La cultura Uru hoy en una feria brindará una explicación sobre sus características y necesidades, con el fin de interactuar con la población orureña, cuya denominación deriva de esa cultura.
Desde las 10:00 horas en la plaza "Manuel Castro y Padilla" se reunirán los pueblos urus, llegados de diferentes partes del país, para mostrarse como expresión cultural viviente, y sean visibilizados, y reconocidos.
El coordinador del área de culturas del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), Marcelo Lara, explicó que se trata de reunir a los urus de Bolivia organizados dentro de la nación originaria Uru, que es su ente matriz.
Participarán los Urus Iro Hito de La Paz, los Uru Chipaya y los urus del lago Poopó, también están llegando los Urus-Chuyuni.
Lo que se mostrará es la cultura material como artesanías que tienen que ver con los pueblos del agua, por ejemplo en totora, también se expondrá parte de su historia a través de dramatizaciones efectuadas por estudiantes urus, y sobre todo se verá una interacción con la población de Oruro para que conozca y valore este patrimonio cultural viviente con que se cuenta.
"En Oruro, normalmente escuchamos a las autoridades y otras personalidades llamar a Oruro la Alta Tierra de los Urus, pero poco conocemos sobre estos pueblos, porque no son cuestión de museo ni de libros, sino son pueblos vivos que están vigentes con todo el vigor de su cultura y sin embargo, más allá de solo reflejar la riqueza cultural que ellos tiene también quieren contar cuál es su realidad y los problemas que lo aquejan, de esa forma podemos apoyar a estos pueblos para que no corran el riesgo de perderse", expresó Lara.
Explicó que los urus son un pueblo milenario, son los primeros habitantes del pueblo andino, y desde siempre han vivido en una interacción muy estrecha con el espacio lacustre, son cazadores, pescadores y recolectores; han tenido un propio idioma muy diferente al de los pueblos aymara y quechua, que vienen después, actualmente solo los chipayas conservan este idioma ancestral, los otros están en proceso de recuperación.
"Son pueblos pequeños en cuanto a población, pero son pueblos muy vigorosos porque han mantenido durante tantos siglos su identidad intacta. La población fundante de este lugar Oruro, son los urus, por eso el nombre", señaló Lara.
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- Weenhayek
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jueves, 23 de octubre de 2014
martes, 21 de octubre de 2014
Gobierno atiende a indígenas del Tipnis
A nombre del presidente Evo Morales, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana entregó ayer alimentos, conservas, medicinas, ropa y carpas, a familias que perdieron sus casas en la comunidad de Nueva Natividad en el Territorio Indígena Parque Nacional IsiboroSécure (Tipnis).
El sábado 17 de octubre, se produjo un incendio en esa población constituida por 20 familias, ocho de las cuales perdieron sus viviendas construidas con madera y tacuara, una especie de caña delgada, muy liviana e inflamable.
Todo el cargamento de alimentos, ropa, medicinas y carpas fue trasladado desde la capitaldel Beni, Trinidad hasta la población de Nueva Natividad en un helicóptero Super Puma de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), una de las naves adquirida hace unos meses por el Gobierno del Estado Plurinacional.
Hasta esa población, el titular de la Presidencia llevó arroz, fideo, harina, aceite, leche, conservas, jugos de frutas envasados, ropa, frazadas, carpas, bolsas de higiene y tres motosierras. Cada familia afectada debía recibir 150 kilogramos de toda esta carga.
El incendio se inició a las 13.30 aproximadamente y se expandió por las ocho viviendas. Pese la voracidad de las llamas no se lamentaron pérdidas humanas, solamente materiales, contó el corregidor de la comunidad, Carmelo SemoPacema.
Según cuenta esta autoridad, las llamas no pudieron ser controladas, “los pelados, los niños al ver el fuego corrieron hacia el monte lo más lejos posible para protegerse. El incendio ha destruido completamente las casas y algunos árboles de mango”.
