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martes, 29 de septiembre de 2015
lunes, 28 de septiembre de 2015
Afrobolivianos… 500 años de historia
“El pueblo afroboliviano no quiere ser visibilizado con el estigma de un pasado de esclavitud. A pesar del doloroso proceso que vivió es alegre, lleno de vida y muy unido; sin embargo, es necesario buscar espacios de visibilización y sensibilización para que la población comprenda que la cultura africana aportó mucho al país, que tiene identidad y es parte de la diversidad, por tanto merece el mismo respeto y oportunidades que el resto de los bolivianos”, reflexiona el presidente del Consejo Nacional Afroboliviano (CONAFRO), Juan Carlos Ballivián.
El pueblo afroboliviano está presente en Bolivia desde la colonia y sufrió la misma opresión que los indígenas originarios, con la añadidura del racismo y la discriminación por el color de su piel. Ha sido y es parte de la sociedad, con un valioso aporte al país en diferentes ámbitos y una participación protagónica en distintos episodios de la historia. Es parte de la diversidad y merece las mismas oportunidades que el resto de los bolivianos…
Muchos desconocen que en Bolivia hay descendientes de africanos que llegaron a estas tierras hace 500 años. “Muchos hablan de ‘los negritos’ y de la saya pero, no están conscientes del verdadero aporte que este pueblo brindó al país con el transcurso del tiempo”, hace notar Verónica Arciénega, quien fue parte de una investigación para montar la I Feria Exposición sobre la “Historia y cultura del pueblo afroboliviano”, que se expone en estos días en la Casa de la Libertad.
Arciénega es actualmente guía de la Casa de la Libertad y realizó ese trabajo investigativo en coordinación con la institución donde trabaja y el Consejo Nacional Afroboliviano (CONAFRO), como parte de las celebraciones por el mes aniversario de este valeroso pueblo.
De libres a esclavos
Los antepasados de los afrobolivianos vivieron libres en África, donde había una gran diversidad de naciones (actualmente tiene 62 países, con más de 80 etnias). Hasta que millones de ellos fueron arrancados de sus tierras y desintegrados de sus núcleos familiares por conquistadores, para ser llevados a otros continentes. No existen registros precisos de la cantidad de gente que fue secuestrada de sus lugares de origen.
Como el reino hispano autorizó el comercio y la introducción de esclavos a todos los territorios conquistados, gran parte de América se fue poblando de africanos. Su presencia, masiva e importante, se constituyó en la tercera raíz del continente, después de los europeos y de los pueblos indígenas originarios.
Los que llegaron a Bolivia fueron traídos por los conquistadores españoles en calidad de libertos y de esclavizados (así los llamaban). “Durante la colonia temprana, en el siglo XVI, no todas las personas de raza negra eran esclavos y no todos los esclavos eran de color…”, explica a ECOS Arciénega.
De esa forma, acontece una conjunción de saberes, costumbres y tradiciones que ahora son parte de la identidad del país.
En la colonia, en las ciudades más importantes: La Plata (hoy Sucre) y Potosí, hubo una importante presencia de africanos y sus descendientes también estuvieron en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba; muchos de ellos se dedicaban a la servidumbre.
Los afrodescendientes —esa vez esclavos— no eran considerados como personas. Fueron tratados como objetos y cosificados: se los podía vender, comprar, alquilar o heredar; algo deplorable, pero muy típico en la época de la colonia.
Tener un esclavo era un símbolo de distinción y opulencia entre las élites, pero no cualquiera podía darse el “lujo” porque les resultaba caro. Como en La Plata se encontraban las principales autoridades, ellos los tenían como servidumbre en sus casas. También estuvieron presentes en las haciendas de Cochabamba y en los Cintis chuquisaqueños, en la producción vitivinícola.
El debate de las temperaturas
Otros trabajaron como fundidores de metales, acuñadores y cortadores de monedas en la Casa Nacional de Moneda, ya que llevaban consigo conocimientos avanzados sobre minería y fundición de metales. Los demás fueron llevados a las minas de plata de Potosí, para trabajar en condiciones infrahumanas, soportando temperaturas frías extremas y una altura de 4.200 metros sobre el nivel del mar, situación a la que no estaban acostumbrados y que provocó muertes masivas, según varios autores.
