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jueves, 27 de noviembre de 2014

Comunarios del Lago Poopó claman ayuda para sobrevivir

Comunarios de la Nación Uru del Lago Poopó claman por ayuda del Gobierno y de la Gobernación de Oruro para su subsistencia ante la contaminación ambiental que provocó la muerte de los peces del lago.

Además de este panorama, la pérdida de sus sembradíos de quinua que se congelaron y la falta de totora para fabricar objetos para vender que era su único medio de subsistencia, ahondan los problemas de esta milenaria cultura.

María Flores Ignacio de Choque, llorando explicó que los pueblos afectados son Llapallapani, Villa Ñeque y Puñaka cuyos pobladores no tienen ya qué comer, por lo que sus hijos van migrando a otros lugares para poder mantenerse y sobrevivir.

Acongojada, manifestó que los aymaras también les arrebataron su territorio habiendo quedado con sólo 180 hectáreas donde no pueden criar animales, no consiguen sembrar por la tierra salitrosa y lo poco que lograron producir este año se congeló por las bajas temperaturas a causa del cambio climático.

María tiene doce hijos, sostiene que es una preocupación porque no saben cómo alimentar a los más pequeños que aún se encuentran en la escuela. Su objetivo es que no migren y permanezcan en su población, pero es imposible.

Manifestó que las mamás del lugar dejan de comer para que sus hijos puedan alimentarse con lo poco que les queda y ellas junto a sus esposos sobreviven masticando coca y consumiendo las raíces de totora, un alimento que sus antepasados consumían como medicamento para aliviar los resfríos.

"Nadie se da cuenta cómo es nuestra situación, nadie nos escucha ni los gobernantes, quisiéramos alguna ayuda por eso las mujeres nos estamos organizando en Llapallapani para tratar de costurar, tejer chompas, costurar camisas, pero para eso necesitamos también capacitación y eso quisiéramos que nos ayuden las autoridades departamentales y nacionales. Pero ni nuestros representantes de Chipaya nunca nos han visitado para ver la condición en la que estamos", reveló.

Por su parte el comunario más antiguo de la Nación Uru del Lago Poopó, Daniel Mauricio Choque Kawa, de 92 años, recordó que los urus no conocían barcazas pues se movilizaban en totoras en busca de huevos y para pescar porque había pejerrey, después que el técnico Natalio Sánchez plantó esta especie en 1957 que provenía del Brasil.

"Nuestra vivencia es muy triste, no tenemos tierra, no tenemos animales, no nos permiten tener nada, algunos jóvenes ya se fueron a otros países, yo no tengo ya con quién hablar puquina, nuestro idioma, algo que los jóvenes ya no quieren aprender porque además se van, menos saben construir los putukus que eran construidos con ramas de totora y donde vivíamos incluso ocho personas", explicó.

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