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viernes, 11 de noviembre de 2016

Indígenas de El Bala inician vigilia indefinida por la vulneración de sus derechos

Indígenas de la mancomunidad de comunidades del río Beni y el río Quiquibey instalaron desde las cero horas del miércoles una vigilia indefinida en el estrecho de El bala para que el Gobierno subsane sus derechos vulnerados con el ingreso de maquinarias para la elaboración del estudio a diseño final de dos hidroeléctricas, sin que antes se haya cumplido la consulta previa a los habitantes del lugar.

“La vigilia pide que el Gobierno informe sobre cómo va a solucionar esta vulneración a los derechos de los indígenas, vamos a esperar en el lugar de manera indefinida, que el Gobierno explique por qué no tomó en cuenta nuestra demanda”, manifestó a ANF el dirigente de la comunidad de San José de Uchupiamonas, Alex Villca Limaco.

Villca agregó que la protesta está respaldada por una resolución de la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (Cepilab).

El dirigente indicó que se evitará el traslado de maquinaria de la empresa Geodata, que realiza el estudio a diseño final de la hidroeléctrica en el angosto del Chepete, y que ahora pretende realizar el estudio en el angosto de El Bala.

Indicó que el 14 de noviembre se realizará una evaluación de la vigilia y se estudiará la posibilidad de interponer una Acción Popular en busca de que restituyan sus derechos.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Lengua kunza revive en libro de la Nación Chichas

Palabras que son bastante populares en Bolivia, como "patasca" o "churo", tienen su origen en una lengua que hoy está a punto de desaparecer, debido a que actualmente no se conoce hablantes de esta. Esa lengua es el "kunza", y el historiador tupiceño Freddy Tarcaya hizo una investigación de más de cuatro años para rescatarla del olvido, en un libro que ha titulado "Kunza. El idioma de la Nación Chichas".

La Nación Chichas marcó presencia en la época precolombina, llegando a ocupar territorios que hoy forman parte del norte de Argentina, el sur de Potosí, el norte de Chile y provincias de Tarija, sitios que visitó Tarcaya para hacer este trabajo. Según el investigador, el kunza se habló en esa zona hasta que los incas irrumpieron allí en 1474, conquistando a los chichas, lo que también significó un dominio del quechua de los incas.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Gobernación declara a nación Uru como Patrimonio Cultural y Etnológico de Oruro

El gobernador del departamento de Oruro, Víctor Hugo Vásquez, promulgó ayer la Ley Departamental 122/16, que declara a la nación Uru como Patrimonio Cultural Histórico Etnológico y Viviente de esa región altiplánica.

“Esta ley es una justa reivindicación que estamos obligados históricamente y está en sintonía con el mandato del Estado, hoy reconocemos a los pueblos Urus como Patrimonio Cultural y Etnológico del Departamento de Oruro”, afirmó.

Explicó que ese es el primer paso para que la cultura Uru sea declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad.

Vásquez dijo que un segundo paso será lograr una similar declaración en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Vásquez destacó que un equipo de profesionales y expertos de la Unesco, del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA) y del Comité de Etnografía y folclore de Oruro trabaje en la elaboración de la postulación del pueblo Uru.

Los pueblos Chipaya, Murato e Hiruito, todos asentados a orillas de los lagos Uru Uru y Poopó, son un solo grupo étnico que ahora se ve afectado por los cambios climáticos, como la sequía.

Los Uru, también denominados “hombres del agua”, tienen sus orígenes en épocas anteriores a los incas.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Martha Zelady, la actriz y líder indígena del pueblo movima

“El grito de la selva”fue el primer largometraje de ficción indígena de la nación Movima que sacó a la luz a Martha Zelady, una adolescente con muchas ganas de conocer pero principalmente de denunciar.

En aquellos años (2006-2008) su pueblo sufría el abuso y avasallamiento de ganaderos en su propio territorio; la producción audiovisual se convirtió para ella en un arma para hacer conocer al mundo la situación que atravesaban las comunidades de la Amazonía.

Antes de incursionar en el mundo de la comunicación, ella acompañaba a su padre -Romelio Zelady- a todas las reuniones de su pueblo Santa Ana de Yacuma, -interesada en los temas sindicales-. Tanta era su inquietud que a los 14 años fue nombrada suplente de la Secretaría de Comunicación.