Empero, Arciénega dice que los historiadores prefieren no referirse a las condiciones climáticas como impedimento para que los africanos y sus descendientes vivan en Potosí, pues no se comprobó científicamente que no toleraran temperaturas bajas. “Es cierto que los pueblos africanos se ubican en tierras bajas y con climas muy cálidos, pero no se puede afirmar a priori que el hecho de estar en tierras altas les haya afectado”, dice ella.
Según explica la guía de la Casa de la Libertad, para los mineros, los africanos se convirtieron en un negocio poco rentable, porque les resultaban costoso y había el riesgo de que murieran por la inseguridad en los socavones. Esa situación influyó para que dejaran de trabajar en las minas:
fueron cambiados por mano de obra indígena.
“Los africanos y sus descendientes fueron vendidos y llevados hacia los Yungas de La Paz para trabajar en las haciendas en el área de agricultura, pues las tribus étnicas conocían muy bien el cultivo de arroz, frutas y otros alimentos, así como la ganadería y la pesca; técnicas y conocimientos ancestrales que aplicaron muy bien en el país. Sin embargo, su condición de esclavos no desapareció, solo cambiaron de opresor”, declara a ECOS el presidente de CONAFRO, Juan Carlos Ballivián.
500 años de historia
La historia demuestra que el pueblo afroboliviano sufrió la misma opresión que la población indígena, pero con el añadido del racismo y la discriminación debido a sus rasgos fenotípicos. Esta realidad continúa hasta nuestros días, aunque no en la magnitud del pasado.
Una masiva presencia de afrobolivianos en los Yungas de La Paz, donde compartieron el territorio ancestral con los indígenas aymaras. De esa forma se dio una gran conjunción que derivó en matrimonios interétnicos. Y así también surgió el mestizaje entre ambas culturas.
“El mestizaje como tal fue una estrategia de sobrevivencia que adoptó el pueblo afroboliviano para combatir el racismo y la fuerte discriminación que sufrieron, especialmente hasta antes de 1952, en el periodo de las haciendas donde eran víctimas de los capataces, que les obligaban a trabajar tres días a la semana, no recibían un salario y además eran víctimas de violencia extrema”, asegura Arciénega.
Migrantes
A mediados del siglo XX, los afrobolivianos comenzaron a migrar a los centros urbanos y semiurbanos de Bolivia en busca de mejores condiciones de vida, de trabajo y educación.
Hoy, hay una fuerte presencia de ellos en Santa Cruz, donde viven 7.845 personas, según la secretaria de Educación del CONAFRO, Fortunata Medina. La migración a ese departamento es mayoritaria debido al clima y porque tiene buenas tierras y oportunidades de salir adelante. Pero muchos continúan asentados en Nor y Sud Yungas de La Paz, en las comunidades de Chicaloma, Mururrata, Tocaña, Coripata, Dorado, Chico Chijchipa, Negrillani de los municipios de Chulumani, Coroico y Coripata, donde su principal actividad económica es la producción de coca, plátano, yuca, arroz y cítricos.
La saya
El mayor símbolo de la identidad afroboliviana en el país, la saya es una expresión cultural musical en la que plasman sus inquietudes sociales, alegrías, penas y críticas. La acompañan con coplas al ritmo de tambores.
Hasta 1980 solo danzaban al interior de sus comunidades; después salieron a La Paz, participaron en entradas folclóricas y, de a poco, se hicieron conocer en otros departamentos e incluso en países vecinos. Por ejemplo, en el norte argentino, esta demostración artístico-cultural es admirada por propios y extraños.
En Sud Yungas, Chicaloma, los hombres que danzan la saya visten camisa y pantalón blanco; las mujeres, por su parte, blusa roja y pollera blanca, ambos con sombrero de paja.