Efectivamente, en la comunidad se ven las cenizas de lo que fueron los hogares de esas ocho familias, las que ahora duermen en el cabildo, donde eventualmente fueron depositados los alimentos y todo el cargamento de ayuda humanitaria.
En un pequeño cabildo instalado en la Iglesia, el Ministro de la Presidencia informó que esta ayuda llega por instrucción del presidente Evo Morales quien al enterarse del incendió manifestó su preocupación y debido a su agenda no pudo estar presente hoy en esta comunidad.
“Estamos reaccionando rápido más bien no queremos que sufran los niños, solamente decirles que ahora estamos apoyando con alimentos, vamos instalar las carpas para las familias que han sido afectadas”, explicó.
Quintana además anunció que el Gobierno instruirá al viceministerio de Vivienda a que se haga presente en el lugar para construir unas 15 casas como se lo hizo en otras comunidades del Tipnis.
“Vamos a traer al equipo del Viceministerio de Vivienda para que venga aquí y podamos construir por lo menos 10 ó 15 viviendas como en las comunidades de Santo Domingo, Oromomo, Ushbe, Areruta”, afirmó.
El sábado 17 de octubre, se produjo un incendio en esa población constituida por 20 familias, ocho de las cuales perdieron sus viviendas construidas con madera y tacuara, una especie de caña delgada, muy liviana e inflamable.
Todo el cargamento de alimentos, ropa, medicinas y carpas fue trasladado desde la capitaldel Beni, Trinidad hasta la población de Nueva Natividad en un helicóptero Super Puma de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), una de las naves adquirida hace unos meses por el Gobierno del Estado Plurinacional.
Hasta esa población, el titular de la Presidencia llevó arroz, fideo, harina, aceite, leche, conservas, jugos de frutas envasados, ropa, frazadas, carpas, bolsas de higiene y tres motosierras. Cada familia afectada debía recibir 150 kilogramos de toda esta carga.
El incendio se inició a las 13.30 aproximadamente y se expandió por las ocho viviendas. Pese la voracidad de las llamas no se lamentaron pérdidas humanas, solamente materiales, contó el corregidor de la comunidad, Carmelo SemoPacema.
Según cuenta esta autoridad, las llamas no pudieron ser controladas, “los pelados, los niños al ver el fuego corrieron hacia el monte lo más lejos posible para protegerse. El incendio ha destruido completamente las casas y algunos árboles de mango”.
Efectivamente, en la comunidad se ven las cenizas de lo que fueron los hogares de esas ocho familias, las que ahora duermen en el cabildo, donde eventualmente fueron depositados los alimentos y todo el cargamento de ayuda humanitaria.
En un pequeño cabildo instalado en la Iglesia, el Ministro de la Presidencia informó que esta ayuda llega por instrucción del presidente Evo Morales quien al enterarse del incendió manifestó su preocupación y debido a su agenda no pudo estar presente hoy en esta comunidad.
“Estamos reaccionando rápido más bien no queremos que sufran los niños, solamente decirles que ahora estamos apoyando con alimentos, vamos instalar las carpas para las familias que han sido afectadas”, explicó.
Quintana además anunció que el Gobierno instruirá al viceministerio de Vivienda a que se haga presente en el lugar para construir unas 15 casas como se lo hizo en otras comunidades del Tipnis.
“Vamos a traer al equipo del Viceministerio de Vivienda para que venga aquí y podamos construir por lo menos 10 ó 15 viviendas como en las comunidades de Santo Domingo, Oromomo, Ushbe, Areruta”, afirmó.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Los Matsés, últimos chamanes del bosque amazónico que resisten a una trasnacional
Son los últimos chamanes del planeta que elaboran sus medicinas en pacto mágico con el reino animal de la selva, y purifican su cuerpo elevándose espiritualmente con el uso de sustancias antibióticas que obtienen en su territorio hoy amenazado. Desde hace dos años. la empresa petrolera canadiense Pacific Rubiales realiza exploraciones petrolíferas en bosques habitados por más de dos mil matsés contactados y parcialidades aún en aislamiento voluntario. Aunque los Matsés se han opuesto con insistencia a que las empresas operen en sus tierras, sus protestas han sido ignoradas…
El Lote 135 dentro el territorio peruano fronterizo con Brasil, donde la canadiense Pacific Rubiales se encuentra explorando yacimientos de gas y petróleo, se sitúa en una zona que ha sido propuesta como Reserva Nacional para proteger a las tribus no contactadas de esta parte de la amazonia binacional.
