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viernes, 18 de diciembre de 2015

Los Urus lloran la muerte de su lago

No es una metáfora, es literal, ayer los Urus derramaron lágrimas por la muerte del lago Poopó que por generaciones fue su sustento de vida, principalmente por la pesca y la caza. Ahora todo es desolación al observar un terreno seco quebradizo, aves estampadas en la tierra y un manto de peces cocinados por los candentes rayos del sol.

En la víspera LA PATRIA recorrió por tierra gran parte de la extensión del lago, acompañados de varios habitantes de la nación Urus. Muchos de ellos observaron por primera vez la magnitud de la catástrofe ambiental.

Se ingresó hasta el sector de lo que ellos llamaron la parte más profunda del lago y allí sólo se encontró un terreno seco quebradizo. En el "desierto" varios botes regados como pequeños islotes, sus redes que hace poco tiempo fueron utilizadas para la pesca ayer lucían como testigos mudos de una muerte anunciada.

TESTIMONIOS

Don Vicente Valero Mauricio que nació a las orillas del lago en Llapallapani, ayer no hallaba palabras para expresar su sentir. El nudo en la garganta delataba el dolor que sentía en el corazón por la impotencia y la amargura de no hacer algo al respecto.

Las lágrimas siguieron a continuación, aunque lo disimulaba. Su consternación lo puso tan anonadado que en todo el recorrido no recordó el lugar exacto donde dejó el bote que hace poco le sirvió de transporte para navegar en las aguas de su vida. Buscó y buscó y al final se resignó.

Mientras que su hermano en Villa Ñeque, Simiano Valero Mauricio, ahora autoridad originaria se acercó a su bote y encontró entre las redes de pesca, algunos peces secos que por casualidades del destino se quedaron como recuerdo de lo que una vez fue una zona próspera de producción piscícola.

Se subió a su bote, se sentó y en su mente imaginó cómo navegó hasta hace algunos meses. Ayer su realidad era otra, no había agua que le permita efectuar la faena de pesca. Su mirada triste y melancólica era el sinónimo de dolor ante la desaparición del lago.

En la otra comunidad Uru, Puñaka Tinta María. Don Daniel Mauricio Choque de 98 años y con mente lúcida señaló que en la época de la Guerra del Chaco (1932-1935) ocurrió un hecho similar, pero no tan catastrófico como el del 2015. También dijo que en la década del 60 del siglo pasado hubo disminución del espejo de agua, pero señaló que aún había vida.

El otro ciudadano Uru, Félix Mauricio Zuna, solo se limitó a mostrar una balsa que hizo con sus propias manos con la totora que había en el lago hasta antes de su desaparición. Dijo que su fuente de trabajo se murió y ahora debe buscar otra oportunidad para subsistir.

No solo los Urus mostraron ayer su consternación, al otro lado del lago, en el sector de Orco Nonuña, muy cerca de la comunidad de Untavi, don Valerio Huanca Aragón intentó mostrar fortaleza mientras caminaba por la superficie de lo que fue el lago Poopó. Se arrodillaba cada vez que encontraba un ave muerta "estampada" en la tierra o miraba sin palabras, la alfombra de peces muertos y cocinados por los rayos solares, que se formaron en lo que fue la orilla del segundo lago más grande de Bolivia.

Afirmó que sus diez hijos se fueron de su lado en busca de mejores oportunidades, ante la agonía que veían del lago hace algunos meses. Expresaba el mismo sentimiento que los Urus, triste y consternado, pero con la esperanza que muy pronto la madre naturaleza se apiade de ellos para tener nuevamente en su seno a la hija que tanto adoraron.

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