En cambio en Nor Yungas toda la vestimenta es blanca, los varones no llevan sombrero y las mujeres portan el borsalino de las aymaras.
“Las mujeres antes se hacían dos trenzas, peinado que con el tiempo se modificó, ahora incorporaron largas trenzas menudas que se anudan con cintas sobre la cabeza”, explica Arciénega.
La saya afroboliviana fue declarada “Patrimonio Histórico Cultural e Intangible de La Paz”. Representa la imagen e identidad cultural no solo de esa región, sino de Bolivia entera ante los países del mundo.
No pierden la alegría
“El pueblo afroboliviano no quiere ser visibilizado con el estigma de un pasado de esclavitud.
A pesar del doloroso proceso que vivió es alegre, lleno de vida y muy unido; sin embargo, es necesario buscar espacios de visibilización y sensibilización para que la población comprenda que la cultura africana aportó mucho al país, que tiene identidad y es parte de la diversidad, por tanto merece el mismo respeto y oportunidades que el resto de los bolivianos”, reflexiona Juan Carlos Ballivián.
Una participación protagónica
Los africanos y sus descendientes tuvieron una participación protagónica en diferentes episodios de la historia de Bolivia. Participaron en:
Los movimientos indígenas organizados por Tupac Amaru, Tupac Katari y Tomás Katari. Tupac Amaru tuvo la intención de proclamar la abolición de la esclavitud para el pueblo afroboliviano.
Durante la Guerra de la Independencia una figura muy conocida en Sucre, Francisco Ríos, el “Quitacapas”, natural del Brasil, tuvo una activa participación la noche del 25 de Mayo.
Durante la revolución organizada en 1809 se planeó que todos los esclavizados y libertos capturasen a los españoles. El plan fracasó porque alguien alertó a los vascos. Este es un episodio poco conocido de la historia.
La guerrilla organizada por los hermanos Lanza, en La Paz, tuvo una fuerte participación de afrodescendientes que lucharon junto con ellos por la independencia.
Cuando el ejército de Simón Bolívar fue avanzando desde el norte del continente hacia el sur, hasta llegar a lo que hoy es Bolivia, se sumaron en el trayecto cientos de afros.
Lo mismo ocurrió con el general independentista José de San Martín, que llegó a proclamar la libertad de vientre para todos los nacidos de madres esclavizadas a partir de 1816. Durante la colonia, la condición de esclavo se heredaba por la línea materna.
FUENTE: Verónica Arciénega,
guía de la Casa de la Libertad.
“La gente me decía: Mira negrita... Suerte negrita”
Isidora Pinedo, de 50 años, madre de la exseñorita Chuquisaca 2007 Melina Avendaño
“Soy hija de Felipe Pinedo y Rosa Barra, nací en Tocaña, me casé con Mario Avendaño a mis 19 años. Como mi marido es de Sucre llegué aquí a los 22 años. Tuvimos cinco hijos de los cuales viven tres: Melina, Gabriel y Micaela Avendaño Pinedo. También tengo un bello nieto, Isaí Ezequiel.
Yo me dedico al comercio, me siento muy orgullosa de mis raíces y de la cultura del pueblo afroboliviano, al cual pertenezco. Mis padres todavía vivieron lo que fue la esclavitud en una hacienda en los Yungas; trabajaban para el patrón, sufrieron demasiado mis papás.
Ellos no tenían tierras propias pero todo el tiempo trabajaban para el patrón, solo los sábados trabajaban para ellos. De niños hemos sufrido mucho, teníamos que levantarnos a las cinco de la mañana para cocinar la merienda, plátano con charque, para cosechar o sembrar. Nunca me olvido de mi pueblo, siempre viajo cada año.
Cuando llegué a Sucre he sido muy discriminada; como habían pocos afros, la gente me miraba y me decía: 'mira negrita…. Suerte negrita…'. Incluso las mamás, en vez de enseñar a sus hijos a no hacer eso, me señalaban con el dedo; ¡qué se va hacer, así es la vida! Había que aguantar nomás.
Ahora las cosas han cambiado, y a mí me encanta mi color. También hay otra gente que nos valora”.