El proyecto petrolero, valorado en 36 millones de dólares, abrirá cientos de líneas sísmicas en una zona de más de 700 kilómetros cuadrados de selva virgen, excavando pozos en busca de petróleo, lo que afectará a las cabeceras de tres importantes ríos esenciales para la subsistencia de los Matsés, quienes se han opuesto insistentemente a que las empresas operen en sus tierras, aunque sus protestas han sido ignoradas.
“El petróleo destruirá el lugar donde nacen nuestros ríos. ¿Qué pasará con los peces? ¿Qué beberán los animales?” protestó Marcos, un indígena matsés citado por Survival.
Un segundo Lote 137 ya se ha demarcado sobre el mapa, directamente encima del título de propiedad territorial de los Matsés, denunció Survival. A pesar de las protestas de los indígenas, Pacific Rubiales está ejerciendo gran presión sobre la tribu para que comiencen los trabajos.
Existen alrededor de 2.200 matsés que viven en la selva amazónica en la frontera entre Perú y Brasil. El río Yaquerana recorre el corazón de su tierra y señala la frontera internacional que separa su hogar.
Pero para los Matsés, los arroyos, las planicies aluviales y las selvas de arena blanca conforman un territorio ancestral compartido por toda la tribu. “Nosotros no conocemos fronteras”, dice el vocero indígena.
Cultura chamánica en extinción
Los hombres matsés soplan tabaco, o polvo de “nënë”, por la nariz de los otros hombres para darles fuerza y energía.
Asimismo, para obtener valor y energía, y mejorar las habilidades de caza, tanto hombres como mujeres utilizan un fluido segregado por una especie de rana verde conocida como “acate” en Perú o “kambô” en el Brasil (la phyllomedusa bicolor). Los hombres recolectan el fluido frotando la piel de la rana con un palo. Luego se aplica en pequeños agujeros que se queman en la piel del receptor. El mareo y las náuseas pronto dan paso a una sensación de claridad y fuerza que puede durar varios días.
Los curanderos matsés tienen una profunda comprensión de cómo se pueden utilizar las plantas de la selva para curar enfermedades.
Para los Matsés, las plantas y los animales tienen espíritus al igual que los humanos, y pueden dañar o sanar un cuerpo humano.
Un curandero identificará la causa de la enfermedad de su paciente y la tratará con su respectiva planta medicinal.
Un dolor de garganta, por ejemplo, puede estar causado por haber comido carne de mono aullador, y se puede tratar con una planta que se parece a la laringe del mono.
Desde que han sido contactados con la “civilización”, los matsés han sufrido graves enfermedades, especialmente malaria y otras dolencias introducidas y que sus plantas medicinales no pueden curar.
El Lote 135 dentro el territorio peruano fronterizo con Brasil, donde la canadiense Pacific Rubiales se encuentra explorando yacimientos de gas y petróleo, se sitúa en una zona que ha sido propuesta como Reserva Nacional para proteger a las tribus no contactadas de esta parte de la amazonia binacional.
El proyecto petrolero, valorado en 36 millones de dólares, abrirá cientos de líneas sísmicas en una zona de más de 700 kilómetros cuadrados de selva virgen, excavando pozos en busca de petróleo, lo que afectará a las cabeceras de tres importantes ríos esenciales para la subsistencia de los Matsés, quienes se han opuesto insistentemente a que las empresas operen en sus tierras, aunque sus protestas han sido ignoradas.
“El petróleo destruirá el lugar donde nacen nuestros ríos. ¿Qué pasará con los peces? ¿Qué beberán los animales?” protestó Marcos, un indígena matsés citado por Survival.
