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lunes, 3 de octubre de 2011

49 mil indígenas viven en el TIPNIS

Con características muy singulares, tradiciones y creencias muy propias, tres naciones indígenas: chimanes, yuracarés, y moxeñas, reconocidas por la Constitución Política del Estado, habitan en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

Juntas tienen una población estimada de 49 mil habitantes, de acuerdo a un estudio realizado por María Soledad Quiroga, publicado por la fundación Unir.

La nación que más habitantes tiene es la moxeña, con 40 mil, seguida de la chimán con 6 mil y los yuracaré con 3 mil.

Son pueblos que viven de la agricultura, la caza y la pesca.

Desde hace unos años, los indígenas se han visto invadidos por grupos de colonos, que han ingresado al extenso territorio para cultivar coca, explotar la madera y, en algunos casos, para trabajar en la agricultura. A la fecha, se desconoce con precisión cuántos colonos existen en la zona, aunque se estima que superan las 14 mil personas.

LOS CHIMANES

Dedicados a la pesca y, particularmente, a la recolección de jatata, el pueblo Chimán habita en la provincia Ballivián, en los municipios de San Borja, Rurrenabaque y San Ignacio. del departamento de Beni.

Según el antropólogo Wigberto Rivero Pinto, los primeros contactos que se tuvieron con los chimanes fue en la última década del siglo XVII.

La organización social básica de los chimanes es la familia nuclear, la que mantiene vínculos de parentesco extendido con otras familias nucleares. Actualmente el matrimonio es monogámico, aunque antiguamente, se conoce que existía la poligamia soronal, práctica común entre los chimanes, pero debido a diferentes razones ahora son pocos los casos de aquellas prácticas donde un varón se casaba con dos o más mujeres, con preferencia hermanas.

Todos los chimanes hablan su idioma tanto cotidianamente y en esferas normales como las reuniones y eventos internos, este hecho se ve aún más favorecido cuando muchos chimanes saben escribir en su propia lengua.

Los chimanes poseen una cultura chamánica en la que sus dioses protectores se encuentran organizados de forma jerarquizada y simbólica, cumpliendo cada uno determinadas funciones, por ejemplo entre los Señores de los Cerros, los dueños o amos de los animales y los espíritus de los muertos, escribe el exministro de Asuntos Campesinos.

LOS MOXEÑOS
El pueblo Moxeño habita en bosques, sabanas y humedales, sin distinciones internas. El clima varía desde períodos de sequía hasta inundaciones estacionales. El espacio moxeño es muy variado y contiene una gran diversidad de recursos naturales renovables y no renovables.

La situación etnocultural está profundamente impregnada de la religiosidad católica. Es así que en las festividades religiosas existe una permanente apelación a esa "cultura", ancestral y actual, que aparece en la música y las danzas de Moxos.

Habitan en las comunidades benianas de Loreto, San Lorenzo de Moxos, San Javier, San Francisco de Moxos, Rosario, Puerto San Lorenzo, Trinidadcito y otras.

“Las evidencias arqueológicas más las noticias de los primeros cronistas han permitido afirmar que la población moxeña debió ser muy importante antes del siglo XVII, pues se estimaba una población de alrededor de 350.000 personas, de las cuales un elevado porcentaje disminuyó con el tiempo a raíz de las enfermedades introducidas por los españoles. Es posible que los mitos de El Dorado o el Gran Moxos, que impulsaron la búsqueda de riquezas en la zona por parte de los españoles, hubiesen tenido cierto referente real en las construcciones pre-coloniales”, señala Rivero Pinto.

La organización social de los moxeños, se basa en la familia nuclear. Las comunidades están formadas por 10 a 30 familias en la mayoría de los casos, con algunas excepciones, donde se agrupan más.

YURACARÉS
El Yuracaré es uno de los pueblos con menos indígenas. Desde hace tiempo se dedican a la agricultura, algunos realizan trabajos artesanales en cestas y canastas; también tejen hamacas y fabrican flechas y arcos de fino acabado.

Viven en las comunidades del departamento de Cochabamba como Ibare, Nueva Cotoca, Galilea, La Misión, La Boca, Santa María, Puerto Cochabamba, Nueva Esperanza y otras.

Se dice que este grupo étnico no reconoce a un jefe único, debido, principalmente a su dispersión geográfica. Eventualmente, surgen líderes locales como producto de situaciones conflictivas. Sin embargo, y ante una serie de necesidades, actualmente los yuracarés se han organizado en varias subcentrales, que agrupan, además, a otras etnias, todas ellas afiliadas al CIDOB.

Los yuracarés viven dispersos a lo largo de los ríos Sécure, Ichilo, y Chapare, hasta el puerto Grether.

El territorio de los yuracarés se extiende hasta las cabeceras de los ríos, Tayota, Isidoro y Uteo, en la región Sur de la provincia Moxos del departamento de Beni y Noreste de las provincias de Chapare y Carrasco de Cochabamba.

Yuquis en riesgo de desaparecer por dos enfermedades

Los yuquis están en riesgo de desaparecer por las afecciones de salud que sufren ante la falta de atención médica en su territorio indígena, en el trópico de Cochabamba.

