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jueves, 22 de noviembre de 2012

Bolivia asistirá a la reunión de afros de países andinos



Hoy y mañana se lleva adelante la primera reunión de la Mesa del Pueblo Afrodescendiente de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) en la ciudad de Esmeralda, Ecuador, con la participación de una delegación boliviana. El diputado Jorge Medina (MAS-IPSP) y el viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas, quienes representarán a Bolivia, viajaron ayer después de participar del Censo Nacional de Población.

Ambos serán parte del Foro Andino en el que analizarán la participación de los Afrodescendientes en la Constitución de los Estados Plurinacionales e Interculturales de la CAN. “Daremos a conocer a las naciones andinas los avances de Bolivia en materia de participación e inclusión del pueblo afroboliviano en diversas áreas del desarrollo nacional”, informó Medina.

Agregó que brindará una conferencia sobre Políticas Públicas de Lucha Contra el Racismo en Bolivia. “Informaremos a la Comunidad Andina sobre las virtudes y las características de la Ley 045 de Lucha Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación, como una norma que está dando resultados en el país para eliminar acciones que van en contra del Vivir Bien”, explicó.

Al concluir se obtendrá un documento con las “conclusiones y acuerdos de la Mesa del Pueblo Afrodescendiente de la Comunidad Andina”, en la que se aprobará un Programa Andino destinado a promover y recomendar políticas de reconocimiento y a favor de este pueblo en los países que conforman la CAN: Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.

Brasil empieza a refrescar su memoria africana

El adivino nigeriano baila y canta junto al sacerdote brasileño en una rueda de candomblé, una religión traída a este país sudamericano por los esclavos africanos y que ahora se intenta rescatar en su plenitud del olvido de los textos escolares que tratan sobre la historia y la cultura nacional.

Se trata de Jokotoyé Awolade Bankole, un príncipe tribal de 55 años de Onpetu-Ogbomosó, en el sudoccidental estado nigeriano de Oyó, cultor del Ifá, un sistema adivinatorio del pueblo yoruba declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2005 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

El sacerdote del candomblé Alexander Rocha da Silva o Alexandre de Oxossi, quien lo recibe en su terreiro (templo), es un brasileño blanco, aunque, como recuerda a IPS, “¿quién en Brasil puede decir que no tiene algo de África en su piel?”.

Este país, donde más de 50% de sus 194 millones de habitantes se reconocen negros o mulatos, optó por recordar su historia europea, la “conquista” del reino de Portugal, y practicar masivamente la religión católica.

Según el censo oficial de 2010, esa religión continúa siendo la mayoritaria, pues es profesada por 64,6% de la población, seguida de la evangélica, en especial la neopentecostal, con 22,2%.

Tabú

Aún hoy, muchos de los que se declaran abiertamente seguidores de los cultos de origen africano como el umbanda y el candomblé, que representan 0,3% de la población, practican sus ritos en la penumbra.

“Todavía hay mucha discriminación, especialmente cuando alguien afirma abiertamente que es de una religión africana en la escuela o en la universidad”, relata Glaucia Bastos, iyanifa en el culto del Ifá.

Traída por los esclavos africanos, el candomblé fue reprimido desde los tiempos coloniales, a lo largo de la historia a veces con mayor crudeza y por ello tuvo que disfrazarse para sobrevivir.

“El candomblé no sufrió tanta influencia del catolicismo como otras religiones porque los negros siguieron rindiendo culto a sus orixás (espiritualidades) escondiéndolos debajo de santos”, explicó Alexander de Oxossi.

La persecución de las religiones afrobrasileñas continuó abiertamente hasta más de la mitad del siglo XX, en particular a través de las llamadas “comisarías de costumbres”.

Bastos, una mulata de padre portugués pero que se define africana “por el árbol genealógico de su madre”, cuenta que “hasta hace 27 años me gritaban en la calle ‘macumbera’, una palabra de origen africano usada de modo peyorativo que equivale a ‘practicante de magia negra’”.

Edna Teixeira de Araujo también recuerda que hasta 1970, más o menos, el candomblé era practicado en el fondo de las casas de samba (ritmo musical afrobrasileño). “Se hacía una rueda de samba en frente y el candomblé atrás para esconderlo”, detalla esta vecina que, como otras participantes del festejo en honor a Bankole, viste un traje de gala yorubá-nigeriano.

Los tiempos cambiaron y la ley federal 7.716, en la cual se estableció que la intolerancia religiosa es racismo, no permite más esas demostraciones abiertas de prejuicio, bajo penas de cárcel.