Un segundo Lote 137 ya se ha demarcado sobre el mapa, directamente encima del título de propiedad territorial de los Matsés, denunció Survival. A pesar de las protestas de los indígenas, Pacific Rubiales está ejerciendo gran presión sobre la tribu para que comiencen los trabajos.
Existen alrededor de 2.200 matsés que viven en la selva amazónica en la frontera entre Perú y Brasil. El río Yaquerana recorre el corazón de su tierra y señala la frontera internacional que separa su hogar.
Pero para los Matsés, los arroyos, las planicies aluviales y las selvas de arena blanca conforman un territorio ancestral compartido por toda la tribu. “Nosotros no conocemos fronteras”, dice el vocero indígena.
Cultura chamánica en extinción
Los hombres matsés soplan tabaco, o polvo de “nënë”, por la nariz de los otros hombres para darles fuerza y energía.
Asimismo, para obtener valor y energía, y mejorar las habilidades de caza, tanto hombres como mujeres utilizan un fluido segregado por una especie de rana verde conocida como “acate” en Perú o “kambô” en el Brasil (la phyllomedusa bicolor). Los hombres recolectan el fluido frotando la piel de la rana con un palo. Luego se aplica en pequeños agujeros que se queman en la piel del receptor. El mareo y las náuseas pronto dan paso a una sensación de claridad y fuerza que puede durar varios días.
Los curanderos matsés tienen una profunda comprensión de cómo se pueden utilizar las plantas de la selva para curar enfermedades.
Para los Matsés, las plantas y los animales tienen espíritus al igual que los humanos, y pueden dañar o sanar un cuerpo humano.
Un curandero identificará la causa de la enfermedad de su paciente y la tratará con su respectiva planta medicinal.
Un dolor de garganta, por ejemplo, puede estar causado por haber comido carne de mono aullador, y se puede tratar con una planta que se parece a la laringe del mono.
Desde que han sido contactados con la “civilización”, los matsés han sufrido graves enfermedades, especialmente malaria y otras dolencias introducidas y que sus plantas medicinales no pueden curar.
domingo, 12 de octubre de 2014
Policía lanza gases en protesta por reivindicaciones indígenas en Chile
La policía de Chile dispersó con gases lacrimógenos a encapuchados que lanzaban piedras en el marco de una marcha en la que participaron miles de personas en apoyo a las reivindicaciones de los pueblos indígenas, este domingo en Santiago.
La marcha, organizada por movimientos sociales, se vistió de mucho color por las vestimentas y la música folclórica de comunidades indígenas de todo el país, que avanzaron por el centro de Santiago observados por la Policía, que montó un cordón de seguridad, constató un periodista de la AFP.
Los marchistas, cerca de 6.000 según informó la Policía, manifestaron su apoyo a las distintas demandas indígenas con gritos y carteles con leyendas como: "Estado chileno, tus mentiras no detendrán el digno avance de nuestra resistencia".
En medio de la protesta, encapuchados provocaron incidentes rayando paredes y lanzando piedras a la policía, que los dispersó con carros lanza agua y gases lacrimógenos, pero que no informó sobre si hubo heridos o detenidos.
La protesta se realizó en la fecha en que se conmemora la llegada de Cristóbal Colón a América, y que se celebra en varios países de América Latina, pero que es rechazada por las comunidades indígenas.
En la marcha se observaron representantes de las distintas etnias del país, principalmente de la Mapuche, la mayor den Chile, y que mantiene una disputa con el estado al cual reclama tierras que consideran propias por derecho ancestral en el sur del territorio.
"Dejarle un mensaje claro a la Presidenta Bachelet (...) No vamos a descansar de pelear para recuperar nuestro territorio, de cualquier manera vamos a seguir luchando", dijo Freddy Melinao, werken (portavoz) de la comunidad Kuyén Mapu, ubicada en la región de la Araucanía (sur).
Justamente, en esa zona se encuentra la mayor concentración de comunidades mapuche, que engloba a un total de 700.000 pobladores, de un total de 17 millones de habitantes en Chile, y que viven en condiciones de pobreza por debajo de la media nacional.
Cientos de indígenas han sido encarcelados y juzgados en la última década acusados de incendios y ocupaciones de predios, y una decena ha muerto en operativos policiales, según organizaciones de derechos humanos, que hablan de discriminación y un uso excesivo de la fuerza.
“Día de la Resistencia Indígena”: Sanguinetti
El presidente del Parlamento Indígena de América-Grupo Parlamentario Venezolano (PIA-GPV), César Sanguinetti, señaló que el Día de la Resistencia Indígena conmemorado el 12 de octubre es una fecha para reflexionar sobre cómo los mártires originarios han resistido por más de 500 años el proceso colonizador.
Desde el 10 de octubre de 2002, por decreto presidencial número 2.028, en Venezuela se conmemora el 12 de octubre como el Día de la Resistencia Indígena, en reconocimiento a la constancia, lucha por su dignidad, diversidad cultural y humana de los pueblos originarios de América.
Entrevistado en el programa Entre Todos, transmitido por Venezolana de Televisión, Sanguinetti enfocó su reflexión sobre dicho proceso colonizador “cuando los europeos llegaron a instaurar el capitalismo y a saquear a nuestros pueblos”.
“Debemos evaluar cómo seguiremos profundizando los derechos y reivindicaciones de los indígenas”, afirmó Sanguinetti, para quien ese cambio de denominación por el extinto Día del Descubrimiento o Día de la raza “obedece a un profundo cambio paradigmático en lo que es la memoria histórica de los pueblos originarios”.

No hubo descubrimiento
Fuentes históricas refieren que el 12 de octubre de 1492, el navegante Cristóbal Colón llegó a las costas del Continente americano con la convicción de que había arribado a la India, por lo que no implicó un “descubrimiento” de estas tierras que además ya estaban habitadas.
Era el 3 de agosto de 1492, cuando Colón partió del Puerto de Palos, en Huelva, Andalucía, España, hacia el occidente del mundo iba en una expedición que representaba a los Reyes católicos de los territorios de Castilla y Aragón y contaba con tres naves: la Santa María, y dos carabelas de menor tamaño, la Niña y la Pinta.
Luego de dos meses de viaje, y en medio de un creciente descontento de su tripulación por no hallar nada, el marino Rodrigo de Triana avistó tierra. La expedición desembarcó en la isla Guanahani que Colón bautizó como San Salvador.
El diputado resaltó que Venezuela es punta de lanza en la profundización de las garantías de estos pueblos con la Constitución de 1999, que en su capítulo 8 se consagran los derechos económicos, políticos, sociales, de salud, culturales de los originarios.
Asimismo, Sanguinetti saludó la incorporación de líderes indigenistas en Latinoamérica para fortalecer este proceso y la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas con la mayor participación de estos en el accionar político y social.
LA HISTORIA
El 3 de agosto de 1492, Cristóbal Colón partió del Puerto de Palos (actualmente Palos de la Frontera), en Huelva, Andalucía, España. Su expedición contaba de una nave, la Santa María, y dos carabelas de menor tamaño, la Pinta y la Niña. Esta última construida en el cercano puerto de Moguer.
Luego de más de dos meses de viaje hacia occidente, en medio del descontento de su tripulación, Cristóbal Colón relata que avistó en el horizonte la silueta de tierra.
Desde el 10 de octubre de 2002, por decreto presidencial número 2.028, en Venezuela se conmemora el 12 de octubre como el Día de la Resistencia Indígena, en reconocimiento a la constancia, lucha por su dignidad, diversidad cultural y humana de los pueblos originarios de América.
Entrevistado en el programa Entre Todos, transmitido por Venezolana de Televisión, Sanguinetti enfocó su reflexión sobre dicho proceso colonizador “cuando los europeos llegaron a instaurar el capitalismo y a saquear a nuestros pueblos”.
“Debemos evaluar cómo seguiremos profundizando los derechos y reivindicaciones de los indígenas”, afirmó Sanguinetti, para quien ese cambio de denominación por el extinto Día del Descubrimiento o Día de la raza “obedece a un profundo cambio paradigmático en lo que es la memoria histórica de los pueblos originarios”.

No hubo descubrimiento
Fuentes históricas refieren que el 12 de octubre de 1492, el navegante Cristóbal Colón llegó a las costas del Continente americano con la convicción de que había arribado a la India, por lo que no implicó un “descubrimiento” de estas tierras que además ya estaban habitadas.
Era el 3 de agosto de 1492, cuando Colón partió del Puerto de Palos, en Huelva, Andalucía, España, hacia el occidente del mundo iba en una expedición que representaba a los Reyes católicos de los territorios de Castilla y Aragón y contaba con tres naves: la Santa María, y dos carabelas de menor tamaño, la Niña y la Pinta.
Luego de dos meses de viaje, y en medio de un creciente descontento de su tripulación por no hallar nada, el marino Rodrigo de Triana avistó tierra. La expedición desembarcó en la isla Guanahani que Colón bautizó como San Salvador.
El diputado resaltó que Venezuela es punta de lanza en la profundización de las garantías de estos pueblos con la Constitución de 1999, que en su capítulo 8 se consagran los derechos económicos, políticos, sociales, de salud, culturales de los originarios.
Asimismo, Sanguinetti saludó la incorporación de líderes indigenistas en Latinoamérica para fortalecer este proceso y la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas con la mayor participación de estos en el accionar político y social.
LA HISTORIA
El 3 de agosto de 1492, Cristóbal Colón partió del Puerto de Palos (actualmente Palos de la Frontera), en Huelva, Andalucía, España. Su expedición contaba de una nave, la Santa María, y dos carabelas de menor tamaño, la Pinta y la Niña. Esta última construida en el cercano puerto de Moguer.
Luego de más de dos meses de viaje hacia occidente, en medio del descontento de su tripulación, Cristóbal Colón relata que avistó en el horizonte la silueta de tierra.
Comunidades afro, desde la mirada de niños en los Yungas
Las largas jornadas de trabajo en cocales y cafetales, la diversidad de flora y fauna en su ambiente natural, las haciendas donde muchos vivieron un pasado de esclavitud, los tradicionales partidos de fútbol y otros escenarios cotidianos, fueron retratados por niños y niñas de tres comunidades de los Yungas, y plasmados en el libro Afros, una mirada para siempre.
En el marco de un proyecto que lleva el mismo nombre, la Fundación Afrobo impulsó esta iniciativa como una forma de rescatar la cultura afro en Bolivia, a través de la difusión de la historia y las costumbres de sus antepasados.
"Nuestro objetivo es que los niños afrodescendientes y también los aymaras conozcan más de nuestra cultura para fortalecer su identidad y eliminar cualquier forma de discriminación. Por medio de esta iniciativa los niños pudieron retratar su realidad y mostrar su cultura a través de fotografías”, afirma Carmen Angola, directora de la institución.
Durante su estadía en las comunidades de Chicaloma, Yabalo y Thaco, el equipo del proyecto -compuesto también por Eddy Vásquez, Lorena Barra y Diego Pérez- ofreció talleres para niños de entre cuatro y 13 años, que combinaron la teoría con la práctica.
Además del curso de fotografía inicial, los pequeños aprendieron sobre la música afro y sus instrumentos típicos, la historia de la llegada de los afros a Bolivia, salud alimentaria, interculturalidad y cuidado del medio ambiente.
Cada uno de estos temas fue crucial en el desarrollo de la práctica fotográfica, ya que a partir del conocimiento adquirido, plasmaron imágenes que reflejan facetas de sus comunidades, con un concepto detrás.
Vásquez asegura que los pequeños mostraron mucha apertura en las lecciones y, como muchos tomaron por primera vez una cámara fotográfica entre sus manos, quedaron impactados por lo que podían hacer con ellas.
El libro, compuesto por 89 fotografías, fue presentado la anterior semana en La Paz y será distribuido en cada comunidad y a cada participante en el proyecto. "Es un resumen de lo que ellos sienten por su comunidad y tendrán la opción de mostrarlo a otras personas”, dice Angola.