Aportes de la cultura afroboliviana
Los antepasados del pueblo afroboliviano y sus descendientes aportaron al país con conocimientos ancestrales en la minería, en las técnicas de la agricultura, caza y pesca.
Uno de los historiadores afrobolivianos más conocidos, Juan Angola Maconde, sostiene que las raíces de gran parte de la gastronomía boliviana, como el mondongo, la fritanga y otros platos, está en África. Pudo verificar esta situación durante los viajes que realizó a ese continente.
Dejaron también grandes aportes en el mundo del arte y la cultura, con su música, danzas, trajes, costumbres y tradiciones.
En el deporte se les reconoce como un semillero de destacados futbolistas: el recordado Ramiro “Chocolatín” Castillo, su hermano Iván y, ahora último, Augusto Andaveris, Gustavo Pinedo, Víctor Hugo Angola, Ramiro Ballivián, Leonel Morales, Jaime Ascarraita, entre otros. Los más memoriosos citan a Celedonio Flores, el “Garrincha yungueño”, nacido en Chicaloma. Y no solo en el fútbol, por mencionar a una gran deportista, está también la pesista campeona Silvia Andrade.
Sus bellas mujeres sobresalen en el mundo del modelaje. Un claro ejemplo es Melina Avendaño, elegida en 2007 Señorita Chuquisaca, representante de este departamento en el concurso Miss Bolivia.
También hay sobresalientes fotógrafos y artistas plásticos, como Sharon Pérez.
De igual forma, tienen una presencia cada vez más importante en el ámbito político, con senadoras, parlamentarios, asambleístas y concejales.
El pueblo afro y las leyes
Con el nacimiento de la república (6 de agosto de 1825), Simón Bolívar decretó la libertad de los esclavos, pero los gobiernos posteriores eludieron esa disposición.
En 1851, Manuel Isidoro Belzu les concedió la libertad de manera clara y categórica; sin embargo, de esclavos pasaron a ser pongos de las haciendas.
En 1945, el presidente Gualberto Villarroel promulgó el Decreto Supremo 319, que declara abolidos los servicios de pongueaje y mitanaje.
En 1952, se eliminó el trabajo gratuito y la servidumbre.
El 2 de agosto de 1953, mediante el Decreto Ley 3464, se abolió el pongueaje y el mitanaje, librando a los afrobolivianos de la esclavitud. También se les otorgaron las tierras en las que ahora viven y trabajan.
El 7 de febrero de 2009 el presidente Evo Morales promulgó la nueva Constitución Política del Estado, que en el artículo 32 reconoce: “El pueblo afroboliviano goza, en todo lo que corresponda, de los derechos económicos, sociales, políticos y culturales reconocidos en la Constitución para las naciones y pueblos indígena originario campesinos”.
Este año, los pueblos afrobolivianos fueron excluidos de los proyectos de estatutos autonómicos de La Paz y Santa Cruz.
Defensa de casos Chaparina y Caranavi prevé presentar denuncia internacional
A cuatro años de la represión a los indígenas del Tipnis y a más de cinco de la violenta intervención a una protesta en Caranavi, las víctimas no encuentran justicia en Bolivia. Por eso, buscan llevar los expedientes ante la CIDH, reportó ANF.
A cuatro años de la intervención policial a la VIII marcha indígena de tierras bajas, y a más de cinco de la represión a los pobladores del municipio de Caranavi, la defensa de las víctimas en estos dos casos coincide en afirmar que la justicia en Bolivia está plenamente politizada y que, por lo tanto, sólo quedan las instancias internacionales para juzgar a los verdaderos culpables.
A cuatro años de la intervención policial a la VIII marcha indígena de tierras bajas, y a más de cinco de la represión a los pobladores del municipio de Caranavi, la defensa de las víctimas en estos dos casos coincide en afirmar que la justicia en Bolivia está plenamente politizada y que, por lo tanto, sólo quedan las instancias internacionales para juzgar a los verdaderos culpables.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Presidente de Cidob anuncia campaña contra reelección
Adolfo Chávez.
El presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), Adolfo Chávez, informó ayer que se hará campaña por el “no” a la reelección del presidente Evo Morales en las Tierras Comunitarias de Origen (TCO).
Según el dirigente de la organización indígena, que es crítica al gobierno del presidente Evo Morales, en algunas comunidades no están de acuerdo con que el Jefe de Estado se “perpetúe” en el poder.
“El espíritu de las bases es muy positiva de que no quieren ser cómplices de que haya un gobierno perpetuado en el poder y que rompe el esquema democrático, y ellos van a hacer campaña en las TCO por el ‘no’, por la no continuidad”, declaró a Erbol.
Dijo que hay indígenas que participaron en la VIII marcha en defensa del Tipnis y que fueron reprimidos por la Policía en la localidad de Chaparina, que no olvidan lo ocurrido, tras cumplirse este 25 de septiembre cuatro años del hecho que no fue esclarecido hasta la fecha.
Sin embargo, indicó que la Cidob paralela que está a cargo de Melva Hurtado, dirigente afín al Movimiento Al Socialismo (MAS), tiene la supuesta instrucción de acatar la determinación del Ejecutivo que es apoyar la modificación de la Constitución Política del Estado (CPE) para habilitar a Morales a otra candidatura para lograr una reelección (un cuarto mandato consecutivo) en los comicios generales de 2019.
“Por ejemplo en la TCO Tacana II tienen familias, tienen parientes que han sufrido en Chaparina (…) pero hay que señalar que la Cidob del Gobierno está apoyando una repostulación o a la modificación de la Constitución Política del Estado”, afirmó.
“(La Cidob del MAS) se toma la libertad de hablar a nombre de los territorios, cuando los territorios no están siquiera informados, es ahí donde yo considero que va haber una gran derrota en el movimiento indígena de tierras bajas, como pasó en el estatuto autonómico departamental”, puntualizó.
PRESIDENTE SUBCENTRAL TIPNIS
Por otro lado, el presidente de la Subcentral Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), Fernando Vargas, señaló ayer que con otra reelección de Evo Morales, se pretende cubrir el caso Chaparina.
Las aseveraciones del dirigente indígena se dan el día en que la Policía intervino violentamente la VIII marcha en defensa de la zona ecológica, en la localidad de Chaparina, hace exactamente cuatro años, y a la fecha no halla justicia.
La represión de los uniformados tenía como objetivo impedir que la marcha, que partió el 15 de agosto de 2011 del Beni, arribe a la ciudad de La Paz, como protesta en contra de la construcción de una carretera en medio del Tipnis, que impulsa el gobierno de Morales.
Según Vargas, perdieron las esperanzas de que este hecho se resuelva en el país porque, a su criterio, la justicia está controlada por el Ejecutivo y una vez agotado el proceso judicial en los estrados nacionales, el mismo lo llevarán a instancias internacionales, como última opción para que el tema sea resuelto.
“La reelección de Evo Morales es justamente para seguir tapando el caso Chaparina, el narcotráfico, la corrupción, el terrorismo, persecución, violación permanente de los derechos humanos, para eso es la reelección porque quiere perpetuarse en el poder para seguir violando nuestros derechos y protegiendo a los culpables, entonces ese es el fondo de la reelección”, declaró el indígena a Erbol.
viernes, 25 de septiembre de 2015
Indígenas del Tipnis 'Erradicar pobreza es puro discurso'
El dirigente indígena del Tipnis, Emilio Nossa, aseguró que pese al anuncio de políticas de erradicación de la pobreza anunciadas por el gobierno, sus habitantes aún carecen de condiciones para vivir dignamente. Pide que el gobierno deje el discurso y se conforme una comisión para evidenciar la presunta implementación de proyectos en el Isiboro Sécure.