A ello se agregó en 2007 la instauración del Día Nacional de Combate a la Intolerancia Religiosa, que se celebra cada 21 de enero en homenaje a Mãe Gilda, una sacerdotisa del candomblé del nordestino estado de Bahía que murió en 2000 por complicaciones cardíacas debido a las persecuciones religiosas de que fue víctima por parte de iglesias neopentecostales.


Pero pese a los avances, los seguidores de las religiones afrobrasileñas se sienten todavía perseguidos. “Hasta hoy cualquier problema que ocurre dicen que es por un mal que hizo el candomblecista o umbadista”, cuenta De Araujo. (IPS)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El dulce y rentable chocolate silvestre le cambia la vida a indígenas del Beni



Son las 06.35 y Aerocon alza vuelo; una hora de La Paz a Trinidad, escala obligada para visitar Baures. Otra hora de vuelo en avioneta desde Machupo y se llega a la capital del chocolate silvestre, la rentable “bebida de los dioses” del bosque amazónico.

El verano es incomparable en este municipio beniano, frontera con Brasil. Más de 35 grados crean el ambiente cálido para acoger a los participantes de la IV Feria del Chocolate Silvestre. Empresarios, recolectores y productores de Baures, Huacaraje y San Ignacio de Moxos ofrecen pasta y tabletas de chocolate elaborado de forma artesanal y semiindustrial.

Mientras negocios se concretan en el evento, una comitiva de recolectores y periodistas viaja a la comunidad Alta Gracia. Se cruza el Río Negro en un pontón sostenido por alambres. En sus orillas lavan ropa las mujeres. Días atrás se ahogó una persona y mataron a un lagarto en sus oscuras aguas, comentan los lugareños.

De a poco se ingresa en el bosque, la espesura se traga la luz y el calor se hace más intenso. Hora de bajar de la camioneta y caminar. Los mosquitos no dejan de rondar y picar. “Sólo nosotros sabemos cuán sacrificado, cuán difícil es ir al chocolatal a recolectar la mazorca”, dice Ángel Yanssen.

Durante la cosecha deben vivir una semana en las pascanas de las islas. “Un brote, pero está muy abajo en el árbol”, comenta. En noviembre las verdes mazorcas se convertirán en amarillas, las codiciadas. “Un gran problema son los monos y los loros; se comen las mejores”, agrega el recolector.

Con la capacitación técnica del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) y la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), los miembros de la Asociación de Recolectores y Productores de Baures (AREPCAB), unas 110 familias, de cinco comunidades, aprendieron a mejorar la producción. Podan los árboles y limpian la maleza. La Alcaldía de Baures invierte en el mantenimiento de los caminos vecinales y de ingreso a los chocolatales.

Entre enero y marzo la recolección, que tiene carácter familiar, se incrementa. “Este año hay más mosquitos y es señal de que la cosecha será buena”, expresa Yanssen. Él también es subalcalde de su comunidad. 35 familias viven en Alta Gracia. En las comunidades de Jasiaquiri, El Cairo, San Francisco y Tujuré igual se alistan para la época de lluvias, cuando más deben cosechar.

La isla Catiene es la más grande, le sigue San Carlos. Vecina de éstas, es la isla Sal si Puedes. Hay 51 en más de 5.000 hectáreas.

En el libro El cacao en Bolivia, una alternativa económica de base campesina indígena, de Óscar Bazoberry y Coraly Salazar, se prevé que para 2037 “6.000 familias aprovechen 12.115 hectáreas de producción de cacao silvestre y comercialicen 1.672 toneladas métricas, con un valor aproximado de $us 2,7 millones”.

Vanesa Mendoza, del CIPCA, aclara que cualquier persona puede acceder a los cacaotales silvestres. Una ordenanza municipal manda esa libertad. Además, las estancias ganaderas dan paso a los árboles. Está prohibido cortar los árboles, aunque los chaqueos aún son un problema.

“El control social es bastante efectivo, especialmente para evitar la tala de mara”, indica el alcalde de Baures, Juan Ágreda, dos veces consecutivas electo.¿Es rentable? Sí, es la respuesta de los participantes en la feria. Hace una década, por una arroba de cacao silvestre, el acopiador pagaba Bs 50. Hoy, la arroba de un grano de calidad, que cuida el proceso de cosecha, fermentado, secado y acopiado, vale Bs 280. El precio mínimo es Bs 240. El valor sube si se venden juntas diez o más arrobas, asegura Julia Moreno Sosa, de la comunidad San Francisco. “Pero hay gente que necesita dinero y el comerciante le paga Bs 150 por la venta adelantada”.