No obstante, hacer que todos se apropien de su cultura con la frente en alto, fue una tarea a la que no dieron tregua, ya que muchos de ellos evitaban reconocer sus raíces por temor a no ser aceptados en sus escuelas.
En la clase de instrumentos y bailes típicos, por ejemplo, algunos se negaban a dejarse llevar por el ritmo de la saya afroboliviana. Sin embargo, después de profundizar en la historia y mostrar la lucha de sus antepasados por eliminar la esclavitud, comenzaron a valorar y respetar su cultura.
"Aunque al principio no aceptaban, luego cambiaron de pensamiento respecto a su ascendencia y se sintieron orgullosos. Eso fue algo muy satisfactorio para nosotros”, apunta Vásquez.
Esa modificación en su pensamiento y actitud también se vio reflejada en su ánimo de compartir lo que aprendieron con niños que no lograron participar en los talleres, además de sus maestros y sus padres.
Saber que, de alguna manera, las enseñanzas serán replicadas en un futuro, es un incentivo para los miembros de la Fundación Afrobo, que desde ahora tiene la intención de replicar el proyecto en otras comunidades yungueñas con presencia afroboliviana, hasta abarcar a las 32 que fueron identificadas en territorio paceño.
Como señala Angola, "trabajar con niños es una necesidad, porque tienen que aprender a valorar el lugar donde viven y tienen que conocer su historia para fortalecer su identidad y rescatar nuestra cultura”.
En el marco de un proyecto que lleva el mismo nombre, la Fundación Afrobo impulsó esta iniciativa como una forma de rescatar la cultura afro en Bolivia, a través de la difusión de la historia y las costumbres de sus antepasados.
"Nuestro objetivo es que los niños afrodescendientes y también los aymaras conozcan más de nuestra cultura para fortalecer su identidad y eliminar cualquier forma de discriminación. Por medio de esta iniciativa los niños pudieron retratar su realidad y mostrar su cultura a través de fotografías”, afirma Carmen Angola, directora de la institución.
Durante su estadía en las comunidades de Chicaloma, Yabalo y Thaco, el equipo del proyecto -compuesto también por Eddy Vásquez, Lorena Barra y Diego Pérez- ofreció talleres para niños de entre cuatro y 13 años, que combinaron la teoría con la práctica.
Además del curso de fotografía inicial, los pequeños aprendieron sobre la música afro y sus instrumentos típicos, la historia de la llegada de los afros a Bolivia, salud alimentaria, interculturalidad y cuidado del medio ambiente.
Cada uno de estos temas fue crucial en el desarrollo de la práctica fotográfica, ya que a partir del conocimiento adquirido, plasmaron imágenes que reflejan facetas de sus comunidades, con un concepto detrás.
Vásquez asegura que los pequeños mostraron mucha apertura en las lecciones y, como muchos tomaron por primera vez una cámara fotográfica entre sus manos, quedaron impactados por lo que podían hacer con ellas.
El libro, compuesto por 89 fotografías, fue presentado la anterior semana en La Paz y será distribuido en cada comunidad y a cada participante en el proyecto. "Es un resumen de lo que ellos sienten por su comunidad y tendrán la opción de mostrarlo a otras personas”, dice Angola.
No obstante, hacer que todos se apropien de su cultura con la frente en alto, fue una tarea a la que no dieron tregua, ya que muchos de ellos evitaban reconocer sus raíces por temor a no ser aceptados en sus escuelas.
En la clase de instrumentos y bailes típicos, por ejemplo, algunos se negaban a dejarse llevar por el ritmo de la saya afroboliviana. Sin embargo, después de profundizar en la historia y mostrar la lucha de sus antepasados por eliminar la esclavitud, comenzaron a valorar y respetar su cultura.
"Aunque al principio no aceptaban, luego cambiaron de pensamiento respecto a su ascendencia y se sintieron orgullosos. Eso fue algo muy satisfactorio para nosotros”, apunta Vásquez.