El asambleísta departamental indígena yuqui, Abel Iaira, cuenta que ellos habitan casas construidas en Bía Recuaté, se trata de viviendas hechas de madera y techo de calamina. Aunque en la época de caza, por ejemplo, ingresan al monte e instalan campamentos por días, construyen casas improvisadas con ramas y hojas de palma.

El riesgo es que los pobladores de esta zona se enfermen principalmente con micosis (enfermedades producidas por hongos) y tuberculosis (enfermedad bacteriana que afecta a los pulmones).

Actualmente existen 378 familias que habitan el territorio yuqui y por factores de salud principalmente se sienten amenazados. Tienen conocimientos en medicina tradicional y atienden otras afecciones, pero no la tuberculosis y la micosis que requieren de ayuda científica, más si los casos que se registran están avanzados.

“La falta de medicamentos está haciendo de que nuestros hermanos estén cada vez peor”, dice Iaira y agrega que la contaminación también contribuye a que su entorno no sea el mismo.

Según información del Programa de Tuberculosis, lo grave es que el 33 por ciento de los pacientes abandona el tratamiento cuando siente mejoría.

En días pasados, familias íntegras de yuquis abandonaron la marcha en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure porque sufrían afecciones como la tuberculosis y llegaron hasta Cochabamba, en busca de atención médica.

Según las autoridades del sector, no existen médicos de forma permanente en su territorio.

Entre los riesgos para contraer enfermedades se describe el hecho de caminar descalzos y que no tengan agua potable.
PRESERVACIÓN “Pedimos la preservación (de nuestro pueblo) porque tenemos incluso gente no contactada en el monte y queremos garantía de que no desaparezca”, dice el asambleísta indígena refiriéndose a cuatro familias nómadas que viven en el monte y que sólo tienen relación entre ellas y no con el resto.

“Esta gente no conoce la sal, ellos no conocen el machete, bien saben del fuego, caminan con fuego, tienen su propio cuchillo y carnean, todo el tiempo comen carne, comen frutas”, cuenta Iaira.

Son personas que se dedican a la caza y pesca, cada familia tiene alrededor de seis miembros y no tiene comunidad porque, según la época, van de un lado a otro instalando campamentos. Utilizan corteza de árboles y otros para vestirse.

Cuando, por casualidad, se encuentran con otros yuquis “se escapan”.
CAMINO Los yuquis también ven como amenaza la posible construcción de un camino municipal que atravesaría su territorio.

“Es el deseo más grande que tiene el municipio de Chimoré, abrir camino hacia el Ichilo partiendo nuestro territorio... Nosotros no vamos a permitir eso”, advierte Iaira.
Un proyecto de ley busca preservar a pueblos indígenas
Desde el Viceministerio de Justicia Indígena Originaria Campesina dependiente del Ministerio de Justicia, se impulsa un proyecto de ley para la preservación de los pueblos indígenas en riesgo de desaparecer.

Las autoridades de justicia avanzan en la elaboración del anteproyecto de ley que irá en beneficio de los Pueblos Indígenas Altamente Vulnerables (PIAVS), según información proporcionada por el Viceministerio.

Tras estudios realizados previamente el Viceministerio identificó a los pueblos en peligro de extinción entre los que se encuentra el pueblo Yuqui.

En otros departamentos de Bolivia, como en Oruro, también existen pueblos amenazados como el Chipaya con quienes ya se ha tenido trabajos de coordinación y se identificó que uno de los principales riesgos es la falta de agua potable en su comunidad.

Hace algunas semanas la viceministra Isabel Ortega explicó que las causas para la posible desaparición de pueblos son varias.

“Están en riesgo de desaparecer por culpa de las culturas dominantes, su falta de recursos económicos, la agresión a su cosmovisión, falta de apoyo en producción agrícola y el abuso de sus recursos naturales y de su territorio”, dijo Ortega proyectando que la ley será un instrumento que coadyuvará a garantizar la preservación de los pueblos.



Kenyatta y Nyerere, héroes imborrables en la historia africana

Kenyatta y Nyerere resultan nombres imborrables en la historia del continente, son dos héroes africanos cuya acción estuvo dirigida también a la liberación de toda esa área.

Por Roberto Correa Wilson* La Habana (PL)

Durante la lucha contra la esclavitud colonial de Reino Unido en el continente africano surgieron prominentes personalidades que, con su persistente y audaz liderazgo, condujeron la emancipación de sus pueblos a mediados de la pasada centuria.

Entre esos notables dirigentes destacan Jomo Kenyatta y Julius K. Nyerere, líderes de las dos naciones con fronteras en el África Oriental, Kenya y Tanzania, donde el dominio británico se había establecido en diferentes circunstancias históricas.

En el siglo XIX, Reino Unido se había convertido en una de las más importantes potencias en el área. Desde 1895 Kenya era ya una de sus colonias cuando las autoridades de Londres proclamaron el llamado Protectorado Británico de África Oriental, constituido por Kenya y Uganda.

La situación con Tanzania fue diferente. El poderío británico en la región se incrementó al apoderarse de la colonia alemana de Tangañika, tras la derrota de la nación teutona en la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

Después de la independencia, Tangañika y Zanzíbar se unieron para formar la República Unida de Tanzania.

Esos fueron los escenarios en que desplegaron sus energías y estrategia política Kenyatta y Nyerere, cada uno en sus respectivas naciones, donde los colonialistas británicos aplicaron los métodos más crueles y sangrientos para mantener el dominio.