Un año después, gracias a la convocatoria de la Central de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB), la Central de Mujeres Indígenas del Beni (CMIP) y el Centro de Formación y Realización Cinematográfica (CEFREC), dirigido por Iván Sanjinés, pudo postular a un proceso de formación de comunicadores indígenas.

Con un bebé en brazos, Martha inició su proceso de formación, teórica y práctica durante dos años.

“Fue muy difícil porque tuve a mi hijo como madre soltera a los 15 años y a los 16 ya estábamos emprendiendo este largometraje”. El apoyo incondicional de su familia, especialmente de su padre Romelio y su hermano mayor Gerson (+) fueron fundamentales para no abandonar este desafío.

“Soy la última hija y ellos (su familia) siempre me apoyaron. Mi madre murió cuando tenía siete años, desde entonces siempre andaba para arriba y para abajo con mi padre. Mi hermano Gerson me decía ‘Yo te voy a apoyar, no te desanimes, en lo que necesites yo te voy a ayudar”, recuerda.

Y así lo hizo, la joven movima, nunca se desanimó y hoy es una promotora de la formación de nuevos jóvenes líderes, además de ser una de las impulsoras de otros ambiciosos proyectos como las radios comunitarias y la televisión indígena, Plurinacional TV, que en días más saldrá al aire.

“Ella llegó con una habilidad innata para la comunicación, yo creo que lo que hizo fue alimentar toda esa potencialidad que ya tenía”, destacó Iván Sanjinés, director ejecutivo del Cefrec.

Durante el tiempo de su formación recibió la capacitación práctica y teórica en radio y audiovisuales que necesitaba. Con todo lo aprendido, “El grito de la selva”, fue la prueba final de su formación. Durante 15 días realizaron un guion colectivo que narraba la depredación ocasionada por empresas ganaderas. “Ellos entraban con mentiras, destruían a las comunidades, los wasqueaban (garroteaban) y nadie podía hacer nada”, relata.

Durante 20 días y 20 noches de un trabajo arduo realizaron la grabación de la docuficción en Bella Selva y Naranjito. El recelo de quienes tuvieron una experiencia ingrata con gente extraña que llegó a documentar y nunca mostró los resultados, rondó la producción en los inicios. “Viendo que los comunicadores éramos indígenas la gente empezó a convivir con nosotros, habían comunarios que nunca actuaron pero participaron haciendo un buen papel”, destaca.

La atención de los vecinos se había centrado en este trabajo. Durante el tiempo de producción, todas las noches cerraban la jornada con la proyección de lo que se había trabajado ese día. “La gente comentaba, reía al verse en la filmación, se comprometieron y llegaban muy temprano para guiarnos a todas nuestras locaciones. Se sentían parte del equipo. Fue una producción auténtica, desde el guión”, dice satisfecha.

Y no fue para menos. Esta producción obtuvo cinco premios nacionales e internacionales, entre ellos el premio a la mejor ficción con temáticas indígenas del Festival de Cine de Pueblos Indígenas del Abya Yala, realizado el año 2010 en Colombia.

Después de este debut como actriz, pero esencialmente como comunicadora audiovisual, vinieron otras producciones como “El pueblo Sirionó”, una docuficción que mostraba la realidad de esta nación, y “La tentación de Mihitx (El espíritu del monte”, que denuncia la explotación de los recursos naturales en el territorio chiquitano de Santa Cruz que era afectado por la minería con la explotación del wolfram en la comunidad de Puquío, Lomerío. “Todo esto nos ha dejado alcoholismo, división, individualismo y enfermedades en la comunidad”, lamenta Martha. Este largometraje será presentado durante la Cumbre de Comunicación de Pueblos Indígenas del Abya Yala, del 15 al 19 de noviembre próximo.

Su trabajo como comunicadora se amplió a la radiodifusión, donde también realizaron la radionovela “Monte Sagrado” que mostraba los mismos problemas y la histórica marcha por el territorio en 1990.

Todo esto la llevó a ocupar el cargo de secretaria de Comunicación de la Central de Mujeres Indígenas de Beni, representando a los 28 pueblos de su región, desde donde impulsa la formación de mujeres y jóvenes líderes.

Luego de todo este recorrido, una de las satisfacciones de Martha es ver a su padre orgulloso. “Mi papá está feliz. Él me dice ‘Yo sabía que ibas a llegar bien lejos’ y eso me alegra el alma”, relata Martha sin dejar de pensar en todos los sacrificios que tuvo que hacer para dedicarse a la causa de su pueblo.

Familia

Martha Zelady Mole nació en Santa Ana de Yacuma, Beni el 1 de enero de 1987. Sus padres son Romelio y Mamerta (+).

Es la menor de ocho hermanos Pedro, Leny, Melson, Celson, Gerson (+) y Artemina, Elena.

A los 15 años tuvo a su primer hijo, siendo soltera pero posteriormente se casó con el padre de su hijo Luis Alberto Aranbel, con quien concibió a sus hijos Carlos Alberto, que hoy tiene 13 años, y Josué de 6 años.

Travesías

“Al inicio tuve la ayuda de mi familia en la parte económica, porque tenía que salir de mi comunidad, cargada de mi hijo, cada 15 días para los talleres de formación.

Ahí bregando, participando con el bebé, atender a los expositores era un poco difícil; pero, cuando una se lo propone y quiere un bienestar lo logra. Mi niño era mi fuerza”, afirma.

Mentor

CEFREC junto a la Coordinadora Audiovisual Indígena Originaria de Bolivia CAIB, trabajan en la implementación del Plan Nacional Indígena Originario de Comunicación Audiovisual.

Iniciativa que es impulsada en Bolivia por las Organizaciones Indígenas Nacionales.




viernes, 4 de noviembre de 2016

Guaraníes alertas por posible exploración en el Aguaragüe



Ante la decisión de la Comisión de Economía Plural, Producción, Industria e Industrialización de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia (ALPB), de aprobar los contratos de servicios petroleros para la exploración y explotación en el Aguaragüe Centro, y otras regiones del país, los pueblos indígenas se declararon en estado de emergencia.

Exigen un informe detallado sobre los trabajos que se prevén realizar.
El informe, que fue aprobado por la Comisión este jueves 3 de noviembre, autoriza a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) suscribir el contrato de servicios petroleros para la exploración y explotación de áreas reservadas correspondientes al área de Aguaragüe Centro, ubicado en el departamento de Tarija, con la empresa YPFB-Chaco S.A.
Asimismo el informe autoriza un segundo contrato para un similar trabajo en el área de Charagua, ubicado en el departamento de Santa Cruz, con la empresa YPF Exploración y Producción de Hidrocarburos de Bolivia S.A.
Finamente el informe contempla un tercer contrato para la intervención en el área de Itacaray, ubicado en el departamento de Chuquisaca, con la empresa YPFB-Chaco S.A.
La aprobación del proyecto de ley preocupa al Consejo de Capitanes Guaraníes del Departamento de Tarija (CCGT), porque considera que la autorización de la actividad petrolera provocará en la reserva natural serios problemas ambientales y de escasez de agua para las familias indígenas y campesinas, señaló el dirigente de la organización guaraní, Tomás Araray.
En ese sentido, el dirigente manifestó que hoy 4 de noviembre, en la localidad de Caraparí, se reunirán de emergencia todas las capitanías zonales vinculadas a la reserva del Aguaragüe, para emitir un pronunciamiento de rechazo a las actividades petroleras dentro la reserva que busca iniciar el Gobierno Nacional a finales de gestión, indicó Araray.
Sobre el tema, el diputado del Movimiento Al Socialismo (MAS) por el departamento de Tarija, Ignacio Soruco, manifestó que la preocupación de los indígenas de la región será considerada en la Comisión, con la finalidad de hacer cumplir todas las formalidades y procedimientos, como la consulta pública, otorgación de la licencia ambiental, control social y otros.
El parlamentario aseguró que es importante viabilizar en la región la intervención de
Aguaragüe Centro, que tiene una superficie de 49.125 hectáreas, con la finalidad de lograr recursos económicos de aproximadamente 0,59 trillón de pies cúbicos (TCF).
Mientras que en líquidos se calcula una reserva aproximada 3,95 llaves de barriles para un periodo de producción de 35 años, para lo cual el Gobierno Nacional destinó una inversión aproximada en el periodo de exploración de 175 millones de dólares, agregó el parlamentario.