Comisión interinstitucional. Por otra parte, pidió que se conforme una comisión interinstitucional con el fin de realizar una investigación por dos temas que preocupan al habitante del Territorio Indígena: el incumplimiento de los proyectos prometidos por el gobierno, y la incursión de narcotraficantes en aquella región, aseguró que su pueblo "no está acostumbrado a ese tipo de trabajos ilícitos", por lo que solicitó una investigación a fondo./ANF
Comisión interinstitucional. Por otra parte, pidió que se conforme una comisión interinstitucional con el fin de realizar una investigación por dos temas que preocupan al habitante del Territorio Indígena: el incumplimiento de los proyectos prometidos por el gobierno, y la incursión de narcotraficantes en aquella región, aseguró que su pueblo "no está acostumbrado a ese tipo de trabajos ilícitos", por lo que solicitó una investigación a fondo./ANF
Exigen cárcel para exministro Llorenti
A pesar de haber transcurrido cuatro años de la violenta represión en Chaparina en contra de los indígenas que marchaban por el Tipnis, las heridas siguen abiertas.
Laida Núñez, vicepresidente de la Subcentral del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), exige justicia y que el proceso no quede en la impunidad. "Está fresco el recuerdo de nosotras, cuando los policías nos empezaron a golpear sin piedad, sin discriminar a mujeres embarazadas que incluso abortaron, niños y ancianos", comentó la dirigente originaria.
Exige celeridad en las investigaciones y cárcel para el exministro de Gobierno y actual embajador ante la ONU, Sacha Llorenti.
Además contra las otras autoridades que participaron en ese tiempo, tal es el caso del viceministro Marcos Farfán, el excomandante Nacional de la Policía, Jorge Santisteban, y demás responsables de la represión del 25 de septiembre de 2011.
Acto de desagravio. La líder indígena anunció para hoy en las oficinas de la Subcentral Tipnis de Trinidad, que van a implorar justicia y sanción a los responsables de la masacre por parte de uniformados policiales.
Dijo que los indígenas orgánicos de tierras bajas y altas están seguros de que jamás se rompió la cadena de mando, y que la orden de la represión salió desde el Palacio de Gobierno. Como dirigentes indígenas se sienten traicionados por el gobierno de Evo Morales, "por ello, seguiremos firmes en nuestra lucha en la defensa del territorio", exclamó.
Como se recordará, a raíz de la octava marcha en el 2011, que partió desde Trinidad hasta La Paz, los activistas aglutinados en la Confederación Indígena de Bolivia (Cidob) de Adolfo Chávez y la Subcentral Tipnis, comandada por Fernando Vargas, se impidió la construcción de una carretera por medio del Isiboro Sécure.
Actualmente, el MAS sale nuevamente con la idea de abrir la vía.
Laida Núñez, vicepresidente de la Subcentral del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), exige justicia y que el proceso no quede en la impunidad. "Está fresco el recuerdo de nosotras, cuando los policías nos empezaron a golpear sin piedad, sin discriminar a mujeres embarazadas que incluso abortaron, niños y ancianos", comentó la dirigente originaria.
Exige celeridad en las investigaciones y cárcel para el exministro de Gobierno y actual embajador ante la ONU, Sacha Llorenti.
Además contra las otras autoridades que participaron en ese tiempo, tal es el caso del viceministro Marcos Farfán, el excomandante Nacional de la Policía, Jorge Santisteban, y demás responsables de la represión del 25 de septiembre de 2011.
Acto de desagravio. La líder indígena anunció para hoy en las oficinas de la Subcentral Tipnis de Trinidad, que van a implorar justicia y sanción a los responsables de la masacre por parte de uniformados policiales.
Dijo que los indígenas orgánicos de tierras bajas y altas están seguros de que jamás se rompió la cadena de mando, y que la orden de la represión salió desde el Palacio de Gobierno. Como dirigentes indígenas se sienten traicionados por el gobierno de Evo Morales, "por ello, seguiremos firmes en nuestra lucha en la defensa del territorio", exclamó.
Como se recordará, a raíz de la octava marcha en el 2011, que partió desde Trinidad hasta La Paz, los activistas aglutinados en la Confederación Indígena de Bolivia (Cidob) de Adolfo Chávez y la Subcentral Tipnis, comandada por Fernando Vargas, se impidió la construcción de una carretera por medio del Isiboro Sécure.
