Buscador

martes, 17 de marzo de 2015

150 mil guaraníes en América Latina

El pueblo Guaraní habita desde hace siglos una vasta región de América Latina. Antes de la llegada de los españoles, la gran familia Guaraní-Tupí habitaba parte de los actuales territorios de Brasil, Paraguay, Argentina, Uruguay, Guyana, Bolivia, Perú y Ecuador.

En el presente se encuentran comunidades Guaraní en Bolivia, Paraguay, Argentina y Brasil. Aunque no existen datos oficiales, se calcula la población Guaraní de estos cuatro países en unos 130.000 a 150.000 habitantes.

La mayoría de las comunidades Guarani en el Cono Sur están ligadas por lazos de parentesco y es común encontrar guaraníes nacidos en el Paraguay viviendo en el medio de una aldea Guarani en San Pablo, Brasil, o en Misiones, Argentina, y viceversa; para este pueblo, las fronteras entre nuestros paises son construcciones artificiales que se han impuesto sobre su territorio tradicional, que se inicia entre los ríos Paraná y Paraguay y se extiende hasta la costa atlántica en Brasil, llegando también a la Provincia de Misiones en Argentina y a las tierras bajas bolivianas.

LLEGADA AL CONO SUR

Los guaraníes fueron descriptos por el antropólogo Paul Radin como un “Pueblo de caminantes”, pues los antepasados de estos indígenas llegaron del Amazonas al Paraguay Oriental, al sudoeste del Brasil y a lo que es hoy día Misiones, Argentina, en el primer milenio d.C. (2). Esta tradición de “caminantes” llevó inclusive a un grupo a cruzar el inhóspito Chaco y establecerse en las estribaciones andinas en el siglo XVI.

El pueblo Guaraní tradicional era, según la Branislava Susnik, una población masiva y compacta que arrinconaba y sometía a los antiguos habitantes cazadores recolectores. Una religión y un idioma comunes, así como una economía basada en la agricultura de roza, eran los elementos que aglutinaban a este pueblo. Los antiguos se comunicaban entre sí por viejos senderos desde el río Ypané hacia el Tebicuary, desde la isla de Santa Catarina hacia el río Paranapanema y la confluencia de los ríos Yguasu, Piquiry y Monday, y de la costa atlántica hacia los ríos Paraná y Uruguay.

Los actuales Ache serían descendientes de los antiguos primeros pobladores de esta región del sur de América Latina; al llegar los guaraníes, los Ache se refugiaron en las cordilleras y bosques inaccesibles, siendo “guaranizados” lingüísticamente pero conservando su economía, cultura y organización social de cazadores recolectores.

Según datos históricos, la población Guaraní en el siglo XVI era de dos millones o más habitantes, fue la época de su auge demográfico ya que luego del encuentro con los españoles la población disminuyó drásticamente a causa de las guerras, la esclavitud y las enfermedades.

Existen numerosos sitios arqueológicos, especialmente en el Brasil y el sur de Misiones, Argentina, donde se encuentran muestras de la manera de vivir de estos Guaraní antiguos. En los cementerios Guaraní fueron excavadas urnas funerarias, vasijas para las bebidas fermentadas, ollas, pequeñas vasijas y pipas de barro cocido, que son los elementos característicos de un sitio arqueológico.

Los Guaraní son básicamente moradores de los bosques; antiguamente fueron llamados también Caagua, que significa “habitantes de la selva”, por la relación estrecha que establecían entre el bosque y su modo de vida y cultura. La naturaleza, para está habitada por seres espirituales que son los dueños de las diferentes especies de animales y plantas y los indígenas se relacionan con estos espíritus de acuerdo a normas sociales claramente establecidas

La economía tradicional se basa en el uso de una gran diversidad de recursos naturales que son utilizados tanto por hombres como por mujeres. Practican la agricultura de tala y quema, siendo el maíz y la mandioca dulce los principales productos agrícolas, con la caza y la recolección como complementos importantes.

La tenencia de abundante tierra con un medioambiente adecuado constituyó, desde tiempos antiguos, una de las condiciones indispensables para el bienestar de una comunidad Guaraní.

Las relaciones de intercambio y reciprocidad dentro de los Tekoha o comunidades Guaraní creaban una red social que era fundamental para la existencia de este pueblo. La vida comunitaria, basada en valores de generosidad, intercambio y reciprocidad, permitía que todos los miembros de una aldea mantuvieran una relativa homogeneidad económica. La tierra y los recursos naturales del Tekoha eran de propiedad comunitaria, no individual, y todos los miembros tenían derecho de usufructo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario