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martes, 18 de diciembre de 2012
PROFECÍAS MAYAS
Científicos inigualables, matemáticos precisos, astrónomos misteriosos... los antiguos mayas midieron el tiempo y el movimiento de los cuerpos celestes con exactitud envidiable. Un currículum que ha servido para que cofradías y expertos vaticinen que el final de los tiempos será dentro de cuatro días, el viernes 21 de diciembre.
Por ello, esta civilización, que alberga una historia calculada en más de tres milenios, copa la atención del orbe. Cultura que se extendió por gran parte de la región de Mesoamérica, donde yacen los territorios de México, Guatemala, Belice, Honduras y San Salvador. Censos recientes señalan que actualmente más de cinco millones de personas hablan algún idioma de la familia lingüística mayance. Y sus antepasados no solamente crearon un sistema numérico que contenía el cero (0), sino que fueron especialistas en la agricultura, la medicina y la arquitectura.
El arqueólogo mexicano Daniel Juárez explica a Informe La Razón que la cosmovisión maya señala que el mundo fue creado por los dioses, al igual que el ser humano que es fruto del maíz, tras los intentos fallidos con el barro y la madera, y después de mezclar el grano con la sangre de dos animales: el tapir, como alegoría de la tierra, y la serpiente, como energía generadora de vida. Aparte, la existencia de esta civilización se basaba en los ciclos cósmicos.
Esta necesidad llevó a que los mayas se dediquen a observar el cielo con detenimiento. Tanta fue su meticulosidad que determinaron eclipses lunares y solares, la posición de estrellas, o los ciclos del Sol y de los planetas Venus, Mercurio, Saturno. Armaron observatorios astronómicos de piedras, que guardan parecido con los telescopios usados en la modernidad. Y su obsesión por medir el tiempo se tradujo en la confección de sus precisos calendarios.
Uno era el Ritual o Tzolkin, con 260 días de fiestas religiosas, repartidos en 13 meses de 20 días, cada uno; albergaba una especie de zodiaco en el cual cada jornada representaba a un ser sobrenatural. Otro era el Solar, Agrícola o Haab, que constaba de 18 meses de 20 jornadas, cada uno, que en conjunto sumaban 365 días. “La combinación de ambos calendarios equivalía a 52 años solares o 73 años rituales y era conocida como Rueda Calendárica”, expone Juárez.
Todo esto fue descubierto mediante el estudio de códices o manuscritos mayas que sobrevivieron a la conquista española consumada en el siglo XVII, sobre todo el hallado en la ciudad alemana de Dresde. Aparte, una estela o piedra tallada, fragmentada en seis trozos, llamada Monumento 6 de El Tortuguero (México), ha validado otro calendario, el de “cuenta larga” o 13 Baktún, de 5.125 años, que marca el origen de las teorías apocalípticas contemporáneas.
Este calendario empieza el 13 de agosto del 3114 antes de Cristo y finaliza el 21 de diciembre de 2012 de nuestra era —justo un periodo de 5.125 años—, en pleno solsticio de verano austral, dando final al cuarto ciclo del mundo y que involucraría un cambio drástico para el ser humano y la Tierra.
Incluso, se pronostica que ese día, después de más de 25 mil años, el Sol estará alineado en el centro de la vía láctea.
Ello derivó en que desde el siglo XX aparezcan movimientos espirituales (como el New Age) y expertos que recurrieron —y aún lo hacen— a la publicación de libros y la proliferación de discursos que plantean siete profecías supuestamente atribuidas a los mayas, además de catástrofes que desembocarán en el temido apocalipsis.
La primera profecía indica que cada 5.125 años un rayo que nace en el eje galáctico atraviesa el Sol y provoca en éste cambios bruscos que afectarán a la Tierra, para los cuales el hombre debe prepararse, para impulsar la armonía con la naturaleza y el cosmos. Y habla del tiempo del “no tiempo”, de grandes aprendizajes, que abarca las dos décadas previas a 2012.
La segunda sostiene que desde el eclipse solar del 11 de agosto de 1999, la humanidad cambiará radicalmente tras enfrentarse a sus miedos y odios, para elegir el camino del bien o del mal. La tercera presagia un aumento de la temperatura global que acarreará desastres. La cuarta anuncia el derretimiento de los polos, por lo que el agua de los océanos se engullirá a gran parte de los continentes. La quinta postula el colapso de los sistemas económico, político y social en el orbe. La sexta establece la colisión de un cometa con la Tierra, que derivará en un cataclismo. Y la última es más un mensaje, que advierte que el hombre puede evitar todo esto en los 13 años que anteceden a 2012, reformando su pensamiento, hallando la paz interior y adquiriendo una conciencia cósmica.