Actualmente, el MAS sale nuevamente con la idea de abrir la vía.
jueves, 24 de septiembre de 2015
El pueblo afroboliviano muestra su cultura
Con una exposición de libros, artesanía y gastronomía, el Consejo Nacional Afroboliviano (Conafro) de Cochabamba presentó ayer por primera vez su cultura.
El Día Nacional del Pueblo y la Cultura Afroboliviana fue instituido por el Gobierno de Evo Morales el 14 de diciembre de 2011 a través de la Ley Nº 200, declarando el 23 de septiembre como la fecha para “reafirmar la identidad y valorar la cultura de quienes en Bolivia son descendientes de africanos”.
“Ojalá que a través de esa ley se pueda mostrar que la cultura de afrobolivianos no es la que se baila con machetes y no es la que se pinta la cara de negro. La cultura afroboliviana es gastronomía, es literatura, tenemos muchas cosas para mostrar”, dice Martina Barra Pedreros, oriunda de Chicaloma (Sud Yungas de La Paz) y que migró a Cochabamba por problemas de salud.
Para la Tía Martina --como le dicen--, “es algo feo que se anden pitando de negro los que quieren bailar saya”. Ella también protesta porque hay un grupo que se denomina Afro Cochabamba y, además de pintarse de negro para bailar saya --“que bailen pero que no se pinten”, insiste Martina--, usan machetes y tergiversan las letras de las canciones. “Usan nuestras canciones y las cantan mal, nos hacen ver como algo pésimo”, dice.
Anticucho y mondongo
Erika Duarte, ejecutiva departamental de Conafro, cuenta que precisamente una de las razones de animarse a mostrar su cultura (a partir de la exposición de ayer buscarán otros espacios) es visibilizar todos los aportes del pueblo afroboliviano a la cultura del país.
“Mucha gente no sabe por ejemplo que el ají de panza como le llaman, nosotros llamamos mondongo, es una comida afro; el anticucho es una comida afro. También mucha gente dice que en Sucre se ha hecho la fritanga, pero la fritanga la hacían nuestros ancestros que cocinaban con menudencia, porque los patrones en los años de la esclavitud nos dejaban las vísceras y de ahí es de donde nace el anticucho, el ají de panza y hemos aprendido a rescatar y combinar algunas comidas como el lojro yungueño, hecho con maní, plátano verde, guineo y chalona que es el charque de cordero”, explica Erika.
Saya y reivindicación
“La música ha sido nuestro medio de reivindicación. Gracias a la saya hemos podido entrar a la constituyente. ¿Dime qué cuerpo no se mueve al ritmo de la saya?” pregunta Erika Duarte y habla además de la semba (el baile de la fertilidad) y la cueca negra, danzas que serán presentadas mañana a las 19:00 en la plaza 14 de Septiembre.
“Tenemos libros, muchos documentales acerca del pueblo afro en Bolivia, de nuestras luchas, de nuestra gastronomía y de todas las cosas que hacen a un pueblo”, dice por su lado Ani Salazar Pinto, que nació en La Paz pero vive en Cochabamba hace muchos años y estudia la carrera de comunicación social.
Entre uno de los investigadores más serios sobre la cultura afro en Bolivia, Ani nombra a Juan Angola. “Él ha escrito varios tomos sobre la historia del pueblo, las costumbres, el lenguaje y ése sería como el más antiguo”.
Agricultura
El Conafro calcula a grosso modo que en Cochabamba viven unas 600 familias que se han identificado como afrodescendientes.
Varias organizaciones bolivianas han participado hace poco de la Parada Afrochilena en Arica. “Ahí hemos tenido encuentro con los hermanos de Perú y Colombia y vemos que aun siendo las fronteras las que nos dividen con ideologías políticas y todo, nuestros instrumentos y los acordes de nuestra música es similar”, dice Erika Duarte, quien destaca también los importantes aportes del pueblo afroboliviano en la agricultura y el cultivo de cítricos, cacao, café y hoja de coca.
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