Kenyatta

Corrían los años de la primera mitad de la década de 1940 y miles de kenianos eran reclutados para formar parte de las fuerzas armadas británicas que combatían el eje nazifascista en el norte de África, a los italianos en Etiopía y Somalia, y a los japoneses en Birmania.

Cuando los soldados regresaron a Kenya, finalizada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el dominio colonial se había debilitado por el éxodo de algunos colonos británicos y el desgaste ocasionado por el conflicto.

Crecían en esos momentos las demandas de independencia y se rechazaba un denominado Consejo Legislativo, en el cual cinco millones de africanos sólo tenían un representante. Londres hacía caso omiso a los reclamos de la población autóctona y esa prepotencia aumentaba el sentimiento anticolonial.

En 1943 se había fundado la Unión Africana de Kenya, que cuatro años más tarde fue presidida por Kenyatta, recién llegado de Inglaterra. A partir de ese momento se inició una etapa de intenso activismo político.

Cinco años más tarde, en 1952, estalló la rebelión de los kikuyos (una de las etnias principales) en las altas mesetas kenianas, habitadas en su mayoría por miembros de esa tribu, para reclamar la devolución de sus tierras usurpadas por el régimen colonial y el cese de los maltratos a la población.

El colonialismo rechazó las demandas, implantó el estado de emergencia que duraría siete años, proscribió los partidos políticos, y arrestó a Kenyatta y dirigentes kikuyos.

Posteriormente fue liberado, y casi inmediatamente detenido y condenado a prisión, acusado de complicidad con el Movimiento Mau-Mau. La represión colonial que siguió dejó un saldo de 15 mil africanos asesinados y 80 mil enviados a campos de concentración; muchos habían contribuido a salvar a Reino Unido y Europa de la barbarie fascista.

La insurrección campesina de los Mau-Mau fue conocida en todo el mundo; las masacres levantaron protestas en todas partes. Mientras, el partido de Kenyatta ampliaba sus filas para integrar a miembros de todos los grupos étnicos kenianos.

A pesar de la represión brutal desatada por las tropas británicas, que fueron aumentadas en todo el territorio de Kenya, se incrementó la resistencia encabezada por Kenyatta y otros líderes, y las autoridades coloniales se vieron obligadas a ceder.

En 1960 se puso fin al estado de emergencia y la potencia colonial prometió una Constitución y elecciones para integrar la Asamblea Legislativa. El partido de Kenyatta obtuvo mayoría, y a pesar de que no había podido votar por estar de nuevo en prisión domiciliaria, por presión popular fue nombrado Primer Ministro.

Reino Unido reconoció la independencia de Kenya en septiembre de 1963. Había concluido la etapa más sombría en toda la historia de presencia extranjera.

Nyerere

Después de la Primera Guerra Mundial, el territorio de Tangañika estuvo bajo la colonización de Londres. Finalizado el segundo gran conflicto universal, pasó a ser territorio británico bajo fideicomiso. Reino Unido reforzaba sus tentáculos coloniales.

El colonialismo de Londres aplicó el método de gobierno indirecto a través de la institución denominada Administración Local, que no satisfacía las aspiraciones de los africanos. A pesar de las amenazas, se mantenían las manifestaciones de resistencia a los colonialistas europeos.

En 1929 un grupo de intelectuales creó la Asociación Africana de Tangañika. En abril de 1953 fue electo presidente de la asociación el joven Julius K. Nyerere, quien decidió transformar la organización en partido político e inició actividades en favor de la independencia.

Un año más tarde, en 1954, nació el partido que se denominó Unión Nacional Africana de Tangañika. La constitución de ese organismo resultó un factor decisivo en los afanes independentistas porque aglutinó a los más revolucionarios.

El período siguiente fue una etapa de intensa actividad política en que creció la estatura de Nyerere. Bajo su dirección se establecieron los estatutos del Partido, que tenía entre sus objetivos la independencia y la creación de una sociedad democrática.

Alcanzaba el activismo político a casi todos los miembros de la sociedad conformada por decenas de grupos con dialecto propio. Se constituyeron núcleos encargados de difundir las bases de los estatutos para el conocimiento popular y el proyecto de sociedad que se establecería obtenida la independencia.

Las elecciones de la Asamblea Legislativa de 1958 y 1959 constituyeron dos victorias para el movimiento revolucionario. En 1961, Tangañika alcanzó la independencia y Nyerere fue electo presidente.

La isla de Zanzíbar en el Océano Indico fue independiente de Reino Unido en 1963; un año más tarde, en 1964, se proclamó la República Popular de Zanzíbar. Por acuerdo mutuo, Tangañika y Zanzíbar se fundieron en un solo Estado con el nombre de República Unida de Tanzania, con Nyerere como presidente.

Kenyatta y Nyerere resultan nombres imborrables en la historia del continente; son dos héroes africanos cuya acción estuvo dirigida también a la liberación de toda esa área.