¿Todo lo expuesto significa el acabose de la vida en el planeta? ¿El inicio de la quinta etapa del mundo en esta cosmovisión es una de renovación o una de hecatombe? Los mayas creían que la Tierra se destruyó en varias ocasiones y que en cada “renacimiento” el ser humano era perfeccionado por los dioses. Entonces, ¿qué nuevo hombre nacerá este 21 de diciembre? Solamente queda esperar la fecha.
El siete (7) es un símbolo de perfección
No es gratuito el surgimiento de siete profecías mayas, ya que este número (7) es asumido como “perfecto” o “completo” por religiones y estudiosos.
No en vano siete eran los grandes sabios de Grecia, o la semana tiene siete días, o siete son las notas musicales, o siete son los colores del arcoíris, o que la Osa Mayor posea siete estrellas.
La numerología sostiene que el siete gobierna la ley cíclica del tiempo y es emblema de las siete edades del hombre; “simboliza la ruptura de lo natural con lo espiritual, la liberación, la reacción y la separación”, publica el portal www.perfil.com. Para los teósofos, es el número del universo porque los ciclos cósmicos están gobernados por los siete rayos por los que fluye todo lo que hay bajo el Sol.
Los hindúes postulan siete ramas del saber, siete ciudades sagradas de peregrinación y siete centros de energía o “chakras”. De acuerdo con la Cábala de los judíos, el siete representa la “ley divina que rige el universo”. La Iglesia Católica reconoce siete sacramentos, siete pecados capitales y siete virtudes. Y entre los masones, una logia es “perfecta” si tiene siete integrantes.
Para la civilización maya, un número sagrado era el 13, ya que 13 fueron las deidades que crearon el hombre, 13 sus demonios y 13 el número de meses de su calendario ritual. Por ello, aquellos que plantean la desaparición del mundo para el 21 de diciembre, arguyen que el Oxlajuj Baktun o “13 Baktún”, periodo de 5.125 años que se cumple en esa fecha, es el día del apocalipsis del orbe.
El libro sagrado maya Popol Vu habla de cuatro etapas que vivió el mundo; de la Tierra dominada por los animales a la era actual del ‘hombre de maíz’
El primer ciclo tuvo a los animales como monarcas
Los dioses crearon los animales, pero fueron destruidos por su falta de raciocinio. Se relaciona este pasaje con la desaparición de los dinosaurios, a causa de la colisión de un meteorito.
Los ‘hombres de barro’ que hizo desaparecer el diluvio
Las deidades amasaron el barro para crear al hombre, pero al notar su imperfección, los extinguieron con una gran inundación. Este pasaje guarda semejanza con el diluvio universal.
Los seres humanos que no rindieron culto a los dioses
Los dioses hicieron al hombre con madera, pero se desilusionaron porque no les adoraban y los convirtieron en monos. Este pasaje es comparado con la teoría de la evolución humana.
El cuarto ciclo de los ‘hombres de maíz’
Las deidades crearon al hombre con el maíz, que fue mezclado con la sangre de dos animales: el tapir, como alegoría de la tierra, y la serpiente, como energía generadora de vida.
El concepto prehispánico del tiempo, la clave para entender la profecía maya
La idea que las culturas prehispánicas tenían del tiempo como un proceso cíclico frente a la concepción lineal que impera en la actualidad es, según expertos, la clave para entender en qué consiste exactamente la profecía maya del 21 de diciembre y por qué se ha malinterpretado.
"Aquí primero tenemos un problema epistemológico de un mundo como el nuestro que quiere entender un mundo radicalmente distinto como el mundo mesoamericano prehispánico", afirmó en entrevista el profesor del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) Patrick Johansson.
Los mayas no pudieron vaticinar la llegada del fin del mundo, entre otros motivos porque en su cosmovisión no existía el concepto lineal del tiempo que se utiliza en Occidente, con una mentalidad apocalíptica heredada de la tradición judeo-cristiana.
"En el tiempo occidental partimos de una fecha que podría ser, por ejemplo, el nacimiento de Cristo, y de manera totalmente lineal vamos hacia el futuro (...); en el mundo indígena había ciclos después de los cuales era borrón y cuenta nueva", declaró.