“El cacao silvestre tiene mejor contenido de grasa y aroma, y sale un cacao premium de edición limitada”, destaca Juan Carlos Gutiérrez, asesor técnico y encargado de logística y transporte de la empresa REPSA. Sus clientes están en Suiza. Lamenta que Bolivia no esté entre los grandes competidores (Costa de Marfil, Ghana) porque la inversión requerida es alta, en especial en la cadena de frío.

Puede crecer en el “mercado de intangibles”, “de quienes pagan un poco más al saber que es chocolate silvestre, de comunidades indígenas, con una historia de conservación del bosque amazónico, de valoración local”, subraya Alfonso Llobet, de la FAN. Gutiérrez es contundente: “Una tableta de 100 gramos de cacao convencional en Europa cuesta unos 15 euros ($us 19) y el silvestre 27 euros ($us 34)”. Otro dato comparativo: una tonelada de cacao híbrido se vende entre $us 700 y $us 1.200 y la silvestre supera los $us 2.500. “Tienen cultura chocolatera y 100 años de experiencia en el proceso del chocolate”, compara.

“Esta riqueza que Dios nos dio, no hay que dejarla, la gente tiene que aprender a mejorar con el chocolate”, dice Mario Roca Terrazas, quien hace tres meses creó su pequeña empresa La Morenita.

Afianzan comercialización del cacao

Roly Imanareico, presidente de AREPCAB, espera que pronto la organización, conformada hace dos años, obtenga su personería jurídica; ya lograron definir sus estatutos y reglamentos internos. Su meta es mejorar la producción y comercialización del grano de cacao silvestre. Una planta industrializadora es parte del sueño.

Ciento diez familias en cinco comunidades son capacitadas por la FAN, con algunas actividades que son coordinadas con CIPCA y la Alcaldía de Baures. Alfonso Llobet precisa que esta institución readecuó su trabajo porque avanza la fase de mejoramiento de calidad y cantidad de grano. Lorenza Orotare, de la comunidad

El Cairo, afirma que “ahora sabemos obtener una buena pepa porque eso exigen las empresas”. El reto está en fortalecer la organización de las comunidades para que se consoliden como empresas comunales. El siguiente paso es buscar mercados diferenciales que paguen el plus de un producto de calidad del bosque amazónico.


Denuncian creación del pueblo Yurakaré-Mojeño para el Censo

El secretario de Recursos Naturales de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B), Samuel Pérez, denunció que hicieron aparecer para el censo de población y vivienda al pueblo Yurakaré–Mojeño e hicieron desaparecer las nacionalidades reconocidas por la CPE: Mojeño-Trinitario y Mojeño Ignaciano.
Martes, 20 de Noviembre, 2012

El secretario de Recursos Naturales de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B), Samuel Pérez, denunció que hicieron aparecer para el censo de población y vivienda al pueblo Yurakaré–Mojeño e hicieron desaparecer las nacionalidades reconocidas por la Constitución Política del Estado (CPE): Mojeño-Trinitario y Mojeño Ignaciano del departamento beniano.

El dirigente responsabilizó de este hecho al gobierno, porque supuestamente quiere hacer figurar a los yurakarés, que se encuentran en la zona colonizada del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), como pobladores mojeños del departamento beniano, cuando en realidad están asentados en Cochabamba.

“Vemos las intensiones que tiene el gobierno de querer hacer desaparecer a estos dos pueblos que están constituidos dentro del marco Constitucional (…) el gobierno está manoseando, quiere hacer aparecer a los yurakarés que están en Cochabamba del TIPNIS como mojeños”, declaró el dirigente a la Agencia de Noticias Indígena de Erbol.

Adelantó que por esta decisión, la CPEM-B decidió en una consultiva no participar en el encuesta censal que inicia este miércoles en el país.

“Analizamos la papeleta del censo en nuestra Consultiva y no están las dos nacionalidades y aparece una que no está constitucionalizada como es el Yurakaré-Mojeño, por eso no podemos participar”, puntualizó.

Dos comunidades del TIPNIS rechazaron ser consultadas



A la fecha, dos comunidades del TIPNIS manifestaron su rechazo a la consulta, informó el Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (Sifde); el Gobierno espera las actas oficiales del repudio, a fin de que las brigadas no ingresen a ejecutar el proceso.

“Hemos tenido información, a través de algunos corregidores, que dos comunidades han rechazado el tema de la consulta; sin embargo, el Órgano Ejecutivo está viendo la posibilidad de obtener algún acta o alguna resolución de esas comunidades que manifieste el sentir de las mismas”, informó Juan Carlos Pinto, director nacional del Sifde.

