contacto inicial” que por diversas causas, sobre todo externas, han abandonado recientemente su aislamiento geográfico y cultural para establecerse en torno a comunidades. Su situación —dice el estudio— de transición entre el aislamiento y el contacto permanente con la sociedad implica una serie de riesgos demográficos, culturales, sociales y económicos.

En cada país donde existen pueblos en aislamiento voluntario existe un común denominador: “La falta de protección física y territorial, que son factores que están llevando a varios de ellos al riesgo de extinción”.

En Bolivia se identificaron algunos pueblos que por diversas razones han optado por continuar en la selva, aunque la mayoría de su pueblo se encuentre en contacto intermitente o permanente con la sociedad. Son los miembros de los pueblos quienes reportan avistamientos y encuentros.

En Pando, los Esse ejja componen algunas familias en aislamiento voluntario que se encuentran en la frontera entre Bolivia y Perú, en el territorio del Parque Nacional Madidi.

Algunos reportes se refieren —menciona la investigación— a la existencia de un grupo de familias Pacahuara no contactadas que se ubican en el río Negro y en el municipio Santa Rosa del Abuná, en la provincia Federico Román.

En el departamento de La Paz se ha identificado al grupo llamado Toromona, en la región del norte paceño. Otras fuentes dicen que los toromonas deambulan, según los periodos, entre las cabeceras del río Colorado o Pukamayu y el Heath.

Existen registros de que los toromonas fueron diezmados durante el auge del caucho, por lo que tuvieron que replegarse a la zona selvática donde han sido avistados por los araonas y otros indígenas.

Sobre los Araona, el estudio dice que unas 90 familias araonas viven en la TCO conformadas por ellas mismas, también existen indicios de que algunas familias viven en aislamiento voluntario y que no han aceptado la tutela de la Misión Nuevas Tribus.

En el departamento de Cochabamba se tiene información de que existen familias Yuracaré no contactadas.

Los Mbya Yuki fueron reducidos forzadamante por la Misión Nuevas Tribus en la década de los sesenta. Ahora se concentran en el poblado de Bía Recuaté, sobre el río Chimoré, en el Parque Nacional Carrasco de Cochabamba. Se tienen datos de que existen algunas familias en aislamiento.

En Santa Cruz se cuenta con el registro del avistamiento del grupo Ayoreo no contactado en el Parque Nacional Kaa Yya, del Gran Chaco boliviano, en la provincia Cordillera.

Entre los planteamientos del estudio sobresalen el diseño y puesta en marcha de una política pública dirigida a los pueblos aislados y segmentos de pueblos en aislamiento voluntario, contacto inicial o intermitente que constituye una obligación de los derechos humanos del Estado Plurinacional de Bolivia.


Reconocimiento de sus formas de vida

Entre las políticas públicas destinadas a proteger a los pueblos indígenas en aislamiento voluntario se destaca el reconocimiento de sus formas de vida, sin duda, llenas de tradiciones y costumbres únicas.

En el estudio sobre estos grupos publicado en la obra Pueblos vulnerables se menciona también el diseño, adopción y aplicación de las políticas públicas estrategias y acciones intersectoriales e interinstitucionales, nacionales y locales, que sean necesarias para garantizar así su integridad física, social y territorial. Uno de los principios es el del respeto de sus derechos a mantener la forma de vida que los caracteriza. También se plantea establecer un régimen jurídico especial orientado a promover acciones adecuadas cuando ellos decidan iniciar un proceso de interacción.

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