La ya famosa profecía maya, que supuestamente sitúa entre los días 21 y 23 de diciembre el fin del mundo, se originó a partir de una lectura errónea de una inscripción hallada en un panel jeroglífico empotrado en un muro, conocido como el Monumento de Tortuguero, en el Estado de Tabasco, sureste del país.
En ella, según la traducción de la escritura jeroglífica, puede leerse: "Trece b'aak'tuunes habrán acabado (en el) día 4 ajaw 3 k'ank'iin, ello habrá ocurrido", en referencia a la finalización, según las creencias mayas, de la era que comenzó en el año 3114 a.C., el 13 "batkun".
Para Johansson, aunque ninguno de los pueblos mesoamericanos vaticinó el fin del mundo, sí estaban preocupados por esa idea de naturaleza "universal", y tuvieron la capacidad de canalizar ese miedo mediante la creación de los llamados "nemontemi" o "días baldíos", una de las últimas investigaciones del experto.
"El fin del mundo es algo universal, pero los antiguos mexicanos sí tuvieron la sabiduría de poner a cada año cinco días de caos para tener una vivencia caótica antes de regresar al cómputo calendárico normal, y eso permitía drenar toda esta angustia que tienen los hombres desde tiempos inmemoriales", precisó.
Estos días "que no contaban" se encontraban al final del último mes de cada año, equivalente a un ciclo completo del sol, y durante los mismos se producía un "suspenso", por el cual aunque "se contaban en términos de cómputo en el calendario, no estaban contemplados en términos astrológicos", según las últimas indagaciones.
"Aquí primero tenemos un problema epistemológico de un mundo como el nuestro que quiere entender un mundo radicalmente distinto como el mundo mesoamericano prehispánico", afirmó en entrevista el profesor del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) Patrick Johansson.
Los mayas no pudieron vaticinar la llegada del fin del mundo, entre otros motivos porque en su cosmovisión no existía el concepto lineal del tiempo que se utiliza en Occidente, con una mentalidad apocalíptica heredada de la tradición judeo-cristiana.
"En el tiempo occidental partimos de una fecha que podría ser, por ejemplo, el nacimiento de Cristo, y de manera totalmente lineal vamos hacia el futuro (...); en el mundo indígena había ciclos después de los cuales era borrón y cuenta nueva", declaró.
La ya famosa profecía maya, que supuestamente sitúa entre los días 21 y 23 de diciembre el fin del mundo, se originó a partir de una lectura errónea de una inscripción hallada en un panel jeroglífico empotrado en un muro, conocido como el Monumento de Tortuguero, en el Estado de Tabasco, sureste del país.
En ella, según la traducción de la escritura jeroglífica, puede leerse: "Trece b'aak'tuunes habrán acabado (en el) día 4 ajaw 3 k'ank'iin, ello habrá ocurrido", en referencia a la finalización, según las creencias mayas, de la era que comenzó en el año 3114 a.C., el 13 "batkun".
Para Johansson, aunque ninguno de los pueblos mesoamericanos vaticinó el fin del mundo, sí estaban preocupados por esa idea de naturaleza "universal", y tuvieron la capacidad de canalizar ese miedo mediante la creación de los llamados "nemontemi" o "días baldíos", una de las últimas investigaciones del experto.
"El fin del mundo es algo universal, pero los antiguos mexicanos sí tuvieron la sabiduría de poner a cada año cinco días de caos para tener una vivencia caótica antes de regresar al cómputo calendárico normal, y eso permitía drenar toda esta angustia que tienen los hombres desde tiempos inmemoriales", precisó.
Estos días "que no contaban" se encontraban al final del último mes de cada año, equivalente a un ciclo completo del sol, y durante los mismos se producía un "suspenso", por el cual aunque "se contaban en términos de cómputo en el calendario, no estaban contemplados en términos astrológicos", según las últimas indagaciones.
Solsticio, energía de la Madre Tierra en los Andes
El “retorno al equilibrio”, el esperado Pachakuti. Ésa es la concepción andina de lo que se viene desde este viernes; nada de final de los tiempos. El Estado Plurinacional alista un evento sin precedentes para recibir el solsticio de verano en el lago Titicaca, en la Isla del Sol y en diferentes sitios sagrados, ya que los amautas anuncian la llegada de una fuerza cósmica a Los Andes: es el pulso o la energía de la Pachamama, del planeta, el regreso de la armonía entre los hombres, y de éstos con la Madre Tierra.
