miércoles, 16 de septiembre de 2015

Dos mujeres indígenas dan energía a su pueblo en Chile

Liliana y Luisa Terán, dos mujeres indígenas atacameñas que viajaron a la India a capacitarse en energía solar fotovoltaica, consiguieron no sólo cambiar su destino, sino el de todo Caspana, una aldea chilena escondida en una quebrada en pleno desierto de Atacama.
"A la gente le costó aceptar lo que nosotras aprendimos en la India. En un principio no lo vieron con buenos ojos, porque éramos mujeres, pero de a poco se fueron entusiasmando y ahora nos respetan”, reconoció Liliana Terán a IPS. Su prima, Luisa, recordó que antes de viajar a Asia, en el pueblo, había más de 200 interesados en contar con energía solar, pero cuando supieron que serían ellas las encargadas de la instalación y el mantenimiento de paneles y baterías, el número se redujo a 30.
"Es que en este pueblo hay un consejo, una comunidad, que componen los viejos, los abuelos, y que toma todas las decisiones. Es un grupo al que yo jamás perteneceré”, afirmó Luisa, con un suspiro que refleja que su decisión es garantía de su libertad.
Ella tiene 43 años, es deportista, soltera y con una hija de crianza, ejerce de agricultora familiar y artesana en pintura rupestre. Después de terminar la escuela secundaria en Calama, la capital del municipio ubicada a 85 kilómetros, hizo diversos cursos, incluyendo algunos de pedagogía. Liliana, de 45 años, casada, con cuatro hijos y cuatro nietos, se dedica a limpiar el refugio del pueblo y a la pequeña agricultura familiar. También terminó la secundaria y ha hecho cursos de turismo porque cree que esa actividad, complementaria a la agricultura, permitirá taponar el éxodo de la gente del pueblo.
Caspana, que en la lengua kunza, extinguida a fines del siglo XIX, significa "hijos de la hondada”, se ubica a 3.300 metros sobre el nivel del mar, en una zona profunda del valle de El Alto Loa. Tiene oficialmente 400 habitantes, aunque sólo 150 están toda la semana, mientras otros vuelven los fines de semana, explica Luisa. Hasta 2013, la aldea contaba sólo con un generador eléctrico que le otorgaba a cada casa dos horas y media de luz en la noche.
Ahora, el generador es sólo una alternativa para las 127 casas que adquirieron autonomía de tres horas diarias de luz gracias a la instalación solar que las dos primas realizaron. Para la generación de energía, cada vivienda cuenta con un panel de 12 voltios, una batería de 12 voltios, una lámpara LED de cuatro amperios y una caja de control de ocho amperios.
Este equipamiento fue donado en marzo de 2013 por la empresa italiana Enel Green Power. También fue responsable, junto al Servicio Nacional de la Mujer y la Secretaría Regional Ministerial de Energía, de la capacitación de las dos primas en el Barefoot College (Universidad Descalza), famosa organización social de India.

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