*Periodista cubano especializado en política internacional, ha sido corresponsal en varios países africanos y es colaborador de Prensa Latina

Resolución de la VIII Gran Marcha Indígena por la Defensa del TIPNIS, los Territorios, la Vida y la Dignidad y los Derechos de los Pueblos Indígenas

San Borja-Rurrenabaque. Beni, Bolivia

27 de septiembre de 2011

Considerando:

Que el 25 de septiembre será recordado como el día de la vergüenza en la
Bolivia Plurinacional, porque es la primera vez en la historia que una
marcha indígena ha sido intervenida y violentamente reprimida.

Que la represión criminal, premeditada y planificada desde el Gobierno
nacional, realizada a la VIII Marcha Indígena no tiene razón de ser ni
justificación posible, pues se realizó sin justificación ni argumento para
desatar semejante atropello.

Que nuestro sentimiento es de indignación, por tanto abuso y violencia
contra nosotros y nosotras; y de congoja también por la situación en que nos
encontramos, con heridos, desaparecidos y desarraigados de nuestras familias
y humillados por el trato recibido, discriminatorio y altamente racista.

Que agradecemos el levantamiento del pueblo de San Borja, impidiendo que
avancen las flotas y camionetas en que llevaban a nuestros hermanos
secuestrados hacia rumbo desconocido, así como la triunfal liberación que el
pueblo de Rurrenabaque nos regaló, junto a los vecinos de San Buenaventura y
Tumupaza, así como hermanos Mosetenes, Tacanas y Thsimanes, quienes en una
acción audaz tomaron el aeropuerto para impedir nuestro forzado traslado
hacia destinos desconocidos, en aviones fletados por la Fuerza Aérea
Boliviana. A esos valientes hermanos y hermanas nuestro eterno
agradecimiento.

Que consideramos que algunos ministros de Estado, con argumentaciones
totalmente inconsistentes, han salido descaradamente a justificar la
represión policial como un acto de preservación del orden público, o
quisieron descargarse de la responsabilidad de las decisiones tomadas por
las autoridades de alto mando.

Que la represión que sufrimos refleja también la impotencia del Gobierno
ante el fracaso de la gestión de un conflicto en el que privilegió la
descalificación calumniosa a la dirigencia, la persecución a las ONG que nos
apoyan, el pago a compañeros para que se salgan de la marcha, las propuestas
de diálogo falso, la consulta pública ilegal e inconstitucional en el TIPNIS
(realizada de forma extemporánea y sin la dirigencia que se encuentra en la
marcha), así como la descalificación permanente a nuestra marcha, a la forma
de organizarnos y hacer nuestros planteamientos en nuestra plataforma de 16
puntos; sumado a esto el bloqueo Yucumo, montado, manipulado, sostenido,
resguardado y defendido en todo momento por el Gobierno y la Policía, que
tenía el objetivo de frenarnos indefinidamente hasta dividirnos y
debilitarnos.

Que un pretendido referéndum entre dos departamentos implicaría una acción
que usurparía la decisión de los hermanos indígenas del TIPNIS -quienes en
su momento debieron ser consultados- entregándola a la población que no
habita ni es titular de los derechos de consulta y territorialidad indígena,
es inaceptable por ser ilegal e inconstitucional también.

Que ante estos fracasos de las autoridades nacionales, no les quedo otra
salida que masacrarnos para desconocer nuestras demandas y reivindicaciones
históricas y hacernos desaparecer; pese a eso, los hechos muestran que el
pueblo todo está de nuestro lado.

Que después de la brutal arremetida nos encontramos ante una situación
desesperada, con padres y madres detenidas y golpeadas que aún buscan a sus
hijos; y con otros hermanos que se refugiaron en el monte y fueron
atemorizados por la sistemática persecución policial.

Que agradecemos la reacción de toda la ciudadanía boliviana movilizada en
todo el país, en repudio a la represión que sufrimos, lo cual nos da aliento
para continuar con nuestra demanda. Esperamos que todos los bolivianos y
bolivianas que creen en nuestra lucha se sumen y nos acompañen a nosotros,
como la Central Obrera Boliviana (COB), que se ha solidarizado y se ha
articulado a nuestra movilización social en todos los departamentos, con
maestros, universitarios, colectivos ambientalistas y feministas, vecinos y
trabajadores en general, quienes reivindican el respeto al territorio
emblemático, los derechos de los pueblos indígenas de Oriente, Chaco y
Amazonía, el medio ambiente y el Vivir Bien, tal como lo hemos planteamos en
el proceso constituyente.

Que esperamos que la comisión del Ministerio Público actúe de forma
independiente e imparcial para investigar los hechos, y luego se establezcan
sanciones legales de acuerdo a la responsabilidad y grado de participación
de quienes instruyeron, organizaron y operativizaron la represión.

Que el anuncio del Presidente sobre la paralización de la construcción del
proyecto carretero Villa Tunari-San Ignacio de Moxos es absolutamente
insatisfactorio, pues no sabemos si se trata de todo el proyecto o de las
fases 1 y 3, que ya se encuentran en construcción; y además no garantiza que
esa carretera no atravesará el TIPNIS, como es nuestra justa e indeclinable
demanda.

Que la decisión tomada por el Presidente y su Gobierno sobre la carretera
Villa Tunari-San Ignacio de Moxos se ha hecho sin contar con la voluntad de
los pueblos indígenas del TIPNIS, y a sabiendas de la oposición existente en
el territorio, hecho que ya es violatorio a las leyes vigentes y a la
Constitución Política del Estado (CPE).