Hasta ayer se mantenía en 56 el número de comunidades que participaron de la consulta. Una está en plena ejecución del proceso, por lo que aún no se conoce el resultado. El total de pueblos a ser consultados es de 69. El plazo vence el 7 de diciembre y las actividades se intensifican en la región, aunque el miércoles 21, jornada del censo, habrá una pausa.

Informe. El Director del Sifde (unidad del Órgano Supremo Electoral encargada de la observación del proceso) explicó que se precisa documentación oficial para avalar el rechazo y así las brigadas de consulta no ingresen a esos lugares.

“El participar o el abstenerse de hacerlo es un derecho que tienen las comunidades, pero tienen que hacer conocer ese postura de forma oficial; esas actas o resoluciones deben enviarlas hasta antes de la conclusión del proceso (7 de diciembre) para tener en cuenta la posición de la comunidad”, agregó el Director del Sifde.

Pinto señaló que uno de los requisitos de esos documentos es que estén firmados por la mayor parte de la comunidad para descartar que sea una decisión unilateral de algunos dirigentes o de los corregidores.

“Pasa lo mismo que ocurrió durante la consulta, todo proceso cuenta con actas en las que no sólo los dirigentes firman y avalan, sino también todos los comunarios que han participado tienen su firma, sello o huella digital estampada para establecer su participación”, aclaró.

Afirmó que no se dará a conocer el nombre de esas comunidades hasta que oficialicen su postura. Por otra parte, el Director del Sifde indicó que durante toda la jornada del miércoles se paralizarán todas las actividades relacionadas a la consulta para que las brigadas de empadronamiento realicen su labor.

“Las brigadas de consulta están en constante proceso de coordinación y consenso con la autoridades indígenas para ingresar con la consulta a distintas comunidades y ese proceso es permanente; pero durante el día del censo habrá un cuarto intermedio, la jornada posterior se reanudará la labor de acuerdos previos a la consulta”, sostuvo Pinto.

Hasta este momento, 56 comunidades ya fueron parte del proceso y rechazaron la intangibilidad inscrita en la Ley 180; de ese total, tres manifestaron su rechazo a que se construya la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por el medio del territorio indígena y plantearon un trazo alternativo al que fue propuesto por el Gobierno al inicio del proceso.

La Ley 220 de Consulta en el TIPNIS dispone que el proceso se cumpla hasta el 7 de diciembre; sin embargo, el ministro de Obras Públicas, Vladimir Sánchez, la semana pasada aseguró que las condiciones en la región están dadas para que el trabajo concluya antes de esa fecha.

Aseguran que no hay resistencia

Gobierno

El ministro de Obras Públicas, Vladimir Sánchez, aseguró que Gundonovia, el único foco de resistencia que se registró en el TIPNIS por parte de algunos dirigentes, fue superado y que ya no existen grupos que afecten la ejecución del proceso.

Indígenas

Al respecto, el presidente de la Subcentral TIPNIS, Fernando Vargas, informó que la resistencia a la consulta se mantiene desde julio y que la movilización de los indígenas se masificará, sobre todo durante la última etapa del proceso, al que califican de inconstitucional e ilegal.

martes, 20 de noviembre de 2012

Indígenas del Beni deciden no participar en Censo 2012

Indígenas del Beni no participará del Censo Nacional de Población y Vivienda 2012 porque las naciones de tierras bajas mojeño-trinitario y mojeño-ignaciano no fueron tomadas en cuenta en la pregunta 29 de la boleta con la que se empadronará a la población.

La decisión se tomó en una reunión consultiva de la Central de Pueblos Étnicos Moxeños del Beni (CPEM-B) y que desde hoy será dada a conocer a esas comunidades indígenas.

“Recién nos enteramos que no existen las nacionalidades moxeño-ignaciana ni moxeño-trinitaria en la boleta censal y han inventado una nueva nacionalidad que es la yuracaré-moxeña que no existe. Ésta es una situación muy crítica para los dos pueblos indígenas”, manifestó el presidente de la Subcentral del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), Fernando Vargas.

Informó que en la reunión consultiva de la CPEM-B se sacaron dos resoluciones que reprochan primero esta actitud que tomó el Instituto Nacional de Estadística (INE) y, segundo, decidieron no ser parte “de un censo en el que no existimos como nación”.

En los últimos días, las autoridades del Órgano Ejecutivo, ante la oleada de conflictos por cuestiones limítrofes que ha sufrido el país, han advertido que habrá consecuencias para los pueblos que no se hagan censar.