Una imponente balsa de totora surcará el lago sagrado en estas jornadas previas para trasladar y encender el “fuego sagrado” en islas y puertos, al mando del presidente Evo Morales Ayma, acompañado de ministros, diplomáticos e invitados. El destino del 21 es la Isla del Sol, donde se aguarda que gobernantes, líderes indígenas, científicos… bolivianos y del mundo participen de un ritual y debatan sobre 13 ejes temáticos que evocarán al “nuevo ciclo”, el “nuevo año cósmico”.
Se espera más de 10 mil personas. Para ello se invierten Bs 7 millones. El director general de Planificación de la Cancillería, Javier Zárate, arguye que se acaba un periodo de la historia, marcado por la agresividad y decadencia de la humanidad, y se abren las puertas de otro que tiene al Pachakuti como sustento y que coincide con el último día del calendario maya de “cuenta larga”, de 5.125 años. Asimismo, se presagia un alineamiento del sistema solar con el epicentro de la vía láctea.
El jefe de Ceremonial y Protocolo de la Cancillería, Fernando Huanacuni, explica que los “abuelos” señalan que la energía vital de la Pachamama, que se hallaba más de tres milenios en el Tíbet, se mudará a Los Andes desde el viernes, hacia el lago Titicaca, por lo cual se convertirá en el flamante foco de espiritualidad del ser humano. “El pueblo de Oriente dice que en la vida hay ciclos: si en una parte es de día, en la otra es de noche; le toca la noche a Oriente, y el día a Occidente”.
No obstante, Huanacuni aclara que el “retorno al equilibrio” es un proceso que acabará en 2028, tras cuatro etapas. La primera empezó en 1992 y se cerró en 2000; tuvo como señal astronómica en el altiplano al eclipse solar de 1994 y se caracterizó por la emergencia de lo comunitario, en desmedro del individualismo. La segunda abarcó de 2001 a 2009 y estuvo marcada por el cambio del tiempo y del clima, y se expresó en 2003 con imponentes eclipses lunares en la Amazonía.
La tercera es de 2010 a 2019, continúa la autoridad diplomática, “en ella van a haber cambios sustanciales en la vida; en Pacajes alegan que están esperando que la Tierra tiemble para que se ordene y equilibre la vida”. Y la última finalizará en 2028, con la estabilización y armonía de la naturaleza. “Un dato clave es que este diciembre de 2012, tras dos años del tercer Pachakuti, se va a presentar un fenómeno como pasó en las primeras etapas, con los eclipses de 1994 y de 2003”.
El viernes, Bolivia y el lago Titicaca pretenden ser la palestra para que los pueblos del orbe planteen el camino y las enseñanzas que se debe seguir en el nuevo ciclo, coinciden Huanacuni y Zárate. Más todavía, ambos comentan que así se pretende cumplir con la responsabilidad que los indios lacota de Estados Unidos le encomendaron a los “guerreros del arcoíris” que, según predicciones, emergerán del continente del Sur para devolver el equilibrio y la armonía a la Madre Tierra. Y esos guerreros serían los indígenas y campesinos que enarbolan la wiphala.
Las cuatro etapas del Pachakuti o ‘retorno al equilibrio’
Primer Pachakuti
Duró de 1992 a 2000; se caracterizó por la emergencia de la lógica comunitaria en el mundo, por la crisis del individualismo. Su señal fue el eclipse solar de 1994.
Segundo Pachakuti
Abarcó de 2001 a 2009; fue el periodo del cambio del tiempo y del clima (llueve y hace sol cuando no debe). También se expresó con eclipses lunares en 2003.
Tercer Pachakuti
Empezó en 2010 y finalizará en 2019. Es el tiempo del retorno al equilibrio, a la armonía. Su señal sería el alineamiento del sistema solar del 21 de diciembre.
Cuarto Pachakuti
Comenzaría en 2020 y terminaría en 2028, cuando el planeta, la Madre Tierra, ya se halle de nuevo en armonía y el tiempo y el clima vuelvan a ser como antes.
‘El viernes recibiremos la energía del fuego’
— ¿Cómo se relaciona la profecía de los mayas con el evento que se organiza este viernes en Bolivia?