Por tanto,
RESOLVEMOS:

Primero. Las naciones y pueblos indígenas originarios y las organizaciones
matrices correspondientes, particularmente la subcentral del TIPNIS,
agradecen al pueblo boliviano movilizado en apoyo de la marcha en defensa
del TIPNIS, en repudio a la descomunal violencia desencadenada contra el
campamento de la marcha, donde sin molestar a nadie nos disponíamos a
alimentarnos. Nos conmueve la solidaridad de miles de bolivianos y
bolivianas, de hombres y mujeres que se movilizan, que hacen vigilia, que
hacen huelga de hambre, que se pronuncian en apoyo a nuestra demanda.

Segundo. Repudiamos la violenta intervención perpetrada contra los
marchistas y la marcha indígena en defensa del TIPNIS y de otras
reivindicaciones manifestadas en nuestra plataforma, violencia que –queremos
destacar- no ha sido un hecho aislado, sino que ha venido a sumarse a la
violencia ya desplegada previamente por la Policía para desbloquear y
disolver las manifestaciones locales de nuestros hermanos indígenas en todo
el país, y que ha contrastado con la protección brindada por la Policía a
los bloqueos de los colonizadores en Yucumo.

Tercero. Exigimos la inmediata atención de los heridos, la devolución de
nuestras cosas robadas por la Policía en la intervención, destruidas
salvajemente y con saña.

Cuarto. Denunciamos a todo el país que esta actuación de la Policía, tanto
en la intervención de la marcha, como en la disolución de todas las
manifestaciones indígenas de apoyo a la marcha, acaecidas en distintos
puntos del país, ha violado nuestros derechos consagrados en la
Constitución; por lo cual pedimos una investigación formal que dé con los
autores materiales e intelectuales, y que esta investigación no sea dirigida
por la ministra de Transparencia, Nardy Suxo; así como el juicio y castigo a
los responsables de la represión brutal contra la VIII Marcha Indígena.

Quinto. Informamos a la opinión pública nuestro total rechazo a la propuesta
gubernamental expresada en el mensaje brindado por el presidente Morales al
país, en el sentido de que se realice un referéndum en los departamentos de
Beni y Cochabamba para definir la construcción de la carretera por el
TIPNIS; propuesta que no es otra cosa que la expresión clara de la intención
gubernamental de persistir con la construcción de la carretera por el
TIPNIS, pasando por alto los mandatos de la CPE, la normativa ambiental y,
principalmente, la voluntad de los pueblos indígenas que habitamos el TIPNIS
y los pueblos del país, quienes decidimos proteger nuestro territorio de la
destrucción que provocaría dicha carretera. Dejamos claro que, no habiéndose
hecho la consulta oportunamente, ninguna consulta amañada y manipulada –o
ningún referéndum como el que se pretende hacer- son válidos ni legítimos,
una vez que se avasallaron los derechos múltiples mencionados; por tanto,
ratificamos que no aceptaremos ninguna propuesta de construcción de la
carretera que atraviese el TIPNIS.

Sexto. Para garantizar el respeto a la voluntad de las naciones y pueblos
indígenas originarios, de las comunidades afectadas del TIPNIS, de los
marchistas y del pueblo movilizado de que la carretera no atraviese el
TIPNIS, exigimos que el Presidente del Estado tome la decisión histórica de
modificar el proyecto carretero a través de la promulgación de una ley que
establezca expresamente que la carretera no atravesará el Territorio
Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure.

Séptimo. En relación a las víctimas de la represión del campamento de los
marchistas indígenas, exigimos una investigación exhaustiva y que se
identifique y enjuicie a los autores intelectuales y materiales de semejante
violencia; asimismo, que se devuelvan los bienes de los marchistas
incautados por la Policía (dinero, celulares, carpas, alimentos y otras
vituallas) y que se indemnice a las víctimas por los daños causados.

Octavo. Nos declaramos en emergencia, conjuntamente con las organizaciones y
el pueblo movilizado, estableciendo que la marcha continúa, así como deben
continuar las movilizaciones, las vigilias, las huelgas de hambre en todo el
país, mientras no se promulgue esta ley y no se nos restablezcan todos los
derechos conculcados.

Noveno. Pedimos la renuncia del Ministro de la Presidencia, del Ministro de
Obras Públicas, de la Ministra de Justicia, de la Ministra de Medio Ambiente
y Agua, así como de la Viceministra de Biodiversidad y Cambios Climáticos.

Décimo. Desconocemos toda intención o convocatoria de diálogo que no sea
autorizada por el seno de la marcha para el tratamiento de los 16 puntos de
nuestra plataforma de demandas.

Décimo primero. Pedimos el amparo y respaldo de todo el pueblo boliviano, y
en particular del pueblo de La Paz, para continuar con nuestra marcha. Por
ello, convocamos a todos los bolivianos y paceños a acudir a nuestro
encuentro y acompañar nuestra marcha pacífica hasta la ciudad de La Paz.

POR NUESTRA HISTÓRICA VIII MARCHA INDÍGENA EN DEFENSA DE NUESTROS
TERRITORIOS Y NUESTROS DERECHOS

Firman:

Yenni Suárez, presidenta del Comité de Marcha

Jorge Mendoza Valdez, del pueblo Guaraní, vicepresidente de la Comisión de
Marcha

Fernando Vargas Mosúa, del pueblo Mojeño, presidente de la Subcentral del
TIPNIS

José Bailaba Parapaino, del pueblo Chiquitano, Primer Gran Cacique General
de la Organización Indígena Chiquitana (OICH)

Melva Hurtado Áñez, del pueblo Moré, presidenta de la Central de Mujeres
Indígenas de Beni (CMIB)

Guillermo Suárez, del pueblo Movima, secretario de Tierra y Territorio de la
Central de Pueblos Indígenas de Beni (CPIB)

Porfidia Viri Noe, secretaria de Educación, Salud y Juventudes de la
Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB)

Miguel Charupá, del pueblo Chiquitano, secretario del Comité de Marcha

Walberto Baraona Garnica, del pueblo Quechua, mallku de Medio Ambiente del
Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ)

domingo, 2 de octubre de 2011

Tipnis quita la “máscara indígena” del Gobierno

El presidente Evo Morales “ya no tiene máscara” de indígena, campesino o de revolucionario que por más de cinco años le fue útil, como discurso e imagen, para afuera como para el interior del país. Ahora su accionar tiene la característica de un mandatario “represor de Bolivia”, manifestó el analista indígena Fernando Untoja, con relación a los momentos que enfrenta el Gobierno.

Según el analista, el Gobierno de Evo Morales cometió varios errores en su gestión, pero este último, el de la intervención violenta a la marcha de los indígenas en Yucumo el pasado domingo, tienen un costo político muy elevado que puede significar “una caída irreversible”.

Otros analistas y políticos coinciden en parte con este análisis y que el hecho de que el Gobierno haya reconocido su error, en la violenta intervención a los indígenas, en estos momentos ya no es suficiente para resolver el conflicto que ha generado la construcción de la carretera por el centro del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).

El gobernador de Cochabamba, Edmundo Novillo, aseguró que con los últimos acontecimientos hubo un “divorcio” entre el Gobierno y el sector indígena, pero ahora sólo le queda al Ejecutivo “reconducir” su mandato.

“Es posible que existan algunos momentos que son de cierta debilidad por decisiones no oportunas, pero que luego de una evaluación hay que tener la capacidad de corregir y luego de conducir con más firmeza, con más seguridad, los destinos de nuestro país”, aseguró Novillo.

Untoja –en cambio– dijo que los tropiezos del Gobierno le ha costado un “desgaste político” irreversible porque ahora le queda “simplemente descomponerse (…). Estamos en la bajada, ahora hay que ver el ritmo de la caída. Puede terminar su gestión con sus errores o capaz que de no terminar su gestión deje al país en un caos, en una violencia”.

Según el analista, la sociedad boliviana está “desencantada” con el Gobierno y perdió el miedo a estar en desacuerdo y “contestar” sobre cualquier tema que no le parezca. “Al Gobierno lo que le interesa es la carretera y punto, a los ambientalistas lo que les interesa es el bosque, pero se han olvidado de los humanos que viven en el Tipnis”.

Para Novillo, en esta coyuntura se puede pensar que existen algunas “diferencias” con los actores indígenas de tierras bajas porque el Gobierno quería hacerlo bien con la construcción del camino y también con la defensa del territorio de los pueblos indígenas, pero “después de esto tenemos que tener la grandeza, la madurez para poder encausar este proceso de cambio en el marco estructural como lo estábamos haciendo”.

Las elecciones

Untoja aseguró que ahora el Gobierno apostará por las elecciones del 16 de octubre, en las que se elegirán a las autoridades del Órgano Judicial y del Tribunal Constitucional, para asegurar su mandato hasta el 2014, pues después de los hechos últimos será complicado pensar en una reelección.

Para Carlos Cordero, analista político, las elecciones judiciales servirán para “medir” la popularidad del Gobierno y, sobre todo, del presidente Evo Morales. Incluso adelantó que es probable que el 2012 la gente pida el revocatorio de mandato, pero que incluso el propio Mandatario apoyará para mantenerse hasta el 2014 con apoyo legítimo.

El problema con el Tipnis también afectó la estructura interna del Gobierno, logró la renuncia de dos ministros y dos viceministros, que demostró la existencia de un “desmoronamiento” porque “no tiene personas, técnicos y brazos políticos para sustituir el gabinete, por eso se ve una especie de rotación de las mismas personas, caso de Saavedra por ejemplo”, dijo Untoja.

Los 2/3 del MAS en riesgo

El conflicto por el Tipnis también provocó que algunos diputados que representan al sector indígena anunciaran su alejamiento de la bancada del MAS para crear la bancada indígena, lo que significa perder los dos tercios que tenía en la Asamblea Legislativa.

Según el analista Carlos Cordero, esta posición es coherente porque de lo contrario se interpretaría como si los legisladores estuvieran de acuerdo con los “excesos” que cometieron algunos policías cuando intervinieron la marcha el pasado domingo.

Por ejemplo, el diputado indígena del oriente, Bienvenido Zacu, advirtió que si las bases del MAS no permiten la llegada de los marchistas a La Paz, “automáticamente nosotros vamos a salir de esa línea (gubernamental) y declararnos, si fuera posible, un bloque parlamentario indígena y ya no vamos a pertenecer al MAS, porque ellos no están escuchando la voz de los pueblos indígenas de tierras bajas, entonces a nosotros sólo nos queda trabajar por nuestra gente”.