Los cívicos rechazan trabajos en Aguaragüe

La dirigencia del Comité Cívico Departamental de Tarija, tras conocer que la próxima semana la Cámara de Senadores de la Asamblea Plurinacional de Bolivia (ALPB) procederá al tratamiento y revisión del proyecto de ley para la intervención del Aguaragüe, plantean postergar el tema hasta que las instituciones de la región conozcan a detalle los contratos de exploración y explotación en la zona.
Esa solicitud la hizo conocer el presidente cívico, Teodoro Castillo, quien manifestó que plantearán en las próximas horas que el Gobierno Nacional pueda iniciar los trabajos de exploración de hidrocarburos en otras regiones, mientras se socialice el tema en el departamento de Tarija.
Por su parte, el presidente del Concejo Municipal de Cercado, Alfonso Lema, instó a la Gobernación que a través de la Secretaría de Hidrocarburos solicite todos los informes con relación al plan de nuevas exploraciones en el departamento.
Además de los informes técnicos de los campos compartidos, envíos de gas a los países de Brasil y Argentina, y los montos de ingresos que recibe el país por conceptos de regalías, que según la autoridad son desconocimiento total de las instituciones de la región.

martes, 1 de noviembre de 2016

El arca de los tacanas de Puerto Yumani

"Primero tienen que subir los hombres todas las cosas que necesitarán: víveres, su arroz y su charque. Luego (cuando los hombres bajan) se vienen las señoras. Las señoras son la prioridad, con los niños y las personas de la tercera edad. Ellos tienen que acomodarse primero en el refugio cuando el río esté entrando. Cuando todos estén arriba, recién se pueden acomodar los hombres. Apenas se comience a tocar la campana tienen que subir al refugio”, explica Gumercindo Yuman, el corregidor de Puerto Yumani, de Beni, a los miembros de su comunidad, los indígenas tacanas.

Las instrucciones de Yuman, dadas en la construcción de madera pintada de celeste, que en su comunidad utilizan como iglesia, están registradas en un video. "Eso es lo que tienen que tomar en cuenta cuando entre el río, cuando toque la campana”, insiste la autoridad indígena ante su atenta audiencia.

Frente al lugar de la reunión grabada está "el refugio”, al que han denominado "el arca de Puerto Yumani”. Se trata de una casa de madera construida en altura -más de un metro, seguramente- que tiene el objetivo de ponerlos a salvo en caso de una nueva inundación, como la que los golpeó a inicios de 2014.

El desastre natural los encontró muy vulnerables y les dejó hambre y enfermedades. Para prevenir una situación similar, con la ayuda de la ONG Soluciones Prácticas construyeron el arca, donde deben refugiarse en caso de una nueva emergencia.

El arca "es un albergue comunal sobregirado (que incluye acceso a luz, paredes laterales sobre una plataforma de 1,5 metros del nivel del suelo). Además se ha construido un protocolo de uso de este albergue para situaciones de emergencia”, se lee en un boletín informativo de la ONG que trabaja en la región transfiriendo tecnología "apropiada para el desarrollo sostenible de las poblaciones de menores recursos”.

Dos meses de trabajo

"Nosotros hemos construido este refugio en 2015 para salvarnos de las inundaciones y le hemos puesto el nombre de arca de Yumani. Nos ayudaron los de Soluciones Prácticas. Nosotros pusimos la madera y la mano de obra. Hemos tardado algo de dos meses en hacerla, trabajando todos los días. Este año no la hemos usado porque no hubo inundaciones”, dice Ruti Chao de Divivay, una de las mujeres tacanas de Puerto Yumani. Acaba de llegar a la comunidad montada en una moto. Viene de Rurrenabaque, donde atendió algunos asuntos personales. Pasan las cuatro de la tarde y la comunidad, donde habitan unas 30 familias, está prácticamente vacía. Un par de niños se acerca a ver a las "extrañas” que llegamos a conocer su refugio. "Los hombres están trabajando en otras comunidades”, explica la mujer.