— Nuestros hermanos mayas han tallado en piedra su calendario que termina este 21 de diciembre, nosotros hemos tallado en piedra muchos códigos que estamos en proceso de ‘destapar’ para así reencontrarnos con nosotros mismos. (El evento) representa una forma de volver a nuestra naturaleza, a nuestra Pachamama, porque estamos hermanados; todos los seres humanos somos parte de una gran familia la mayaki y estamos empezando a practicar la tumpa, nos acordamos de cuidar el mundo en el que vivimos.
— ¿Qué significa el ‘no tiempo’ para la cultura aymara?
— Es lo que estamos viviendo hoy en día, un tiempo de desequilibrio y división, conocido por los aymaras como la macha o desequilibrio. Esto se ha producido porque nos hemos alejado de la Madre Tierra, nos hemos dividido y la división trae el desequilibrio y el desaliento a las comunidades. Por eso, es necesario volver a la Pacha (tierra) y volver a construir la sociedad de hermandad de nuestras familias, comunidades y de todo el mundo porque los problemas que estamos encarando son globales (la migración, el narcotráfico, la crisis alimentaria, el cambio climático) y aislados ya no vamos a poder enfrentarlos. Nos necesitamos unos a los otros.
—¿Qué fenómeno cósmico se producirá ese día?
— En el hemisferio sur el 21 de diciembre nos vamos a encontrar con el fuego, recibiremos la energía del fuego y del calor. Antes no hacíamos esto, pero estamos en un proceso de recuperación de nuestra cultura y de nuestras fechas cósmicas. Lo mismo ocurre el 21 de junio cuando nosotros celebramos la energía del frío, que es un fenómeno que se da en la naturaleza, en el espacio y en el cosmos; en todos los pueblos del hemisferio sur es el día más corto, se conoce como el solsticio de invierno y se celebra en Tiwanaku. En tanto, en el hemisferio norte se celebra el solsticio, es el día más caliente y más largo.
— ¿Por qué se eligió al lago Titicaca para efectuar la celebración?
— Porque la Isla del Sol es un lugar sagrado y místico que tiene relación con el fuego y con la energía del calor.
— ¿Qué significa el presidente Evo Morales en este evento?
— Es un líder, no solamente de Bolivia sino mundial. Él quiere dar una oportunidad a todos los pueblos del mundo que tienen algo que decir, pero no encuentran un espacio y una oportunidad para que hablen sobre los problemas mundiales y sobre sus propuestas. En el pasado nunca se pensó que un indígena podría llegar al Congreso o a la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde ahora están muchos de nuestros hermanos. Además, poco a poco estamos sintiendo orgullo de lo que somos y de nuestra cultura, historia y música.
— ¿Quién se encargará de transportar la llama sagrada que circulará por los pueblos cercanos esos cinco días?
— Todos los que asistan al evento van a poder compartir la energía que da el fuego. No solamente se va a encender físicamente la llama, la vamos a reavivar en nuestros corazones y se traducirá en sentimientos de unidad, armonía y de paz. En varios lugares del planeta ya ha empezado a reavivar ese fuego. En Centroamérica, Cuba y Colombia, por ejemplo, nuestros hermanos yatiris han comenzado a realizar rituales parecidos.
— ¿Cómo se va a construir esta nueva etapa de armonía entre el hombre y la naturaleza?
— La construcción de esta nueva etapa es comunitaria porque vamos a despertar la energía comunal. Todos tenemos que aportar, tú tienes que participar si quieres dejar un futuro mejor para tus hijos para que no estén divididos con odios y se unan con amor y buenos sentimientos.
— ¿Qué significa la profecía Lakota, que dice que desde esta región surgirán los Guerreros del Arco Iris?
— Los Guerreros del Arco Iris son todos los que abrigan en sus corazones armonía, paz y hermandad. Los discursos de los jefes de gobierno del mundo dicen que los indígenas son la reserva moral, es el reservorio.
— ¿Cuál es el objetivo de hacer el ritual?
— Dar una oportunidad y un espacio para compartir a todos los líderes del mundo que van a venir, y a todos los jóvenes para que puedan expresar sus propuestas para cambiar y mejorar el mundo.
Perfil
Nombre: David Choquehuanca Céspedes
Nacimiento: 07-05-1961, en Cota Cota Baja, provincia Omasuyos de La Paz
Cargo: Canciller del país
Datos
Desde enero de 2006 es Ministro de Relaciones Exteriores y Culto.
A la cita del 21 vendrán representantes hasta del Tíbet
Al encuentro del Solsticio de Verano que tendrá lugar en la Isla de Sol, asistirán representantes del Tíbet, informó el coordinador de la cita, Marcelo Saiduni.