Cronología

J 15 de agosto, al menos 700 indígenas iniciaron la marcha desde Trinidad hacia La Paz, en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).


J 18 de agosto, Evo Morales designa al ministro de la Presidencia, Carlos Romero, y al de Obras Públicas, Walter Delgadillo, para negociar con los marchistas.


J 21 de agosto, Evo Morales acusa a los dirigentes de la marcha de sostener contactos con la Embajada de Estados Unidos y muestra un reporte de llamadas telefónicas de dirigentes con la Embajada.


J 24 de septiembre, el canciller David Choquehuanca fue obligado a marchar junto con los indígenas en la localidad de Yucumo.
J 25 de septiembre, la Policía realiza la intervención de la marcha de los indígenas en Yucumo en la que reprime a dirigentes y mujeres.

Indígenas exigen ley para evitar que carretera atraviese el TIPNIS

La VIII marcha indígena se reagrupó después de la violenta represión policial del pasado domingo y ayer se desplazó hacia El Sillar, pasando Yucumo. La consigna es definitiva: llegar a la Sede de Gobierno para exigir que el segundo tramo de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos no ingrese en el TIPNIS.

Pasadas las 7 de la mañana la marcha comenzó la caminata hacia El Sillar dejando el campamento de Quiquibey sin mayor contratiempo. Un contingente llegó el viernes para asentarse en la cancha deportiva de la región y ayer otro sector los alcanzó en movilidades. Los marchistas habían llegado hasta Limoncito antes de la represión policial, pero luego de esta acción, se reagruparon y decidieron retomar el camino aprovechando que no existía el bloqueo en Yucumo. Llegaron ayer hasta El Sillar y se espera que en las siguientes horas puedan concentrarse en ese lugar para afrontar el tramo hacia Sapecho, ya en el departamento de La Paz.

El senador oficialista Adolfo Mendoza, llegó hasta la región pretendiendo establecer el diálogo con los marchistas, sin embargo la resolución de los indígenas de Tierras Bajas ratificó que la marcha llegará hasta la Sede de Gobierno como última meta.

RESOLUCIÓN

La marcha indígena en defensa del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure aprobó una Resolución en la que exigen al presidente Evo Morales tome la decisión histórica de modificar el proyecto carretero a través de la promulgación de una Ley, que establezca expresamente que la carretera no atravesará el TIPNIS.

Los indígenas rechazan la realización de un “referéndum o consulta amañada”, para definir la construcción de la carretera por el Parque Nacional Isiboro Sécure, pues esta medida vulnera los mandatos de la Constitución Política del Estado, la normativa ambiental y principalmente la voluntad de los pueblos indígenas.

En ese marco, exigen una investigación exhaustiva para que se identifique y enjuicie a los autores intelectuales y materiales de la violencia extrema contra los marchistas, producida el 25 de septiembre en Yucumo, por lo que piden que la ministra de Transparencia, Nardy Suxo, no dirija este proceso.

“Exigimos que el presidente del Estado tome la decisión histórica de modificar el proyecto carretero a través de la promulgación de una ley que establezca expresamente que la carretera no atravesará el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure”, señala la Resolución aprobada el 27 de septiembre pasado en la población de San Borja.

MINISTROS CUESTIONADOS

Este pronunciamiento también exige la renuncia de los ministros de la Presidencia Carlos Romero; de Obras Públicas Walter Delgadillo; de Justicia, Nilda Copa; de Medio Ambiente y Agua, Mabel Monje, además descartan entablar cualquier diálogo que no sea autorizado por la marcha y que se acepte el pliego de 16 puntos que plantea la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente (CIDOB).

De igual manera se rechaza la intervención policial perpetrada contra los marchistas, el cual no fue un hecho aislado, puesto que la violencia desplegada por las fuerzas del orden buscaba proteger a los colonizadores de Yucumo los cuales realizaban una marcha contra los indígenas por lo que los infractores de los derechos humanos deben ser sancionados y que la ministra Nardy Suxo no participe de la comisión que pretende conformar el gobierno para investigar los hechos del pasado domingo.

Asimismo, pide que las movilizaciones, las vigilias, la huelga de hambre continúen, en cuanto no se promulgue esta ley y se restablezcan los derechos conculcados de los indígenas.

También le pide al pueblo boliviano en particular al departamento de La Paz respalde la marcha, por ello deberán acudir a su encuentro cuando ingresen a la Sede de Gobierno.

INDÍGENAS REANUDAN SU MARCHA Y LLEGAN A LA PAZ

Quiquibey, frontera que separa los departamentos de Beni y La Paz, está ubicada a poco más de 300 kilómetros de la capital paceña. Ayer, los marchistas recorrieron 24 kilómetros y pasaron por las localidades de Cascadas y El Sillar, para luego terminar su caminata en la comunidad paceña llamada Delicia.

“Nos mantenemos firmes y estamos adelante en defensa de nuestro territorio y la integridad de las 34 naciones (indígenas). Vamos a llegar a la ciudad de La Paz, estamos yendo pacíficamente”, dijo Marcelino Chairini, presidente del pueblo indígena Mosetén.