Esa modificación en su pensamiento y actitud también se vio reflejada en su ánimo de compartir lo que aprendieron con niños que no lograron participar en los talleres, además de sus maestros y sus padres.
Saber que, de alguna manera, las enseñanzas serán replicadas en un futuro, es un incentivo para los miembros de la Fundación Afrobo, que desde ahora tiene la intención de replicar el proyecto en otras comunidades yungueñas con presencia afroboliviana, hasta abarcar a las 32 que fueron identificadas en territorio paceño.
Como señala Angola, "trabajar con niños es una necesidad, porque tienen que aprender a valorar el lugar donde viven y tienen que conocer su historia para fortalecer su identidad y rescatar nuestra cultura”.
viernes, 10 de octubre de 2014
El pueblo indígena llora la partida del líder José Urañavi
El cofundador y expresidente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob) José Urañavi Yeroqui falleció la madrugada de ayer, a los 62 años de edad, por complicaciones de una prolongada diabetes.
Roberto Urañavi, tercer hijo mayor de los ocho vástagos que tuvo el extinto líder indígena, informó de que el cuerpo de su padre estaba siendo velado en la central comunal de Urubichá, provincia Guarayos, pero a pedido de los caciques iba a ser llevado al cabildo indigenal.
El hijo de Urañavi comentó que su padre fue llevado el miércoles a su tierra natal, después de ser dado de alta del hospital Japonés, donde estuvo internado las últimas semanas. Su estado de salud era bastante delicado debido a las múltiples complicaciones que le provocó la diabetes. “Sus riñones ya no funcionaban y tenía otros problemas en su salud”, dijo, al indicar que a pesar de ser un reconocido dirigente indígena no recibió la ayuda necesaria.
Trayectoria
Sus familiares recuerdan que su lucha por los derechos de los pueblos indígenas comenzó a los 17 años.
Además de fundar la Cidob, lideró la Central de Organizaciones de los Pueblos Nativos Guarayos (Copnag), fue asambleísta departamental indígena por el pueblo guarayo e impulsor para la consolidación de las Tierras Comunitarias de Origen (TCO), luchando por las autonomías departamentales.
Asimismo, se destacó en la dirigencia internacional por ser uno de los impulsores de la fundación de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica).
También fue alcalde del municipio de Urubichá y, en el ámbito profesional, dedicó varios años de su vida a ser docente en escuelas públicas. Sus restos serán sepultados hoy, en horas de la tarde, en el cementerio central de Urubichá
Roberto Urañavi, tercer hijo mayor de los ocho vástagos que tuvo el extinto líder indígena, informó de que el cuerpo de su padre estaba siendo velado en la central comunal de Urubichá, provincia Guarayos, pero a pedido de los caciques iba a ser llevado al cabildo indigenal.
El hijo de Urañavi comentó que su padre fue llevado el miércoles a su tierra natal, después de ser dado de alta del hospital Japonés, donde estuvo internado las últimas semanas. Su estado de salud era bastante delicado debido a las múltiples complicaciones que le provocó la diabetes. “Sus riñones ya no funcionaban y tenía otros problemas en su salud”, dijo, al indicar que a pesar de ser un reconocido dirigente indígena no recibió la ayuda necesaria.
Trayectoria
Sus familiares recuerdan que su lucha por los derechos de los pueblos indígenas comenzó a los 17 años.
Además de fundar la Cidob, lideró la Central de Organizaciones de los Pueblos Nativos Guarayos (Copnag), fue asambleísta departamental indígena por el pueblo guarayo e impulsor para la consolidación de las Tierras Comunitarias de Origen (TCO), luchando por las autonomías departamentales.
Asimismo, se destacó en la dirigencia internacional por ser uno de los impulsores de la fundación de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica).
También fue alcalde del municipio de Urubichá y, en el ámbito profesional, dedicó varios años de su vida a ser docente en escuelas públicas. Sus restos serán sepultados hoy, en horas de la tarde, en el cementerio central de Urubichá
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