“Donde haya movilizaciones, no se va a realizar el censo lamentablemente”, dijo ayer la ministra de Autonomía, Claudia Peña. Explicó que aquellas poblaciones que no sean censadas tendrán que “subsistir”, los próximos 10 años, con los recursos económicos que les fue asignado sobre la base de datos del censo 2001.

Consultado sobre el tema, el presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB) desconocido por el Gobierno, Adolfo Chávez, declaró que como institución dan todo el apoyo a las decisiones tomadas por la CPEM-B y que la CIDOB analizará el tema en los próximos días.

“La CPEM-B ha determinado abstenerse de participar del censo. Sentimos un dolor con lo que el Gobierno ignora a estas naciones que viven dentro del TIPNIS”, manifestó Chávez.

Días atrás, el director del INE, Ricardo Laruta, señaló que si todas las personas de un municipio se negaran a ser parte del censo, entonces “ese municipio no será objeto de políticas públicas, no recibirá recursos de coparticipación tributaria”, y aconsejó estar conscientes del perjuicio que vayan a realizar a sus pueblos.

Música tradicional indígena de Australia

Se llama música indígena australiana a aquella producida por los aborígenes australianos y los isleños del Estrecho de Torres, que habitan esas tierras desde hace varios milenios, por lo menos 40.000 años, o quizá más.

La cultura a que han dado lugar estos pueblos se encuentra en estrecha armonía con su medio ambiente, del que se sienten parte (¿acaso los occidentales no lo somos también?). En esa lógica de compenetración, la música es una imitación de los sonidos naturales del medio que habitan. El instrumento característico de esta producción es el didgeridoo.

El didgeridoo (o didjeridu) es un instrumento de viento que se cree pueda ser el aerófono más antiguo del mundo. No hay fuentes confiables que indiquen su edad exacta. Los estudios arqueológicos de arte rupestre en el norte de Australia sugieren que la gente del Kakadu, región del Territorio del Norte, ha estado utilizando el didgeridoo por menos de 1.500 años, en base a la datación de las pinturas en las paredes de cuevas y refugios de este período. La pintura de la roca clara en Ginga Wardelirrhmeng, en el extremo norte de la Tierra de Arnhemmeseta, desde la época de agua dulce muestra a un jugador didgeridoo y dos Songmen que participan en una ceremonia de Ubarr.

Generalmente mide entre 1,2 y 1,6 metros de largo, y se fabrica a partir de una rama o el tronco de un árbol, cuyo interior ha sido devorado por las termitas y está hueco. La parte más complicada es encontrar el árbol que sirva para fabricar este instrumento. El hueco que hayan dejado las termitas no puede ser ni muy grande ni muy pequeño ya que esto convertirá al instrumento en defectuoso. Se quita la corteza del tronco y la madera se limpia con un palo o carbón caliente y se decora con dibujos. En tiempos modernos, se aplica un borde grueso de cera de abeja a la boquilla para asegurarse de que se forma un cierre hermético. Pero tradicionalmente no era el caso.

La palabra ‘Didgeridoo’ se considera un término onomatopéyico de invención moderna, basada en el sonido grave y resonante que el instrumento produce. El didgeridoo es un instrumento poco común por el hecho de que se toca haciendo vibrar los labios de manera continua, y para perfeccionar el método hay que aprender una técnica de respiración especial llamada respiración circular. Esto requiere el inspirar a través de la nariz al mismo tiempo que se expulsa el aire por la boca utilizando las mejillas y la lengua. De esta forma, un músico experimentado puede reponer el aire en sus pulmones sin romper la nota. Para cuando el aire en la boca está a punto de terminarse, el músico puede comenzar a expirar desde los pulmones de nuevo, dispuesto a repetir el proceso. Con práctica, un músico puede mantener la nota todo el tiempo que lo desee.

El didgeridoo es una parte integral de la vida ceremonial, y acompaña a cantantes y bailarines en los rituales religiosos. Las baquetas establecen el ritmo de las canciones y el ritmo del didgeridoo y el de las baquetas es muy preciso. Estos ritmos han sido pasados de generación a generación. Sólo los hombres tocan el didgeridoo y cantan durante las ceremonias religiosas, mientras que mujeres y hombres bailan. Esto no significa que sea tabú para las mujeres el tocar un didgeridoo, es sólo un mito. De hecho, ha habido algunas mujeres aborígenes que han conseguido el éxito tocando el didgeridoo. Pero durante una ceremonia esto se tiene que dejar para los hombres de la tribu.

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