Ruti sube al arca y detrás de ella se trepa uno de los chicos. Ella se acerca a una de las esquinas y explica: "Aquí tenemos que poner las semillas en bolsas y cajones. También tenemos que traer frazadas y todo lo que necesitemos para quedarnos los días que sean necesarios”.

Al ver la obra concluida y la seguridad que les puede brindar durante la época de lluvias, la comunidad de Puerto Yumani ha pensado en la posibilidad de construir sus casas con el sistema sobregirado, es decir, en altura. "Es que aquí todo se inunda, hasta la ventana llega el agua. Sería buenos que todos tengamos una casa así”, afirma Deina Porco, otra comunaria.

Junto al arca está un estanque que tiene el objetivo de garantizarles agua potable para el consumo y otros usos de los indígenas. La comunidad gestionó ante la Alcaldía de Rurrenabaque la perforación de un pozo y Soluciones Prácticas, con la colaboración de otras ONG, les transferirá la tecnología para lograr el bombeo de agua a través de un sistema que funciona con luz solar.

"Necesitamos agua limpia para que nuestros hijos no se enfermen, sobre todo durante las inundaciones”, añade Deina.

La indígena, que tiene en los brazos al menor de sus tres hijos, teme que este año las inundaciones vuelvan a castigarlos. "Parece que esta vez sí habrá inundaciones. Cuando eso pasa siempre aparece un ave, que la estamos viendo casi todos los días por aquí”, comenta para confirmar su presagio.



El pueblo se congrega al repique de una campana

En Puerto de Yumani los comunarios se congregan cuando la campana de su iglesia (una construcción de madera pintada de azul) repica.

"Es nuestra forma de llamarnos”, dice Deina Porco.

La campana suena cuando las autoridades quieren congregar a los comunarios para comunicarles alguna novedad o alguna decisión. También cuando en el poblado se celebrará algún acontecimiento.

"Cuando llega el padre para dar misa tocamos la campana y todos aparecen para escuchar la misa”, cuenta Ruti Chao de Divivay.

La visita del párroco se da cada dos o tres meses, generalmente cuando se tiene que celebrar algún bautizo o un matrimonio, afirma la mujer indígena.

Pero la campana de Puerto Yumani no siempre repica, algunas veces dobla, como esa noche de 2014, cuando la comunidad comenzó a inundarse.

"Nuestras casas se llenaron de agua hasta las ventanas. Tuvimos que salir inmediatamente, pero no se podía salir del pueblo. Nos sacaron en botes y nos llevaron hasta la escuela de Rurrenab aq ue”, recuerda Ruti.

Deina añade que se quedaron sin alimentos y sin semillas. "No teníamos qué comer. Yo sólo pensaba cómo íbamos a volver a producir”, dice la indígena tacana.


Nación Uru pide que maestros hablen su idioma


Una de las principales conclusiones del Primer Congreso Lingüístico de la Nación Uru refiere la necesidad de que los maestros para sus unidades educativas hablen el idioma y conozcan la cultura de las comunidades urus.

El primer congreso se realizó en la ciudad de Oruro los días 27 y 28 de octubre, donde se reunieron los comunarios de los urus con el fin de dar normas al uso de lenguas y analizar temas de investigación y el avance sobre el currículo regionalizado”, informó ayer Wálter Gutiérrez, responsable de la Unidad de Políticas Intra Interculturales del Ministerio de Educación.


En el congreso participaron representantes de los pueblos uru del lago Poopó, Iruhito Uru y Uru Chipaya, donde la población alcanza a 5.000 habitantes.

Ciriaco Inda Colque, presidente del Consejo Educativo de la Nación Uru, dijo que participaron los representantes genuinos de cada pueblo indígena originario, y que en muchos de los casos asistieron los abuelos y abuelas, quienes definen el uso de la lengua.

El evento aprobó las siguientes conclusiones: solicitud de ítem para un técnico, que la Gobernación y la Alcaldía de Oruro doten de infraestructura para el Instituto de Lengua Uru, también les exigen a las autoridades de educación que los profesores conozcan la cultura y hablen la lengua uru.