El recuerdo de la intervención policial, sufrida el 25 de septiembre en San Miguel de Chaparina (carretera Yucumo-San Borja), aún está fresco en la memoria de los marchistas. Nazareth Flores, vicepresidenta de la Central de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB), relata que en Quiquibey se sintieron un poco amenazados, debido a que los habitantes del lugar les pidieron que no destrocen el césped de la cancha de fútbol a la que llegaron el sábado 24 para organizarse y marchar hacia La Paz.

Cantos. El paso de los marchistas fue acompañado con canciones en ritmos mojeño y taquirari, al son de tambores y flautas. Cerca de 600 indígenas volvieron a marchar contra la construcción del tramo II de la carretera Villa Tunari (Cochabamba)-San Ignacio de Moxos (Beni) que corta en dos la reserva ecológica.

La marcha indígena comenzó el 15 de agosto en Trinidad, Beni. En Yucumo, a 42 kilómetros de Quiquibey, fueron obligados a detenerse por policías y colonizadores del lugar que bloquearon el puente San Lorenzo de Yucumo por más de 20 días.

El sábado 24 de septiembre, los marchistas tomaron de rehén por al menos dos horas y media al canciller David Choquehuanca y lograron avanzar hasta Chaparina, a 200 metros del puente San Lorenzo. Un día después, la Policía arremetió contra los indígenas. Se reportaron decenas de desaparecidos y niños que no sabían dónde estaban sus padres.

“Hemos reiniciado la marcha, nuestro objetivo es que se resuelvan los 16 puntos que demandamos”, dijo ayer Fernando Vargas, presidente de la subcentral del TIPNIS, quien fue golpeado por al menos nueve policías el domingo 25.

Para llegar a la ciudad de La Paz los indígenas deberán sortear varios escollos, entre ellos el camino y el clima. Desde Trinidad hasta San Borja los marchistas tuvieron que soportar temperaturas de entre 35 y 40 grados centígrados. Ahora, ya en territorio paceño, la temperatura tiende a bajar hasta los 10 grados.

Ruta. El camino también será otro problema. Desde Quiquibey hasta la localidad de Caranavi, que es el punto por donde se presume entrará la columna de marchistas, existe al menos 120 kilómetros de distancia. Desde ese punto la ruta se hace empinada hasta llegar a la Cumbre, que es el ingreso obligatorio a La Paz.

“No podemos esperar que el Gobierno nos mande una carta, lo que nos queda es marchar todos los días por nuestro territorio”, advirtió Pedro Vare, de la (CPIB), El ejecutivo de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano, Adolfo Chávez, prevé que la columna de marchistas ingrese a la ciudad de La Paz entre el 13 y 15 de octubre, un día antes de las elecciones judiciales.

Ayer, los marchistas aprovechaban para comer algún tipo de alimento y frutas como naranjas, sandías, plátanos y toronjas, mientras la marcha avanzaba. También llenaban botellas de plástico con agua y dedicaban unos minutos a su aseo personal.

La intervención policial del domingo 25 obligó a algunos de ellos a separarse. Unos se quedaron en San Borja y otros en Rurrenabaque. El viernes, muchos se reencontraron en Quiquibey. Los abrazos fueron el común denominador, como también el llanto de las personas que recordaban la agresión policial del domingo.

En Quiquibey, por las características del lugar, delegados de la Defensoría del Pueblo ayudaron a una veintena de mujeres embarazadas y niños a trasladarse hasta la comunidad Delicia en un vehículo particular.

Gonzalo Fuentes, uno de los representantes de la Defensoría, señaló que en el lugar siguen a los marchistas para evitar conflictos si es que éstos se presentan. Entre los caminantes se pudo divisar al exviceministro de Tierras Alejandro Almaraz.

Alrededor del 50% de los marchistas son mujeres, mientras que se calcula que hay al menos nueve decenas de niños que participan de la movilización.

Colonos y campesinos se alistan

Este 12 de octubre, Día de la Interculturalidad, campesinos y colonizadores se movilizarán a nivel nacional para demandar al gobierno de Evo Morales la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

“Será pacífica”, aseguró Roberto Coraite, ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB). Se prevé que la mayor concentración sea en la sede de gobierno.

“Es una movilización en defensa del proceso de cambio y exigiendo que se construya la carretera”, agregó el dirigente. La vía es rechazada por al menos 14 regionales del TIPNIS. Indígenas de esos sectores se movilizan hacia La Paz, desde Quiquibey, para pedirle a Morales una ley que impida la construcción del camino.

Los colonizadores también anuncian que se movilizarán el 12 de octubre, señaló su exejecutivo Gustavo Aliaga. Según explicó, su sector decidió, la noche del viernes, no marchar contra los indígenas del TIPNIS, ni tampoco bloquear accesos a La Paz.

“Estamos cansados de que el tema TIPNIS sea utilizado como bandera política, qué tienen que ver (con la marcha) exfuncionarios de Estado, exparlamentarios”, cuestionó. La Central Obrera Boliviana (COB), entretanto, le dio plazo al Gobierno hasta el 5 de octubre para que rescinda contrato con la brasileña OAS para la construcción de la carretera por el TIPNIS y atender su pliego de ocho puntos.