"Vienen del Tíbet, de Bután, de la India, Australia, África, del País Vasco, de España", destacó Saiduni tras comentar la variedad de los asistentes, en parte invitados y en parte "autoconvocados".
Se invitó a mandatarios de todo el mundo, confirmó el funcionario.
Los invitados están clasificados según grupos. Están los periodistas, los invitados especiales (mandatarios y autoridades), bajo cuidado del Estado; luego, los representantes de organizaciones sociales y de pueblos indígenas, considerados delegados oficiales, y también estarán los líderes espirituales de diferentes etnias y de organizaciones espirituales que "coinciden con la visión de lo que aquí se habla", dio cuenta Saiduni.
La reunión será "como un apthapi, donde todos vienen a comer pero traen, para el resto, su aporte", señaló.
Saiduni fue enfático al señalar la razón por la que vienen los representantes de Bután: vienen porque "los butaneses allí tienen el Ministerio de la Felicidad, donde se mide el nivel de la Felicidad Interna Bruta, más o menos como el vivir bien boliviano".
A propósito de esto, adelantó que en el país se diseña indicadores para determinar el vivir bien, para saber cuánto de bienestar o de vivir bien hay en nuestra sociedad.
El funcionario confirmó que se prevé la presencia de al menos 10 mil asistentes a la Isla del Sol. Remarcó que, en cuanto a los invitados, no hay restricciones, "lo único que se pide es que traigan su bolsa de dormir, porque vamos a estar en la playa todos: magistrados, presidentes, personas ricas, pobres, todos", dijo Saiduni.
Como parte del encuentro, se confirmó el arribo al país el arquitecto Carlos Milla Villena, célebre estudioso peruano de lo andino; en la Cancillería expondrá la génesis de la cultura indígena.
Guatemala, el corazón del mundo maya
Guatemala, donde casi la mitad de sus 14,3 millones de habitantes son indígenas, es el país con mayor población descendiente de la civilización maya, seguido por México, mientras que en Honduras, Belice y El Salvador existen importantes comunidades de esa cultura.
Según el último censo oficial de población realizado en 2002, en Guatemala la población indígena constituye el 42% de los habitantes, aunque ellos afirman superar el 60%.
La mayor parte de descendientes mayas se concentran en el altiplano en el oeste del país y se dividen en 22 comunidades lingüísticas.
Sin embargo, los pueblos originarios viven sumidos en la marginación y pobreza, la cual afecta en algunos lugares hasta el 80% de sus integrantes.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD) afirma que el 58,6% de los niños en las poblaciones indígenas guatemaltecas padecen desnutrición crónica (30,6% en la niñez no-indígena), y la mortalidad infantil asciende a una alarmante tasa de 40 por cada 1.000 nacidos vivos.
En México, estadísticas del Instituto Nacional Indigenista indican que en ese país viven 1,4 millones de mayas en cinco estados sureños: Yucatán, Chiapas, Quintana Roo, Campeche y parte de Tabasco.
Mientras tanto en Honduras, el 90% de la población (8,4 millones de habitantes) es mestiza y el restante 10% lo conforman siete grupos étnicos: maya-chortis (únicos descendientes de los mayas), lencas, tawahkas, tolupanes o pech, misquitos y garífunas.
El templo maya de Kukulcán y la serpiente emplumada se ven en el sitio arqueológico de Chichén Itzá, en el sureño estado mexicano de Yucatán/Reuters
La estatal Dirección General de Estadísticas y Censos (Digestyc) de El Salvador estima que de los 6,1 millones de salvadoreños, un 8% es población indígena o de origen, cerca de medio millón de personas.
En Belice, el censo realizado en el 2010 señala que con una población de unos 312.698 personas, el 51% de los habitantes son mestizos (descendientes de españoles y mayas) y un 10% son indígenas mayas.
El informe también señala que un 21% son descendientes de africanos negros y mulatos y un 4,6% garífunas (africanos negros y caribes) y un 7,8% de la población lo constituyen la gente blanca de ascendencia británica y española.
En suma, más de 9 millones de personas en México y Centroamérica componen el mundo maya, lo que podría concebirse como una nación desde el punto de vista étnico, cultural e histórico.
El próximo viernes, en el solsticio de diciembre, los mayas cerrarán una era de 5.200 años y darán la bienvenida a un nuevo ciclo, en el cual esperan un nuevo amanecer para esta cultura mesoamericana.
AFP
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